Boxeo / Murió Don Farías
Adiós al último maestro
El veterano entrenador falleció a los 83 años, casi sobre la medianoche del lunes, luego de padecer distintos problemas de saludEl boxeo de la región perdió uno de los últimos maestros. Cerca de la medianoche del pasado lunes falleció Antonio Eusebio Farías, y sus restos fueron sepultados ayer en el cementerio parque La Naturaleza.
Don Farías tenía 83 años, había nacido el 14 de agosto de 1937, y tuvo 5 hijos, fruto de tres matrimonios.
Los más cercanos en confianza lo llamaban “Viejo”, pero para la mayoría era conocido como Don Farías. El viejo maestro supo ganarse el cariño y el respeto de todo el ambiente del boxeo, tanto los que se formaron a la par de su bajo perfil, como los que lo observaban desde “el rincón del contrario”.
Trabajador constante y silencioso, de brindar el consejo justo y preciso, el maestro se ilusionaba con cada pibe que se acercaba a formarse en su gimnasio, aunque luego supiera de los sacrificios que cada uno de ellos debían realizar, porque varios de esos pibes habían crecido y se habían criados en situaciones de vulnerabilidad; e inmediatamente, se convertían en un hijo más para él. Algunos de ellos llegaban al gimnasio con problemas de adicciones y Don Farías, entendía que el boxeo era una salida para recuperarlos y les habría la puerta de su gimnasio y su corazón.
A lo largo de su relación con el boxeo, supo cosechar numerosos pupilos que hicieron sus primeros rounds con las enseñanzas de Farías, con sus consejos del boxeo y de la vida.
El hombre, identificado durante varias décadas con el sacrificado deporte de los puños, supo ver pasar numerosos pibes que tal vez no llegaron a trascender, pero también otros que alcanzaron el profesionalismo, como Pablo Sarmiento, Julio Kolasa, Lucas Báez o Jorge Ramos entre tantos otros.
Muchos supieron escuchar sus consejos y, sin dudas, agradecieron siempre sus enseñanzas. Es que para Don Farías, el boxeo fue su vida, y le puso alma, corazón y pasión.
“Hay que entender que el boxeo es un arte, no una guerra”, solía comentar y en el rincón, usaba las palabras justas y correctas “Movete pibe, “siga, siga, no se detenga”, “Sacá las manos pitulín”.
El año 2020 lo encontró con algunos problemas de salud, que se fueron complicando por la situación sanitaria que impedía hacer controles más rutinarios. Estuvo varias veces internado, antes de pelear su último round, resistiendo “para no tener que tirar la toalla”.
En la mañana de ayer hubo un breve velatorio donde los más íntimos pudieron despedirlo y darle el último adiós, a este hombre bueno y generoso, apasionado por el boxeo.
