Handball / Franco Staüble

“Estoy disfrutando mucho de esta etapa, como jugador y entrenador”

Luego de pasar por varios clubes locales se radicó hace siete meses en España, donde disfruta de una nueva experiencia en el Club Martorell de Catalunya y cumple ambos roles en distintas divisiones

Entrevista: Gustavo Ferradans

 

Franco Staüble tiene 25 años, es uno de los tantos deportistas locales que un día armó sus valijas para buscar sus sueños. Nació en La Falda, pero a los 4 años se radicó en Villa María, donde incursionó en distintos deportes, como el fútbol, el básquetbol o el judo, pero el embrujo del handball lo atrapó y el Pupo, como lo llaman en su familia, no lo soltó más.

Hace siete meses que vive en Martorell, una pequeña ciudad ubicada a pocos minutos de Barcelona, donde juega en el equipo del club del mismo nombre y donde también dirige al equipo B femenino y es preparador físico de todo el club, con el que fue cuarto esta temporada. Aunque también tuvo que asumir interinamente en el equipo A luego de que se marchara su entrenador, y el conjunto logró el título.

El jugador dialogó con El Diario, al que le contó su flamante experiencia, con todo lo que implica adaptarse a un nuevo club y a nuevos compañeros de equipo. Las diferencias que encontró, sus expectativas y la situación que se vive con la pandemia fueron temas de una charla donde no se cansó de repetir la felicidad de sus vivencias.


-¿Cuándo empezaste a jugar al handball?

-Empecé en el colegio, en tercer grado, haciendo juegos motores junto a Diego Miranda. Hacía handball y jugaba intercolegiales y torneos no federados. En 2008, en Central Argentino nos federamos y ya lo hicimos formalmente. Ese año quedé en la selección de Córdoba, que dirigía Mauro Stevenot.


-¿Cómo surgió la posibilidad de irte a España?

-Siempre me gustó viajar. En 2015 hago mi primer viaje con dos amigos por el norte argentino, Bolivia y Perú. Al regreso abro un gimnasio y se da la posibilidad de venirme para España por primera vez. Vuelvo a Argentina, pero al tiempo se da la posibilidad de regresar a España. Hice todos los papeles y ya estoy acá superinstalado, muy feliz.


-¿A qué te dedicabas antes de irte?

-Me recibí en 2015 en el Profesorado del Trinitarios y al año siguiente entré como preceptor al Funesil. En paralelo, trabajé en la Escuelita de Fútbol del Club Sarmiento, también estuve con Alem en el Federal, junto a Pablo Suárez y Cristian Agosto. Fue una hermosa época. Antes de venirme, dirigía a las chicas de la Primera de Alianza, donde fuimos campeones en el Apertura 2019, y luego ellas ganaron la final anual y ascendieron. Fue mi primera experiencia como entrenador en Primera. Aprovecho para mandarles un saludo a todos ellos, al igual que a mi familia.


-¿Cómo es tu nuevo club?

-Mi nuevo club se llama Club Handbol Martorell. Estoy en una ciudad llamada Martorell, que tiene 30 mil habitantes, y estamos dentro de la provincia de Barcelona, a 15 minutos del centro de esa localidad, Estoy muy bien, en un departamento del club, que comparto con un riojano y un uruguayo. Eramos cuatro, pero uno de los uruguayos se volvió.

Mi equipo juega en la Primera de Catalunya, que es muy grande y la mejor de España. La Asobal es el nivel profesional, luego está la división de Plata, sigue la Primera Nacional y luego viene Catalunya, que tiene el mismo nivel que la Primera Nacional.


 -¿Cómo fue la adaptación?

-Mi adaptación al club y al equipo, fue todo muy loco. Yo estaba cumpliendo un sueño con 25 años que había soñado mucho tiempo antes. No lo podía creer. Desde el primer momento lo empecé a disfrutar. Ya llevo siete meses por acá y lo estoy disfrutando mucho. Estoy contento de estar acá. Obvio que extraño a la familia, a los amigos, pero cuando uno tiene un objetivo debe hacer un sacrificio. Todo esto me pone muy contento.


-¿Y el nivel de la competencia?

-El nivel de la liga en la que juego es similar al de los mejores tres equipos de la Liga de Córdoba, con la diferencia que los 15 equipos del torneo tienen ese nivel. Jugamos 30 partidos en la temporada. Es una locura la cantidad. En Córdoba no llegábamos a ese número y esa es la primera diferencia. Esta liga es semiprofesional, pero se aspira a ir subiendo.


-¿Qué te sorprendió del handball de España?

-El nivel de juego y la infraestructura, cosas que marcan diferencia con el torneo de Córdoba. Soy un agradecido de pisar cada cancha nueva y vivir esta oportunidad. Cada persona que me pregunta de venirse le aconsejo que no lo dude. Son experiencias que nos ayudan a crecer como persona. Siento que no soy el mismo que cuando llegué. Otra diferencia que hay acá es que los niños de 6 y 7 años juegan torneos todos los fines de semana. Juegan la misma cantidad de fechas en el año que los mayores. Los niños llegan estimulados, con el avance táctico-técnico, del entendimiento del juego. De muchas cualidades, hasta motrizmente. Por eso no deja de ser España una de las potencias mundiales y el último campeón europeo. Esto ya con una mirada más de entrenador.


-¿Se produce lo de la pandemia y a ustedes en qué momento del torneo los encontró?

-Con el equipo masculino veníamos en una muy buena remontada. También soy entrenador del equipo femenino B. Ahí estábamos cuartos, si ganábamos en la fecha que seguía, nos metíamos terceros y con chances de ascender. No pudimos lograrlo porque terminó el torneo. El equipo A femenino tenía su propio entrenador y por la séptima fecha se fue. Me ofrecieron hacerme cargo interinamente hasta que llegara uno nuevo. Me hice cargo del equipo que venía de siete fechas con triunfos y seguimos la racha. Venían de varios años de no poder lograr el objetivo de ascender y las chicas colaboraron mucho. Quedamos primeros. Yo simplemente les di una mano en lo que querían lograr. El miércoles pasado nos confirmaron que logramos el ascenso, algo soñado. Fue un logro del equipo, y una experiencia increíble. En esta próxima temporada voy a ser el preparador físico general del club. El entrenador de varones es Miguel Esterlich.


-¿En esa ciudad cómo se vivió toda esta situación del coronavirus?

-No tuvimos muchos casos. La nuestra es una ciudad grande, con muchos pueblitos a los alrededores. Los hospitales de acá albergan a gente de la zona. La verdad que ahora está superbién, ya podemos salir a caminar y hacer deportes individuales entre las 6 y 10 de la mañana, y entre las 8 y 11 de la noche. Entonces aprovechamos a dar una vuelta. En esa parte viene excelente.


-¿Cuáles son tus expectativas o deseos?

-Quiero seguir aprendiendo. Exprimiendo de todo lo que estoy viviendo acá, de nutrirme de este deporte, de la gente, de otra cultura y otra forma de vida. Por ahora, estaré un año más, pero deseo que sean varios más. Voy a volver a Villa María dentro de algunos meses de vacaciones, cuando esto se resuelva y se pueda viajar. Y luego retornaré a España, para seguir capacitándome, aprendiendo y jugando. No quiero dejar de vivir esto como jugador. Es una locura. Soy un agradecido de haber jugado por muchos lugares, en muchas canchas, con la selección de Córdoba. Cuando uno es chico no lo dimensiona y hoy puedo expresarlo con palabras. Como jugador estoy viviendo una etapa tremenda y también como entrenador, y siempre disfrutándolo.

 

Yo soy...

Nació en: La Falda, el 10 de junio de 1994.

Hijo de: Walter Staüble y Carolina Pedraza. 

Hermanos: cuatro (Marianela, Santi, Ema y Andrés).

Estudió en: San Antonio (jardín), Rosarinas (primaria y secundaria) y Profesorado de Educación Física (Trinitarios).

Otros deportes: “Hice fútbol, básquet y judo”.

Sus equipos: Central Argentino, CIEF, Villa María Handball y Alianza. También selección de Córdoba.

Además: fue preparador físico en Alem, en el Torneo Federal y profesor de la Escuela de Fútbol del Club Sarmiento.

Actualmente: juega en el Club Handball Martorell de Catalunya y dirige a uno de los equipos femeninos del club.

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