Coronavirus
La pandemia también puso en jaque al fútbol comercial
Representantes de las dos instituciones más antiguas de la ciudad relataron cómo atraviesan el complejo presente sin actividad. “Estamos complicados económicamente”, expresaron desde el Amistad, y “tengo miedo de que todo esto lleve a la desaparición de entidades como AFUCO”, opinó su presidenteLa crisis económica generada por el coronavirus no detiene su marcha y en el deporte local un segmento que, al igual que todo el resto, atraviesa un presente muy complicado es el del fútbol comercial.
Entidades como AFUCO y el Fútbol de Amistad, las más añejas de dicho ámbito en Villa María y la región, reúnen cada sábado a más de 2.600 jugadores, quienes hace ya más de dos meses no pueden despuntar su vicio futbolero y compartir con amigos risas, anécdotas, historias, asados y tantas otras cosas que les alimentan el alma y que a raíz de la cuarentena tanto están extrañando últimamente.
Pero no todo termina en los partidos que no se pueden jugar o los “asadazos” que no se pueden comer, sino que el parate obligado por la emergencia sanitaria está generando muchos daños en la economía de las mencionadas instituciones, razón por la cual este medio decidió entrevistar a algunos de sus referentes para que ellos mismos relaten cómo se las están arreglando para intentar superar una situación que nadie esperaba.
“Complicados económicamente”
En primer lugar, Gerardo “Inglés” Díaz, integrante de la Comisión Directiva del Amistad, comentó: “Teníamos todo programado para largar el Apertura 2020 el sábado 14 de marzo, pero por las razones de público conocimiento no pudimos hacerlo. Siempre les pedimos a los equipos que antes de empezar paguen la primera de las tres cuotas correspondientes al valor de la inscripción, pero no todos pudieron cumplir con ese pago”.
“Para este certamen habían confirmado su participación un total de 31 equipos, 17 en la categoría Senior y los 14 restantes en la Supersenior. En esa inscripción están incluidos todos los gastos de todo el torneo, es decir que es lo único que deben pagar los equipos”, detalló.
Luego reconoció que “nuestra mayor preocupación son los gastos fijos que tenemos todos los meses, como el alquiler del predio donde están las canchas, que pertenece a la Cooperadora de la Escuela del Trabajo”.
“Siempre pagamos seis meses juntos cuando empieza el año y los seis meses restantes a mitad de año. Ese es el mayor costo fijo que tenemos, que lo dividimos en los dos certámenes que se juegan cada año”, explicó.
Seguidamente manifestó: “Obviamente que otro gasto fijo son los servicios y ni hablar de la mantención del predio, sobre todo en lo referido al césped de las canchas. No tenemos empleados, pero es un gasto que debemos afrontar cada vez que alguien va a realizar esa tarea”.
“Más allá de la ya extensa inactividad, nunca dejamos de realizar esas tareas de mantenimiento. No podemos dejar que todo se venga abajo, después de tantos años de esfuerzo para lograr dejar el predio en las condiciones que tiene actualmente”, consideró.
Sobre esa última cuestión, aseguró que “prueba de ello es que nos demoramos una semana en el inicio del torneo porque estábamos terminando de realizar diferentes trabajos en el sector de los baños y del bufé, además de tareas de pintura en todo el predio”.
“Esos trabajos se hicieron con algunos ahorros que teníamos, pero obviamente los emprendimos pensando en recuperar una parte de esa inversión con el dinero de las inscripciones, para poder invertir en más mejoras”, amplió.
Por otra parte, Díaz manifestó: “Con ese panorama de haber realizado algunas inversiones para mejorar el predio y al no haber podido terminar de cobrar las inscripciones, que representan nuestro principal ingreso, estamos algo complicados económicamente”.
Pensando en un futuro, el directivo de Amistad señaló: “Cuando tengamos un panorama más claro sobre esta cuarentena, la idea es jugar al menos un torneo antes de fin de año. Ya veremos si será más corto o más largo de lo habitual, pero por el momento no podemos aventurarnos a decidir algo porque verdaderamente nadie sabe qué va a pasar”.
“Por supuesto que será reconocido el pago de la inscripción a los equipos que ya la hayan abonado”, aclaró.
También reconoció: “En lo personal, y un poco en sintonía con lo que sentimos como Comisión Directiva, tengo miedo de que algunos equipos no puedan volver a jugar cuando se levante la cuarentena, porque la situación económica está complicada para todos”.
“No sería extraño que algún sponsor que se había comprometido con ayudar a un equipo con cierta cantidad de dinero tenga que dar marcha atrás debido a la situación económica”, lamentó.
En ese contexto, indicó: “También uno sabe que va a ser difícil para muchos poder participar, porque muchos de los equipos no cuentan con ayuda de ningún comercio o empresa y son los propios jugadores los que se hacen cargo de todos los gastos para participar”.
“Si esto sigue así, tendremos que solicitar algún tipo de ayuda a los estados municipal, provincial o nacional para afrontar los costos fijos, porque el fútbol comercial incluye a mucha gente”, adelantó.
En relación a eso, amplió justificando que “cada sábado más de mil personas se hacen presentes en el predio del Amistad. No solamente van los jugadores, sino que también contamos con la presencia de muchas mujeres y niños, a los que no se les cobra entrada ni estacionamiento”.
“El Amistad no es solamente jugar al fútbol, sino que es la reunión de tanta gente durante cada sábado” añadió.
Por último, Díaz sostuvo: “Obviamente trataremos de abaratar la inscripción todo lo que se pueda, dejando de lado algunas cuestiones ya tradicionales, como podrían ser la cena de entrega de premios o los trofeos que se entregan a los primeros equipos de cada categoría”.
“Cuando tengamos un panorama más claro, estaremos informando novedades en nuestras redes sociales, ya que ni siquiera la Comisión Directiva se ha podido volver a juntar y todo lo que se dialogó fue de manera telefónica”, finalizó.
Con miedo a la desaparición
Por su parte, Sergio Bustamante, presidente de AFUCO, no anduvo con rodeos para reconocer que “este parate nos está pegando de una forma terrible. Nosotros tenemos un costo fijo mensual de 327 mil pesos, de los cuales 190 mil corresponden a los sueldos y los aportes de los tres empleados que tenemos, quienes trabajan 100% en blanco”.
“Esos gastos están todos los meses, se juegue o no se juegue al fútbol. Este mes hemos hecho frente a la mayoría de las obligaciones, pero a partir del próximo mes la situación va a ser más complicada todavía”, indicó preocupado.
Sumado a ello, lamentó que “pudimos jugar la primera fecha antes del parate y los costos de todo arranque son altísimos. Encima, el 90% de los cheques con los que los equipos abonaron la primera parte de las inscripciones vino rechazado”.
“Igualmente, entendemos la situación económica que se está viviendo y no le hemos hecho reclamos a nadie. A este saco nos lo tenemos que poner todos, de River o de Boca, de AFUCO o de Amistad, peronistas o radicales, cristianos o protestantes. Tenemos que salir todos juntos de este momento”, remarcó.
Para más detalles, contó que “al no tener ingresos, se nos complica poder seguir manteniendo de pie a la AFUCO. Todo el dinero que ha ido quedando como excedente cada año se invirtió y los trabajos están a la vista de todos”.
“Incluso hemos hecho algunos trabajos y reparaciones para abonar durante el desarrollo del torneo que deberíamos estar jugando ahora y afrontamos un compromiso de pago que, por la situación que estamos atravesando, estamos sin poder cumplir”, comentó.
Al respecto consideró que “absolutamente nadie se esperaba que todo esto pasara, ni los comercios, ni las ligas de fútbol, ni los jugadores. Creo que va a pasar muchísimo tiempo para que vuelva a darse una situación así”.
“Hemos hablado con la gente a la que no hemos podido cumplirle en los pagos. Algunos lo entendieron bien y otros con enojo, pero es una situación que no la buscó absolutamente nadie en el mundo, no solamente en Villa María”, declaró.
Continuando con su preocupación por el difícil momento que atraviesa la institución por él presidida, Bustamante sostuvo: “Esperemos que este parate no haga desaparecer las instituciones. Sinceramente tengo miedo de que todo esto lleve a la desaparición de entidades como AFUCO, porque pasando esta cuarentena va a quedar una situación bastante sensible en lo social, en lo económico y en lo sanitario”.
Ya en la parte final del diálogo aseguró que “sería irresponsable dar un pronóstico acerca de cuándo podríamos volver a tener actividad, porque nadie sabe qué es lo que va a pasar con el coronavirus”.
“A la familia de AFUCO quiero transmitirle la tranquilidad de que estamos trabajando y pensando en seguir adelante como siempre, con la excepción de que estamos atravesando una situación totalmente atípica y no buscada por nadie”, redondeó.
