Hockey sobre césped

El equipo hípico que fue pionero

A comienzos de los 70, un grupo de chicas conformó el primer equipo de esta disciplina en nuestra ciudad. Tiempos románticos donde todo era sacrificio y amor por el deporte
martes, 21 de abril de 2020 · 08:00

Escribe Gustavo Ferradans
De nuestra Redacción

Transcurrían los primeros años de la década del 70. El deporte de nuestra ciudad pasaba por unas pocas propuestas, con disciplinas como fútbol, básquet, rugby, tenis, boxeo, bochas y atletismo. Para las mujeres la oferta era mínima, muy alejada de lo que ocurre en estos tiempos.

Un grupo de chicas concurría al Jockey Club a ver los partidos de rugby de aquellos primeros equipos juveniles de la entidad que se había conformado en el año 72, cuando varios llegaron desde San Martín RC, que había interrumpido el desarrollo de esa actividad por una crisis institucional.

Varias de aquellas chicas, hermanas o novias de los rugbiers, comenzaron con la idea de formar un equipo de hockey, que empezaba a ponerse de moda en Córdoba.

Sin pretenderlo, aquel proyecto se convertiría en el primer equipo de hockey sobre césped de la ciudad que, si bien duró pocos años, fue la primera iniciativa del Jockey Club en este deporte. Los primeros entrenamientos fueron con una bocha de polo y palos que se habían fabricado desarmando escobillones.

 

Las pioneras

Por aquel proceso, que duró varios años, pasaron jugadoras como Erica y Dina Lánger, Claudia Salezzi, Mirtha Racca, María Eugenia “Yeni” Ruedi, Silvia Falces, Laura Fenoglio, Coco Barcia, Amparo Vijande, Marcela Grosso, Patricia González, María Cecilia Menoyo, Alejandra Fiorotto, Alejandra Bollo, Marisa Anselmo, Adriana De Llanes, Roxana Fiuri, Marlene Von During, Patricia Sodero y Susana Chiantore, entre otros nombres. Silvia Falces era la arquera y muchas recuerdan como una de las goleadoras a Erica Lánger.

 

También jugó varios Seven. Este fue uno de los equipos

 

Los inicios

Una de las pioneras fue Erica “Chines” Lánger, quien recordó: “Empezamos a jugar porque en Córdoba se jugaba mucho al hockey. Fue por 1973, éramos todas muy jovencitas, y formamos el primer equipo. En los primeros tiempos se hizo un grupo numeroso, pero con el paso de los años terminamos siendo 12 o 13”.

“En los primeros tiempos usábamos palos de madera, desarmábamos los escobillones y usábamos las tablitas. Luego algunas empezaron a comprarse sus propios palos y mucho después el club compró unos que eran de fibra de vidrio que, recuerdo, eran un desastre”, relató.

“Luego pudimos federarnos en Córdoba, pero era muy difícil juntar dinero y terminábamos viajando, con ayuda de nuestros padres, muy pocas; éramos ocho o nueve, casi siempre las mismas y enfrentábamos con mucha ventaja a otros equipos que estaban completos. Ibamos frustradas, pero igual le poníamos el pecho. Si jugábamos acá era diferente, porque estábamos todas”, agregó.

“Siento que el club nos dio bastante participación. Entrenábamos en una parte del Hipódromo, la cancha se hizo al lado de la cancha de rugby”, dijo, aunque luego opinó que “el Jockey todos los años organiza su fiesta, pero nunca nos tuvieron en cuenta para ser reconocidas como las generadoras del primer equipo de hockey”.

 

La cancha, el uniforme y los bailes

Cuenta Claudia Salezzi (quien hoy vive en Mar del Plata y era una de las defensoras del equipo): “Me sumé al plantel cuando ya casi estaba armado. Fui porque me llevó una vecina y amiga: Marisa Anselmo. En ese momento la entrenadora se llamaba Nelly. El grupo mantenía algunos nombres, pero unas se iban y llegaban otras”.

“Eramos todas nenas de 14 y 15 años y empezamos de manera muy recreativa, íbamos los sábados a la mañana para jugar y pasarlo bien. El club era muy machista. Nunca nadie nos dijo nada, pero si íbamos a la sede del centro, ¡nos miraban con unas caras!”, dijo.

“Eran años donde era escasa la oferta deportiva para las mujeres. El hockey fue el primer deporte que les abrió las puertas a las mujeres para jugar en equipo. Aún hoy seguimos comunicándonos entre nosotras, a pesar de que muchas ya no vivimos en Villa María”, añadió. 

“No todas podían comprar su palo. El mío me lo regaló una tía. Recuerdo que el club compró unos palos de fibra de vidrio que eran muy feos. Cuando nos federamos, jugábamos contra equipos de Carlos Paz, Alta Gracia... viajábamos cada dos semanas”, cuenta la exjugadora y luego agrega: “Para juntar dinero para los fichajes o viajar, organizábamos bailes junto a los chicos del rugby en la confitería Kreo. Recuerdo el baile de la espuma o del caramelo, entre otros. Nosotras mismas desyuyábamos la cancha y pintábamos las líneas”.

Contó también que “nosotras íbamos a los entrenamientos del rugby y ellos también venían al nuestro. Se fueron formando parejas. Eran tiempos románticos, de esfuerzos y sacrificios. Con los jugadores de la cuarta división solían viajar juntos para abaratar los costos. Con el tiempo empezaron a venir unos entrenadores de Córdoba: Juan Amduni, que sabía mucho y nos enseñó un montón”, recordó. “Comía una vez en cada casa de las jugadoras. Era un tipazo. Lo nuestro era todo sacrificio, con poco apoyo. Con el dinero de los bailes supimos viajar a torneos Seven que organizaba Athletic y Jockey de Córdoba que duraban dos días. Nosotros también organizamos uno, que se hizo en Plaza Ocampo”.

Muchas coinciden en que más allá del espacio físico, el club no ayudaba económicamente en esos años: “Estaba muy marcado el machismo. Nosotras pintábamos y manteníamos limpia la cancha, que estaba llena de pozos”, dijo Salezzi, pero a la vez destacó: “Igual es imposible olvidar todos esos momentos vividos, nunca ganábamos, pero cómo nos divertíamos. Con las chicas seguimos hoy siendo amigas”, señaló.

“El uniforme era remera blanca con unas polleritas blancas que habíamos comprado. Y luego compramos unas medias blancas y verdes a rayas”, destacó. 

“Los terceros tiempos eran hermosos, ahí te olvidas de todo, te hacés amiga, te olvidás de la rivalidad. Para ir al club pasábamos frente a la embotelladora de la Coca, y nos habíamos hecho amigas de las personas que cuidaban. Pasábamos y nos dejaban sacar botellas de gaseosa y las tomábamos en el tercer tiempo”, recordó.

A su vez, Cecilia Menoyo destacó que “con los jugadores de aquel tiempo se formó un lindo vinculo y hoy se siguen juntando. Recuerdo que fueron varias las chicas promotoras de aquel equipo. Me sumé cuando tenía 15 años y jugué hasta los 17. Teníamos casi todas 14 o 15 años en esos primeros tiempos y éramos casi todas del Instituto Rivadavia y del Colegio Nacional. Creo que había una de las chicas que era de las Rosarinas. Yo me sumé por Chines (Erica Lánger), que me invitó a sumarme”, contó.

“El Jockey en esos años solo era de rugby y caballos. Nos daban un pedacito que limpiábamos nosotras mismas. Ahí empezó todo. No teníamos ni palos. Viajábamos muchas veces con los chicos de la cuarta división. Cuando empecé no tenía ni idea de cómo se jugaba. Cuando muchas nos fuimos a estudiar a Córdoba, el equipo empezó a desarmarse”.

Fueron tres o cuatro temporadas que estuvieron federadas. Casi al tiempo que el plantel comenzaba a desarmarse, se iniciaba la actividad en San Martín, por esa razón en aquellos años nunca se enfrentaron entre sí.

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