LIGA VILLAMARIENSE

De goleadores

En la edición de ayer repasamos los goleadores que surgieron en los últimos 30 o 25 años, cuyas cualidades fueron adaptándose a un “modelo” de delantero que se impuso en el fútbol mundial, pero sobre todo en el seleccionado argentino.

Nobleza obliga, si bien la intención no fue desglosar torneo por torneo en cada máximo artillero local, vale reflotar el nombre de algunos de esos goleadores que también están o estuvieron en la consideración del aficionado local. De acuerdo a las décadas, en el 90 también fue recordado como goleador Fabián Echegaray, otro que rompió con el molde del delantero potente y se caracterizó por ser astuto en los últimos metros, como lo fue también Travolta Cortese, en el Argentino campeón.

Más acá en el tiempo, Martín Erregarena es para tener en cuenta también, ya que más allá de que estuvo mucho tiempo en Buenos Aires (en Banfield), volvió para jugar a nivel nacional con Alumni y cuando bajó a la liga quedó al frente de la tabla de goleadores. De buena estatura, imponente cabezazo, prestancia, el Vasco fue uno de esos últimos centrodelanteros grandotes y de jerarquía que quedaron luego en el plano doméstico.

De menos potencia, pero con registros formidables y una técnica elogiable, Mauro Fuente debe estar también en la consideración, sin dudas. De lo mejor de los últimos años. En la década que acaba de terminar, en tanto, así como en la edición de ayer se hizo hincapié en los bajitos que sobresalieron como Claudio Díaz y Ayrton Páez, aunque con menos talentoso pero de gran conexión con la red aparece Jonathan Silva, notable artillero de Las Perdices que no pidió permiso para hacer su nombre valioso. Llegó por tener todo lo que solo tienen los goleadores.

 

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