LIGA VILLAMARIENSE / 8VOS. DE FINAL - IDA
Aspero, sin seguridad ni certezas
Alem, con gol de Tadeo Albiero, le iba ganando 1 a 0 a Unión en Arroyo Algodón, pero el encuentro se suspendió a los 20 minutos de la segunda etapa por un marcado contexto de violencia dentro del campo de juego. BochornosoLo único cierto del encuentro que protagonizaron durante la tarde de ayer Unión de Arroyo Algodón y Alem es que no existen certezas ni seguridad (acerca de lo que sucederá a futuro).
La violencia se hizo presente nuevamente en el verde césped y terminó opacando los octavos de final de ida de nuestro fútbol.
Alem, gracias a Tadeo Albiero ganaba 1 a 0 desde el primer tiempo, pero la suspensión sucedida a la postre genera una incertidumbre que se decidirá mañana en las oficinas ubicadas en la esquina de Tucumán y 25 de Mayo (sede de la Liga Villamariense de Fútbol).
El caos
Iban 14 minutos de la segunda etapa y el juvenil Benjamín López acusaba dolor en uno de sus tobillos. El malestar del mediocampista era visible, ya que sus gestos y la manera en que se tomaba uno de sus pies visibilizaban su congoja.
Ante tal panorama, el árbitro Gaspar Romero decidió detener la disputa. Tal acción generó el reclamo de los locales que querían seguir disputando el encuentro.
En ese preciso instante, mientras todos los ojos estaban posados sobre la figura de López, que debió ser retirado en andas del campo de juego, a un par de metros atrás Nahuel Fernández se encontraba tendido y tomándose su rostro.
En ese instante comenzaron las corridas, los manotazos y los reclamos.
Seis minutos mas tarde, a los 20, Romero decidió expulsar por presunta agresión a Juan Cabrera, delantero del elenco dirigido por Lazo.
La expulsión del “9” terminó generando un nuevo “tole tole”.
Gran parte de los jugadores se le fueron encima al árbitro, hubo forcejeos y la Policía no tardó en ingresar para ponerle paños fríos a la situación. Mientras tanto, las tribunas eran un hervidero.
En tal contexto, y escoltado por los agentes, Romero junto a sus asistentes enfilarían para los vestuarios para no volver a aparecer (salvo cuando debieron llamar a los delegados para informarles la definitiva suspensión del encuentro).
Mientras tanto, en el campo, los jugadores seguían esperando para jugar, cosa que no sucedió jamás.
“El encuentro se da por suspendido. la Policía me confirma que no puede garantizar la seguridad, así que se elevará el informe a la Liga; iban 14 minutos cuando se detuvo y se suspende a los 20”, afirmó el árbitro Gaspar Romero.
El principio
Previo a que todo se desmadre, Alem y Unión protagonizaban (y protagonizaron) un trámite bastante ríspido.
La pierna fuerte fue una constante y también los agarrones en el medio campo.
Los locales habían tomado la iniciativa con garra e incomodaban en el fondo a un Tomás García que debió retirase lesionado (fue remplazado por Matías Alvarez).
Las conexiones de Maximiliano Ramírez con Juan Tissera daban sus frutos. A eso se le sumaba la tarea de distribución de Nahuel Taibo, pero no bastaba ya que Juan Cabrera quedaba sumergido entre los centrales tricolores y un golpe en una de sus costillas lo tuvo a maltraer durante toda la primera etapa.
Recién a los 15 minutos del primer acto, fruto de una jugada generada en el mediocampo, Tissera y Ramiro Martínez lograron enfrentarse cara a cara con Matías Gómez, pero no fueron certeros.
En otra réplica, Gómez volvió a taparle un mano a mano a Ramírez tras una gran asistencia de taco de Cabrera.
A los 25 minutos, desde lejos, respondió Alem con un disparo lejano de Fabián Martínez.
Pero los algodonenses no cedían terreno; querían hacer valer su localía.
Cabrera envió un centro por abajo promediando la media hora de juego que fue cortado efectivamente por Gómez.
A los 33 minutos, Albiero entendió que con su talla podía ganar espacios por la banda derecha y se aproximó a la valla defendida por Jonathan Acotto.
Se hizo la luz
Como una luz en medio de la oscuridad, Alem al fin logró hilvanar su primera jugada efectiva. Se trató de una pelota bien bajada por Richard Brusa, que se transformó en asistencia para Benjamín López. Allí, el juvenil, ingresando al área grande fue gentil y se la cedió a Albiero, que definió cruzado ante la pasividad de Acotto y marcó el 1 a 0.
Y tuvo chances de aumentar su ventaja el Tricolor dirigido técnicamente por el Chopo Morales.
Es que en una mala salida de Christensen, Brusa se hizo con el balón, pero su disparo rasante se fue lejos de los tres palos.
Ya para la segunda etapa, sin cambios, el libreto se asemejó bastante. Así, con golpes, imprecisiones, pocas ideas de juego, quejas y reclamos compartidos. El partido comenzó a levantar temperatura y las amarillas no aparecían lo suficiente como para calmar las aguas (a pesar de que García y Márquez vieron la hepática).
Iban 9 cuando Albiero sacó una media vuelta que fue directamente a las manos del arquero y en la última del partido, Rodrígo Márquez asitió a Brusa, pero antes estuvo Acotto.
Alem llegaba a este encuentro con varias bajas. Passerini no formaba parte ni siquiera del banco de relevos; Maximiliano Le Roux había sido expulsado durante la última fecha frente a Yrigoyen de Tío Pujio, y Nicolás Pedernera también estuvo en el banco ya que no se encontraba al cien por ciento.
Aún así, aunque la lluvia no se hizo presente (a pesar de la amenaza), el partido se hizo agua.
