Aniversario / Entrevista con Leonardo Abálsamo

“Había arreglado por gol y el que me pagaba estaba como loco”

A una década del gran golpe, el delantero de aquella noche histórica ante Talleres recuerda desde Mendoza lo sucedido. Luego de Alumni jugó en Hong Kong, entre varios clubes, se retiró, la peleó sin laburo y hoy es personal trainer
viernes, 29 de enero de 2021 · 08:08

A una década de aquella noche inolvidable ante Talleres, Leonardo Abálsamo es el mismo, pero es otro.

Alejado del fútbol y cerca de las pesas, el ahora exdelantero es personal trainer y la pelea, como muchos, con un gimnasio que instaló en su casa en Mendoza.

En un parate de ese trabajo, atiende a El Diario telefónicamente y se alegra de que todavía Villa María lo tenga en el recuerdo por aquellos tres goles históricos.

“Me acuerdo hasta del hotel donde concentrábamos, del micro que nos pasaba a buscar...”, contó ayer.

 “Me acuerdo del Tano (Víctor) Riggio, el técnico, que es un personaje. Contaba chistes hasta en la charla técnica, pero eran malísimos, y nosotros nos reíamos de cómo los contaba, ja”, recordó Leo.

“Ese Alumni tuvo un buen grupo, con muchos jóvenes y algunos grandes”, añadió.

Concretamente, sobre “su” partido, Abálsamo indicó que venía “a full” en el torneo, a pesar de que recién llegaba al club.

“Arranqué con un gol en San Luis y al poco tiempo nos tocó Talleres... Era el primer partido de local”, aseguró.

Luego relató: “Había tenido una o dos posibilidades de gol que pasaron muy cerca. Cabeceé una pelota rozando un palo, pero después vino el pelotazo de Manicero, de atrás, de mitad de cancha, entonces quedé medio cruzado al arco y parecía que yo era rápido en esa época, ja. Y cuando salió el arquero, la piqué justo”.

“Ese primer gol fue hermoso, encima justo ese arco quedaba del lado donde estaba mi nene y  la mamá de él, así que lo festejé en ese lugar, con ellos”, expresó.

Después contó que “en el segundo tiempo, el gol fue rápido, pero entró medio por fortuna”.

“Por suerte estaba Falucho (Herrera), uno de los delanteros con quien mejor me he llevado... Juntos andábamos bárbaro”, destacó.

En ese sentido, también recordó que Manicero “fue un jugador extraordinario”.

“Teníamos un muy buen equipo porque estaba el Tanito Riggio, De Bruno y Zanabria, el zurdo, que jugaba muy bien. Y atrás lo teníamos a (Gastón) Molina. Además, el Tano apostó por un arquero jovencito (Scalzo), que anduvo bárbaro”, destacó.

Abálsamo también sostuvo que se sacaron cuentas y que “si Alumni no hubiese peleado el descenso antes, en nuestra etapa hubiese terminado primero, por la cantidad de puntos que sacamos”.

El delantero nunca pudo volver a meter tres goles como aquella noche. Pero qué más da.

Aquella vez revolucionó a la ciudad y hasta desconcertó a la dirigencia.

“Cuando llegué había arreglado por gol y el que me pagaba estaba como loco” ante Talleres, manifestó Leo.

“Fue hermosa esa noche porque la cancha estaba llena. Era la primera vez que se le ganaba a Talleres y se lo ganamos muy bien”, agregó.

 

Hasta tierras chinas

Tras jugar en Alumni, Abálsamo tuvo un muy buen paso por Santamarina de Tandil y, poco después, terminó formando parte de una primera camada argentina que desembarcó en Hong Kong, nada menos.

“Una persona me habló para ir, pasó una semana sin saber nada y justo en la fecha que falleció mi viejo, me llegaron el contrato y los pasajes. Allá fui”, contó.

A pesar del sufrimiento por estar lejos de su hijo, Abálsamo descubrió ese “primer mundo”, pero contó que ese equipo “tenía cuatro o cinco jugadores que iban para atrás en los partidos. Nos dimos cuenta con los dos o tres compañeros argentinos que estábamos y nos quisimos volver”.

“Los dirigentes nos pidieron que no digamos nada de aquellos que iban para atrás y nosotros pedimos que nos pagaran todo porque nos volvíamos en diciembre. Después la Federación de Hong Kong descendió a ese equipo y esos cuatro jugadores terminaron presos”, reveló.

Abálsamo luego buscó quedarse cerca de su querida Mendoza y anduvo por diferentes clubes hasta colgar los botines, con 36 años.

“Como todo, fue complicado. Cuando terminás, no sabés qué hacer. La gente que estaba cerca, que te quería, que te saludaba, desaparece. Es duro, pero hay que empezar de a poquito porque uno está preparado para otra cosa, a veces”, expresó.

“Supe que no podía trabajar estando en un lugar encerrado, entonces me fui a trabajar a un gimnasio porque siempre me gustó seguir entrenando por mi cuenta. Después hice muchas capacitaciones de fitness, me puse un gimnasio en mi casa y ahora estoy con eso, además vendo material deportivo”, contó.

“A mi casa la pude comprar por el fútbol, pero el sueldo en el día a día luego no llega y todo lo que hice fue por mi esfuerzo, sin tener alguien que me bancara. Gracias a Dios, salí adelante: hay que tener paciencia”, dijo Leo, próximo a cumplir 41 años.

En ese sentido, el héroe de aquella noche inolvidable para Alumni reveló que el secreto para “vivir después del fútbol” es “no quedarse quieto”.

“Se puede salir adelante, hay que mentalizarse para eso”, expresó Abálsamo.

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