Liga Villamariense / Fútbol Femenino

La pandemia le puso un freno a una actividad en pleno auge

Sandra Ferreyra, responsable del proyecto de Alem, y Franco Aramburu, uno de los entrenadores de Yrigoyen, contaron cómo afectó a las chicas el parate por el coronavirus
jueves, 18 de junio de 2020 · 09:18

Entre las tantas disciplinas deportivas a las que la pandemia del coronavirus les supuso un importante daño, en relación a los proyectos que tenían en vista para este año, el fútbol femenino de la Liga Villamariense (LVF) fue una de las más perjudicadas.

Luego de un exitoso 2019, en el que se disputó el Primer Torneo de Fútbol Femenino de la Liga Villamariense, el año 2020 se presentaba lleno de desafíos y sueños por cumplir en pos de seguir haciendo crecer a una divisional que tenía todo el impulso para seguir expandiéndose.

Pero a poco de dar comienzo al segundo certamen de la LVF, la pandemia impidió su inicio y allí la incertidumbre comenzó a reinar en el ámbito, así como en tantos otros de la vida cotidiana.

Por eso, para conocer cómo perjudico la inactividad al fútbol femenino, El Diario entrevistó a dos voces más que autorizadas en la materia: Sandra Ferreyra, responsable del área femenina de Alem de Villa Nueva y con una extensa trayectoria dentro del fútbol de las mujeres, y Franco Aramburu, uno de los entrenadores de Hipólito Yrigoyen de Tío Pujio, el primer campeón femenino de la historia de la LVF (tras vencer en la final a las “leonas” villanovenses”) y también con varios años trabajando con las chicas del fútbol.

 

“Se fue perdiendo el entusiasmo”

En primer lugar, Sandra Ferreyra opinó: “Creo que este parate ha perjudicado mucho al  fútbol femenino, porque había muchas expectativas en torno al segundo torneo de la LVF y mucha felicidad por parte de las chicas en torno a la profesionalización de la actividad”.

“Para este año esperábamos que viniera gente de la selección argentina a ver jugadoras, por algunas gestiones que se habían hecho desde la Liga, pero no se pudo por este parate tan grande que perjudicó a tanta gente”, lamentó.

Sobre cómo vivieron la falta de competencia las jugadoras de su equipo, contó que “en un principio con el plantel de Alem hacíamos entrenamientos de manera virtual, pero con el correr de los días se fue perdiendo un poco el entusiasmo y se dejó de trabajar de esa manera, porque es algo cansador entrenar sin saber cuándo se va a poder volver a jugar”.

“Algunas chicas se siguen cuidando como cuando estábamos en competencia y otras no, pero en eso no hubo muchos cambios porque siempre se vivió de la misma manera”, aclaró, ejemplificando además que “estaban las que cumplían al pie de la letra con los entrenamientos y las que jugaban sin entrenarse”.

Al mismo tiempo, manifestó: “Si Dios quiere y en agosto podríamos volver a empezar con los entrenamientos, creo que primero van a empezar a hacerlo los varones y luego nosotros”.

“Lo que uno ya sabe es que se hará un solo torneo en todo el año, al igual que en la Primera de varones, y obviamente será más corto de lo que estaba estipulado”, sostuvo.

En cuanto a lo que se viene en el ámbito local para el fútbol femenino, la entrevistada recordó que “para este año se habían sumado los equipos de Atlético Ticino y de Universitario y se habían dado de baja otros dos, San Lorenzo de Las Playas y Playosa”.

Por último, en un mensaje dirigido hacia todas las jugadoras de fútbol de la región, Ferreyra indicó: “Tenemos que esperar que todo se acomode, cuidarnos y ser optimistas, porque el fútbol femenino va a volver con más ganas y si Dios quiere cada jugadora va a poder demostrar sus condiciones dentro de la cancha, para algún día poder llegar a jugar en un club grande”.

“Siempre tengo la expectativa de que muchas de las jugadores de la LVF tienen condiciones para llegar a un nivel más alto”, concluyó.

 

“Un paso hacia atrás”

Por su parte, Franco Aramburu comenzó señalando: “Creo que esta prolongada inactividad tira mucho para atrás al fútbol femenino local, porque venía de un año en el que había tomado cierto vuelo y estábamos todos entusiasmados con eso, pero este parate fue como que generó cierto desaliento”.

“Quienes sufrieron más toda esta circunstancia fueron mayormente las jugadoras que estaban dando sus primeros pasos, porque las de mayor experiencia noto que siguen intactas en sus deseos de volver a jugar”, contó.

A diferencia de Ferreyra, consideró: “Me parece que está muy complicada la chance de que pueda volver a haber fútbol femenino oficial de la LVF durante este año”.

“Así lo siento porque, por lo que se habla, la idea sería que nadie empiece a entrenar hasta que no se pueda hacerlo en Buenos Aires, que está muy complicado con el coronavirus”, argumentó.

En ese marco, opinó que “sería un paso hacia atrás muy grande para el fútbol femenino de la LVF que este año no hubiese competencia oficial”.

“Había muchas chicas de todos los clubes que se habían entusiasmado muchísimo con la chance de jugar representando a un club y ahora noto que han perdido bastante ese entusiasmo”, añadió.

Continuando con ese punto, Aramburu expresó que “en líneas generales, las chicas se entrenaron de manera particular durante el primer mes de la cuarentena, pero después lentamente fueron perdiendo esas ganas”.

Por otra parte, sostuvo que “si se puede volver a jugar este año, habrá que organizarlo más que bien, porque se iban a sumar un par de clubes para el Apertura y otros, como la gente de Los Zorros, ya habían confirmado que se sumarían para la segunda mitad del año”.

Y en la recta final de su diálogo con este medio, al igual que lo hizo Ferreyra, se dirigió a las jugadoras de la región diciéndoles: “No bajen los brazos y traten de a poco de volver a entrenar para intentar jugar en lo que quede del año, cuando el fútbol sea habilitado”.

“Si no se juega el Torneo Oficial de la Liga, intentaremos jugar amistosos y algunos torneos relámpago, para que el próximo año arranquemos con todo”, redondeó.

 

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