Automovilismo / A 42 años de la Vuelta a la América del Sud
“El recuerdo de la bienvenida va a permanecer en mi memoria”
Hoy publicamos la segunda parte de la entrevista realizada a Darío Ramonda , uno de los protagonistas del recordado Gran Premio de la América del Sur, disputada en 1978Escribe Gustavo Ferradans
La prueba realizada entre el 17 de agosto y el 24 de septiembre de 1978 recorrió casi 30 mil kilómetros por 10 países, con largada y llegada en Buenos Aires y la proeza de un equipo villamariense que terminó segundo en su categoría, a bordo de un Opel K180. En esta segunda parte de la entrevista a Darío Ramonda, el piloto de aquel trío que integraban también Oscar “Cachi” Pfeiffer y Eleuterio “Terio” Suárez, recuerda los momentos más complicados y un cumpleaños muy particular.
La carrera
“En total fueron más de 28 mil kilómetros en 39 días, con pocos intervalos, con etapas de más de 1.000 kilómetros por día. No se iba por rutas principales, era más bien por caminos de tierra, de montaña, rutas secundarias con diferentes terrenos, de mucha dificultad y resistencia”.
“Fue una experiencia humana y deportiva. Asumir el desafío de terminar cada etapa para dar toda la vuelta, durante mucho tiempo, es una gran carga en cada persona. La importancia que tiene que ver el ambiente que se vive en la carrera, sobrellevar el peligro de manera constante, es fundamental”.
“En la prueba hubo algunos accidentes graves, entre otros se murió el médico de la prueba que se cayó de un puente, y otro donde murió un piloto”.
La exigencia física
“Yo estaba muy bien físicamente, me preparé para soportar estos 39 días de carrera. Pesaba 82 kilos cuando comencé y estaba muy bien preparado. La alimentación durante la carrera tiene carencias por el tiempo que se tiene. También en los tiempos de descansos. En general se paraba en hoteles, los autos iban a un parque cerrado. La exigencia física era mucha. Cumplí 23 años en la misma prueba. Tenía un estado físico óptimo, arranqué con 82 kilos y terminé con 71. Fue por la exigencia de recorrer 1.000, 1.200 o 900 kilómetros por día, entre tramos de competencias en diferentes caminos y los enlaces”.
La cinta adhesiva prestada
“En la segunda etapa tuvimos una salida de camino. El auto tuvo un golpe fuerte, se rompió la polea del cigüeñal, lo reparamos y seguimos. Recuerdo, además, que en el tramo entre Osorno y Bariloche sufrimos rotura del embrague. Había nieve y patinaba. Lo cambiamos y seguimos. En una curva tuvimos un golpe en el lateral del auto, entré derrapando y del lado de afuera había una piedra, el auto pegó y le dejó una abertura en la puerta, por donde entraba agua y tierra. El equipo Mercedes nos dio una cinta adhesiva para ponerle y lo sellamos, todavía la tiene puesta hasta hoy”.
Los Mercedes
“El equipo Mercedes tuvo un apoyo muy desarrollado, durante toda la carrera. Este fue uno de los motivos que permitiera tripulaciones de tres personas, para la posibilidad de la asistencia al final de cada etapa, en el parque cerrado. Casi no había tiempo de reparación, y llevamos los repuestos más importante para el tiempo que nos dieran para trabajar”.
“Ellos marcaron diferencias, tuvieron mucha asistencia mecánica todo el recorrido. Recuerdo que Makinen estaba con una pala sacando arena para sacar el auto luego de un vuelco. El auto quedó redondo, pero se lo fue arreglando en el transcurso de los días, le fueron cambiando partes, cuando llegó estaba casi impecable. Al equipo Mercedes lo trajo Fangio, mentor de esta carrera. Tuvieron asistencia hasta en la zona desértica, con un camión con todo lo que hiciera falta”.
Un cumpleaños complicado
“Hubo mucho camino de barro en dos tramos, llegando a Puerto Stroessner y ya terminando la carrera, llegando a Magdalena, Buenos Aires, nos quedamos todos trabados y salimos de ahí todos empujando”.
“Pero la etapa más complicada fue Cuiaba - Porto Velho, tuvimos que cruzar el Matto Grosso y luego el Amazonas. El tramo más difícil fue Cuiabia-Manaos donde había un guadal que retrasó todo el recorrido. En una parte, cuando cruzamos la ruta transamazónica, nos encontramos con un guadal, con ollones de 80 metros; ahí se vuelca el auto de Timo Makinen-Jean Todt (actual presidente de la Federación Internacional del Automovilismo y expresidente de Ferrari), tuvieron que venir máquinas para sacarlo, demoramos muchísimo tiempo. Esa etapa fue la más dura.
Arrancamos el lunes a las 5 de la mañana y llegamos a Manaos el miércoles a las 5 de la tarde. Fueron 60 horas. Cruzamos una zona desértica y luego una vegetación extraordinaria. Se hizo de noche, dormimos arriba del auto, fue todo muy dificultoso. Se nos terminó el agua, sumado al calor intenso”.
“En una zona del Matto Grosso estaban la tribu de los waimiri-atroari, que es una reserva protegida. Era considerada peligrosa porque la presencia del blanco civilizado le había llevado enfermedades y para ellos fue un daño enorme; por eso su primera defensa era atacar. Hubo muchas prevenciones y nadie tuvo problemas. Por eso al cruzar por esa reserva lo hicimos en grupos de tres autos. Aquel miércoles que llegamos cumplía 23 años y no hubo tiempo para festejar. Nos quedamos los tres dormidos en la mesa durante la cena por el cansancio acumulado”.
“Ya desde Caracas hasta Osorno, en Chile, retornamos por caminos secundarios, permanentemente por la cordillera”.
La experiencia y el auto
“La experiencia tiene un valor importante, mi padre me aconsejó mucho. El vínculo entre el piloto y el acompañante, la relación entre competidores es muy importante. El auto se preparó especialmente para la carrera. Hubo mucha gente que le puso amor, pasión y tiempo, no quisiera dar nombres por miedo a olvidarme de alguno, sería imperdonable, pero ellos salían de trabajar y venían al taller. Fueron tres o cuatro meses de trabajo preparando el auto, un grupo con entusiasmo, un oficio y un conocimiento impecables. Y durante la carrera tuvimos muy pocos problemas, el auto estaba todo reforzado, con suspensión de competencia, para mejorar la maniobrabilidad en ripio y montaña, con protección interior. Si no hubiera estado muy bien, habría sido difícil terminar la carrera. Estaba muy sólido y funcionó de acuerdo a lo que se pensó.
El final de la carrera
“Terminamos la carrera el 24 de septiembre y al día siguiente fue la entrega de premios. Llegamos segundos en nuestra clase, con el sueño cumplido de llegar, para retribuir la confianza de mi padre. Contra los consejos que le hacían a él de que no arrancara a correr en una carrera como esa. Creo que la vivió y la sufrió con la misma intensidad que yo. Era muy joven y sin experiencia previa para hacer una carrera de esta exigencia. Viví esa confianza en cada jornada y sabía que la ciudad me acompañaba”.
“En la última etapa, llegando a Magdalena, había mucho barro y quedamos todos empantanados, salimos de ahí empujando los autos. Luego nos reagruparon y fuimos en caravana a Buenos Aires”.
“Luego de cumplir con todos los compromisos y la despedida con todos los equipos extranjeros regresamos a la ciudad”.
La bienvenida
“Volvimos a Villa María el día 27 de septiembre, con el Opel andando y la llegada… ese recuerdo va a permanecer en mi memoria y el corazón. Fue impresionante”.
“Cuando pasé el cruce de la Fábrica, antes de esa curva me para un grupo de personas que nos esperaban. ‘Andá despacio, hay mucha gente esperando’. Luego de la emoción del primer saludo, cuando apunté la recta larga de la avenida que da al Automóvil Club, vi que la ruta estaba bloqueada por la cantidad de gente y autos. La ciudad parada, fue impresionante, a partir de ahí fuimos en caravana siempre yo manejando el Opel”.
“Siempre fui con el auto, no lo abandoné nunca, luego de 30 mil kilómetros arriba y teníamos que mantenernos ahí. Primero a la Municipalidad y luego a la Rural. Era el día de la ciudad y se hacía la tradicional feria Erica, había pancartas, banderas, recibimos el saludo de toda la gente. Nos hicieron subir a un acoplado para que todos nos vieran, fue emocionante”.
“La respuesta extraordinaria de la ciudad... siento que la vida me premió, que se dieran estas circunstancia; era justamente la vuelta, la más larga del mundo, se rememoraba el aniversario de la Buenos Aires-Caracas, que fue parte de mi vida y parte importante de mi padre. Poder terminarla como él y sentir el acompañamiento de toda la ciudad.
Devolver todo eso terminando así era lo mejor. Todo ese afecto creo que fue un premio que recibí... espero haberlo recibido. Esa carrera me marcó, por todas las relaciones, la experiencia de vida, más allá de lo deportivo, fue una carga de conocimientos, de relaciones que perduran para siempre. Luego hubo muchos eventos y agasajos”.
El automovilismo hoy
Hoy Ramonda dirige al equipo Toyota en el Súper TC 2000, una grata manera de seguir en el automovilismo. “Estoy dirigiendo el equipo Toyota, pero la pista es otra cosa. Mi proyecto era seguir con el automovilismo, pero tuve la desgracia de perder a mi padre tempranamente, tenía 27 años y mi hermano Gustavo estaba en la universidad y no daba para hacer una actividad de riesgo. Esa voluntad se la dediqué a cosas de la empresa, de hecho fue lo que hice. Pude canalizar esa pasión años después, corriendo el Campeonato Argentino de cross country, que gané en 2000. También acompañando a Gustavo cuando corría, era buen piloto. Luego dejamos eso para organizar el equipo Toyota. También corrimos las “84 horas” con Gustavo, Traverso, Mario Stillo, entre otros. Una gran experiencia, era una competencia con cambio de piloto cada tres horas”.
La clasificación
1º Andrew Cowan/Colin Malkin (Gran Bretaña) - Mercedes 450 SLC
2º Sobieslaw Zasada/Andrej Zembruski (Polonia) - Mercedes 450 SLC
3º Anibor Fowkes/Klaus Kaiser (Gran Bretaña) - Mercedes 450 SLC
Por Categorías
Categoría "A"
1º Cristiano Nygaard/Neri Reolon (Brasil) Volkswagen 1300
2º Mario Figueiredo/Jorge Fleck (Brasil) Volkswagen 1300
3º Ignacio Sundblad/Esteban Semmartin (Argentina) Citroën Ami 8
Categoría"B":
1º Jorge Recalde/Jorge Baruscotti (Argentina) Renault 12 TS
2º Oscar Zagaglia/Delio Avalle (Argentina) Renault 12 TS
3) José Cano/Héctor Acosta/Luis Echenique (Argentina) Renault 12 TS.
Categoría "C"
1º Peter Kube-Henry Bradley (Perú) Toyota RT 104
2º Darío Ramonda/Eleuterio Suárez/Oscar Pfeiffer (Argentina) Opel K-180
3º Félix Defilippo/Rubén Magliarini/Juan Calegaris (Argentina) Peugeot 504 TN.
Categoría "D"
1º Andrew Cowan/Colin Malkin (Gran Bretaña) - Mercedes 450 SLC
2º Sobieslaw Zasada/Andrej Zembruski (Polonia) - Mercedes 450 SLC
3º Anibor Fowkes/Klaus Kaiser (Gran Bretaña) - Mercedes 450 SLC
4º Timo Makinen/Jean Todt (Finlandia-Francia), - Mercedes 450 SLC.
Los del auxilio
Los mecánicos suelen ser una parte importante de los logros. En esta vuelta, y en parte del recorrido, tres mecánicos locales asistieron a la tripulación local. La conformaban Juan Carlos Berardi (21), Elmer “Talano” Jeremías (40) y Franco Fulcheri (60), las edades de aquel momento.
“Los acompañamos hasta que entraron a Brasil y nos volvimos a encontrar varios días después cuando llegaron a La Serena, en Chile. Ahí encontramos al fotógrafo Roberto Babalfi y viajó con nosotros parte del recorrido”, recordó Juan Carlos Berardi, en diálogo con El Diario.
“Cumplí 23 años en plena carrera. Justo en la etapa de Manaos, durante esa etapa de 60 horas. Bajamos del auto, fuimos a un hotel donde nos alojamos, nos esperaba el equipo Mercedes. No hubo tiempo para festejos ni torta, Nos quedamos los tres dormidos en la mesa”.
Primera parte: https://www.eldiariocba.com.ar/el-equipo/2020/8/30/una-aventura-de-30-mil-kilometros-con-ramonda-pfeiffer-suarez-27550.html
