Tenis
Hace 35 años, Marcelo Ingaramo derrotaba a Guillermo Vilas
En julio de 1985, el tenista villamariense venció al zurdo de Mar del Plata en los cuartos de final de Washington. Apenas 9 meses antes, también le había ganado en el torneo Conde de GodóMarcelo Ingaramo ocupa un lugar destacado entre los más grandes deportistas que ha dado la ciudad. Tenista profesional entre 1982 y 1994, con recordadas presencias en los principales torneos del circuito internacional, el villamariense guarda un registro único para los tenistas argentinos: es el único jugador de nuestro país que nunca perdió en sus enfrentamientos frente a Guillermo Vilas, el mejor de nuestro país de todas las épocas.
Precisamente, hace unos días atrás, se cumplieron 35 años, del segundo partido oficial entre Ingaramo y Vilas, con victoria del villamariense en cuartos de final del Abierto de Washington, en la madrugada del 21 de julio de 1985.
Ambos “zurdos” se encontraron en dos partidos en el circuito profesional, entre un Vilas que acumulaba títulos y un enorme reconocimiento y un muy joven Ingaramo, que tenía 22 años en ese momento.
La primera vez que se enfrentaron fue en octubre de 1984, en la segunda ronda del Torneo Conde de Godó en Barcelona, y la segunda el 21 de julio de 1985 en el Abierto de Washington, buscando un lugar en semifinales, ambas con victoria de Marcelo Ingaramo.
“Recuerdo muy bien ambos partidos”, le comentó a El Diario el “zurdo” villamariense; “ambos fueron partidos muy diferentes”, recordó Marcelo.
El primero
“El primero en Conde de Godó no lo podía creer. Había entrenado contra Vilas varias veces; yo lo tenía en un pedestal y no podía creer estar jugando contra él, y justamente en el “patio de su casa”, ya que había sido finalistas los cuatro años anteriores en Barcelona”.
“Yo viajaba solo, sin entrenador, con mi bolso. El, estaba con su manager Ion Tiriac, un preparador físico, un jefe de prensa. Justo para ese torneo habían viajado mis viejos a España. Cuando salimos de los vestuarios, Vilas salió con un bolsón como con 10 raquetas, otro colaborador con otro bolso más. Yo parecía un pollito a su lado, le pedí a mi papá que me acompañara, al menos para hacer bulto. Tenía 21 años”.
“Al principio pensé que iba a estar nervioso, pero parece que el que estuvo más nervioso fue Guillermo, sintió la presión de ganar sí o sí. Yo no la sentí”.
En aquel torneo, Marcelo había ganado en primera ronda ante el estadounidense Marc Flur por 6-1 y 7-5; mientras que el marplatense (por entonces de 32 años) había eliminado al alemán Hans Dieter Beautel por 6-3 y 6-2.
En segunda ronda, el 3 de octubre de 1984, hubo duelo entre ambos zurdos argentinos, donde el villamariense se impuso por 6-3 y 6-2. Apenas 10 días más tarde, Ingaramo cumplió 22 años.
El campeón fue el sueco Mats Wilander, al superar en la final a su connacional Joakim Nystrom por 7-6, 6-4, 0-6 y 6-2.
La segunda en Estados Unidos
Apenas 9 meses después, ambos se volvieron a encontrar en otra cancha de polvo de ladrillo, pero esta vez en los cuartos de final del Abierto de Washington.
En aquel torneo, Jimmy Connors era el gran favorito y jugaron 8 argentinos: Ingaramo, Vilas, José Luis Clerc, Roberto Argüello, Horacio de La Peña, Eduardo Bengoechea y Martín Jaite.
Marcelo le ganó en el debut al chileno Ricardo Acuña por 6-3 y 6-2; en segunda ronda al uruguayo Diego Pérez por 7-5 y 6-3 y en octavos de final, al checoslovaco Miroslav Mecir (que era top 15 y llegó a estar top 5), por 6-2, 2-6 y 6-2.
El partido que seguía era Vilas, considerado el mejor argentino de todos los tiempos, que venía de ganarle al francés Thierry Tulasne por 6-1 y 6-3; en segunda ronda al italiano Francesco Cancellotti por 6-4 y 7-6, y en octavos de final a José Luis Clerc, por 7-6 (8/6) y 6-3.
En cuartos de final, Ingaramo y Vilas en encontraron por un lugar en las semifinales. La crónica de aquel partido contó “Ingaramo se mostró sólido y eficiente en los dos sets, y cometió escasísimas fallas, especialmente en el segundo, para ganar incuestionablemente sobre un Vilas que sintió el 1-6 del primer set y que si bien pudo arrimarse en el último, se encontró con un adversario, sereno y ya seguro para pasar a las semifinales”.
Ingaramo había comenzado el año anterior en el puesto 144 del ranking y semanas antes de este torneo estaba 122. El villamariense contó: “Recuerdo que nos tocó jugar en el último turno de la noche (N. de la R.: madrugada de nuestro país), y hacía un calor terrible”.
“En este segundo partido entre ambos, la instancia era más importante, porque eran cuartos de final. En el cuadro él tuvo que enfrentarse a José Luis Clerc. Yo pensé en ese momento, que Vilas no podría ganarle, porque “Batata” era más duro. Nunca me tocó enfrentarme a Clerc, pero entrené con él, y le pegaba a la pelota con una violencia terrible. Cuando me dijeron que había ganado Vilas fue una alegría, porque zafaba de tener que jugar contra Clerc”.
Frené a Vilas, “me tocó jugar en el último partido de la noche, hacía muchísimo calor”, recordó Ingaramo. “En Washington, tanto él, como yo, jugamos mejor. Creo que esa noche jugué uno de los mejores partidos de mi vida. Vilas intentó pero no logró que su juego me molestara. Esto no pasa muchas veces, ni en un mismo año, ni en varios años”, comentó Marcelo, que terminó ganando 6-1 y 6-4 y sumando puntos importantes que días después lo instalaron en el puesto 76 del mundo. Era su segunda victoria ante Vilas, en menos de 9 meses.
Al día siguiente, con menos de 15 horas de descanso, y con el cansancio lógico por sus dos partidos anteriores, ante Mecir y Vilas, Ingaramo jugó una de las semifinales ante Martín Jaite, (venía de eliminar al peruano Pablo Arraya) pasado el mediodía de Washington, Ingaramo, que se había convertido en la gran sorpresa del torneo, se midió en semifinales ante Martín Jaite. “El partido fue como a las 2 de la tarde”, recuerda Marcelo. “Yo estaba exhausto, no había tenido ni 15 horas para descansar”.
Jaite se impuso 6-4, 5-7 y 6-2, en un partido con pasajes de absoluta paridad; y en la otra llave, Yannick Noah venció a Jimmy Connors por 6-4, 3-6 y 6-2. En la final Noah venció por 6-4 y 6-3 y se quedó con el título.
“Para mí fue un torneo lindo”, recordó.
“Uno a veces imagina que hoy haría las cosas diferentes. Lo cierto que en ese entonces, se ganaba 20 veces menos que hoy. Para que te des una idea, yo jugando primera ronda de un Grand Slam en ese momento podía ganar 2 mil dólares; hoy por perder en primera ronda ganas cerca de 100 mil. Con el diario del lunes es más fácil, seguramente, y hoy que se maneja otro dinero. Yo hacía todo a pulmón, hacía lo que se podía y viajaba como podía”
“Nunca tuve sponsor en Argentina, ni aún después de ganarle a Vilas. Tenía contratos de raquetas en Europa y con Adidas, pero no era nada de plata” recordó.
Marcelo entrenador
“Tuve en su momento la posibilidad de quedarme a entrenar, pero pusimos en una balanza y la decisión con mi esposa fue que nuestros hijos se criaran acá en Villa María, cerca de sus abuelos y primos. Hoy la situación es distinta. Ya están grandes y ya tienen vuelo propio”, contó.
“Hoy entreno a Manuel Brunengo, un jugador Sub-14 en las canchas de Los Algarrobos. La idea de irme a entrenar a otro lado, fuera del país, siempre está latente y es algo que estoy evaluando. Tengo posibilidades y he tenido ofrecimientos. Tengo el pasaporte comunitario y ganas no me faltan”, concluyó.
