Basquetbol / Ameghino / Pablo Fraire

“Mi tarea será ayudar a pulir cuestiones para ser mejores”

El club villamariense incorporó hace una semana un departamento de marketing que estará a cargo del profesional local, que ya trabaja con distintos objetivos “para que cuando se logre el ascenso, nada nos sorprenda”

Escribe Gustavo Ferradans
De nuestra Redacción

Ameghino marcha, paso a paso, rumbo a su gran objetivo que es llegar (a mediano plazo), a la división mayor del básquet argentino. La entidad villamariense, a partir de un proyecto institucional y deportivo que comenzó hace más de una década, ha ido en franco crecimiento, y con mayor impulso en los últimos años.

Actualmente el club está enfocado en su presencia, por cuarto año consecutivo, en la segunda división de nuestro país; el León recibe elogios de sus pares, porque sigue agregando ideas, y acciones a su estructura, que lo distingue y convierte en referente en muchos aspectos.

El impulso de un grupo de dirigentes, referenciados en Pablo Giraudo (que está a la cabeza del proyecto), ha permitido que el club sorprenda permanentemente con innovaciones: las tribunas en su estadio, el mejoramiento de vestuarios, su departamento de salud, la segunda cancha para entrenamientos y sus arreglos, la remodelación de su fachada; todo esto, sin descuidar la actividad formativa y los equipos femeninos.

Ahora, la novedad fue la incorporación de un encargado de marketing, que se sumó hace una semana al trabajo que vienen sosteniendo las distintas áreas del club.

Pablo Fraire estará a cargo de ese nuevo desafío de Ameghino. El villamariense de 36 años, es licenciado en Administración de Empresas, pero especializado en marketing, con una notoria experiencia en distintas agencias, más allá de que hace varios años ha creado Glober, la suya propia. 

Fraire, que está casado y tiene dos hijos, suma sus conocimientos a Ameghino, pero con un dato particular, que más allá del aspecto profesional es una persona identificada con el club, ya que ha sido jugador y desde hace varios años es un hincha que no se pierde ningún partido cuando el León juega en casa.

 

El vínculo

En diálogo con El Diario cuenta: “Mi llegada al club se dio ahora, pero el vínculo comenzó hace un tiempo. Hace dos años visité a Pablo Giraudo para mostrarle mi trabajo, pensando un poco en sus empresas y también en el club, y quedó el contacto. Pasó un año y medio, nos veíamos en la cancha y compartíamos partidos, hasta que hace poco me citaron para formar parte del club, sumándome desde mi función”.

“Creo que Ameghino viene trabajando muy bien, ampliando su estructura de trabajo, en todas las áreas, ha crecido en salud, en minibásquet, hay un desarrollo con la incorporación de especialistas en cada área”, destacó.

“Entiendo que en marketing o comunicación venían trabajando con acciones sueltas, pero juntando voluntades, sin organización. Surgió la idea de trabajar en el aspecto de la comunicación, a través de la prensa, con las relaciones públicas, darle otro profesionalismo a esa tarea y organizar mejor las acciones. Ir puliendo cuestiones para ser mejores”, dijo Fraire.

Sin embargo, su vínculo con el club parece mucho más profundo en el tiempo, hace ya tres décadas, cuando empezó a picar la pelota en una cancha que todavía tenía piso de mosaico.

 

Se bajó de la tribuna

“Empecé a ir a la cancha a ver a Ameghino en la etapa previa a que fuera campeón de la Liga Provincial. Estuve casi siempre, acompañando y alentando”, contó.

“Trabajo relacionado al marketing desde los 18 años, primero en relación de dependencia y hace cuatro años con mi propia agencia. Hace pocos días que estoy trabajando en Ameghino y me estoy juntando con las distintas áreas, para hacer un diagnóstico. Observo gente muy comprometida, que todos tiran para el mismo lado, todos hablan en primera persona, usan el nosotros, todos somos parte”, señaló.

Lo particular que Fraire también habla por momentos en primera persona y al respecto añade: “Me surge naturalmente porque me nace así. No soy un asesor que llegó de afuera a laburar desde adentro. Al club lo considero parte de mi vida, no soy ajeno al club ni al básquetbol”.

El profesional aclara que “también tengo mis clientes, pero voy a dedicarle todo lo que pueda manejando el área. Relaciones, sponsors, etcétera. La idea es presentar un plan de trabajo, planificación para este año y el otro, en base a mis ideas y lo observado, para ejecutarlo”.

“Estamos encarando un proyecto que tenga una sumatoria de actividades, haciendo foco en sponsors, socios, comunicación y prensa. Estamos armando el área para ejecutar acciones convincentes, qué hay que sumar al equipo para armar algo a futuro”, destacó.

Fraire comenta además: “Ameghino tiene cosas innovadoras, entré y vi que tiene profesora de inglés, apoyo escolar, nutricionista, no son cosas normales en un club de barrio, y del interior. Hay clubes de mucha trayectoria que no lo tienen tan desarrollado, ni pensado. Eso un orgullo. Trabaja bien desde abajo y eso dará frutos en el tiempo. En muchos lados elogian el trabajo que acá se hace”.

 

Los objetivos

Fraire resalta que entre los objetivos a cumplir están los de “acercar al club mucho más con la comunidad, la gente de la ciudad, los barrios y también en la región. Ameghino está bien visto, bien valorado afuera; pero como pasa siempre nadie es profeta en su tierra, por lo que queremos acercarlo al barrio, que vaya más gente a la cancha, llevar el club a las escuelas, fortalecer el vínculo con la ciudad”.

Otro objetivo “es empezar a generar ingresos, que la marca Ameghino tenga otra importancia, hacerla valer más y que siga creciendo. Lograr aportes, que no sean siempre de los mismos sectores, lograr que sean más genuinos. Los sponsors son importantes, pero también trabajar con los socios, que más gente haga un aporte, aunque sean sumas menores, pero que sea la unión de todo eso lo que genere más ingresos”.

Fraire agrega que “hay que vender mejor las propuestas, con el club creciendo y apuntando a los sponsors grandes, pero también a los chicos que también suman”.

 

El sueño del ascenso

“El objetivo del club es ascender y que esa llegada a la Liga Nacional no sea algo esporádico; que tenga bases sólidas para poder mantenerse, que sea a largo plazo, y que los resultados lo hagan sostenible”, comenta y agrega: “Ameghino puede estar en la A o la B, pero que se trabaje como un club de la A, con todas sus divisiones, con sus instalaciones, seguir creciendo para bancarse lo que venga”, sostuvo.

“En muchos lados elogian el trabajo que acá se hace. Lo principal será posicionar a Ameghino con marca de primer nivel, preparando todo para lo que es liga, que es el gran objetivo del club. Estamos ganando tiempo, fortaleciendo una  estructura de trabajo, para cuando eso nos toque, no nos sorprenda”.

“Otro objetivo es que más chicos hagan básquet, desde mini, el femenino, seguir incrementando el número y a su vez seguir posicionando la marca a nivel nacional y sudamericano, para estar más sólidos, y tener más auspiciantes”.

“Creo que el desarrollo del Nuevo Salón de los Deportes permitirá contar con una infraestructura nueva que pueda recibir la Liga Nacional en la ciudad. Creo que si se logra el ascenso, tendrá impacto en la ciudad y la provincia, ya que Córdoba podría pasar a contar con tres equipos en esa división. No quiero imaginar el impacto que tendría, porque Córdoba es una provincia que le gusta mucho el básquetbol”.

 “Ameghino tiene que estar preparado para estar en Primera, ganando el ascenso o por invitación”.

 

Su etapa de jugador

“Jugué entre los 6 y los 18 años, siempre en Ameghino, salvo el último año que el club no hizo básquet, estaba algo desorganizado y me fui a jugar a Central Argentino. Aflojé con el básquet cuando empecé la universidad, eso me quitó tiempo, puse la cabeza en otro lado; hoy me arrepiento, pero lo fui dejando”, comentó.

“De cuando estuve en Ameghino recuerdo técnicos como Julio Liendo en mi etapa inicial, también al Tola Yáñez, Luis Santa, Marcelo Ruiz, Rolo Aielo, que fueron algunos de mis entrenadores en divisiones inferiores. Tuve como compañeros a Ricardo Bertolisio, Nico Ayala, Nico Fowler, Matías Zuccón, Quique Lorenzatti, Fernando Arriaga, Diego Maltaneri, entre otros”.

Como jugador, fue base y tuvo pasos por el seleccionado de Villa María de infantiles (U15), y en la preselección de Cadetes (U17). “Luego, mi actividad física pasó a ser un partido de fútbol con amigos o jugar al pádel”, recuerda.

 

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