Un recuerdo imborrable

La tarde de Diego en Plaza Ocampo

jueves, 26 de noviembre de 2020 · 08:30

Escribe Gustavo Ferradans De nuestra Redacción

 

Hacía tiempo que todos hablaban de él, y ya lo llamaban el Pibe de Oro, el Pibe 10; para los más cercanos era, simplemente, Pelusa. Mucho tiempo después, a medida que su idolatría fue creciendo, llegaron otros motes como Barrilete Cósmico o D10S.

Cuando Diego Armando Maradona ya empezaba a brillar con luz propia en el fútbol internacional, fue el conductor ideológico de un seleccionado juvenil que deslumbró en Japón, en septiembre de 1979, y fue figura del equipo campeón, con un plantel que tenía como entrenador al Flaco, César Luis Menotti, y que contaba con jugadores como Ramón Díaz, Juan Barbas, Gabriel Calderón y Osvaldo Escudero, entre otros.

Por entonces, este rebelde de potrero deslumbraba en Argentinos Juniors, que dirigía Miguel “Zurdo” López. Justamente, gracias a los contactos de los dirigentes de Alumni con el entrenador oriundo de Ticino (y villamariense por adopción), la tarde del 22 de diciembre de 1979, aquel equipo, con Diego Maradona, visitó Villa María y le ganó a Alumni 5 a 2.

La Placita, en aquellos años, recibía esporádicamente a equipos porteños. Algunos de éstos realizaban su pretemporada en las serranías cordobesas y de paso por la ciudad jugaban algunos encuentros amistosos con clubes locales. Pero este fue un caso particular, Argentinos Juniors llegó especialmente para disputar un amistoso.

Hace casi 41 años, ese pibe de Villa Fiorito pintó la calurosa tarde sabatina con su fútbol, jugando en la Plaza Manuel Anselmo Ocampo, en la única visita conocida a nuestra ciudad. Esa tarde anotó dos goles, que quedaron estampados en la memoria del fútbol villamariense. Con apenas 19 años generó un montón de sonrisas con sus gambetas, sombreros y rabonas, donde fueron testigos alrededor de 1.500 personas. El tiempo agigantó su presencia, a tal punto que si todos los que aseguran haber estado aquel día, hubiera sido necesario un estadio con una capacidad similar al Monumental o la Bombonera. La recaudación ascendió a 22 millones de pesos de esa época, mucho menos de lo esperado por los dirigentes de Alumni.

Los Bichitos Colorados de La Paternal llegaron a la ciudad tres días después de jugar un amistoso ante Barcelona, el 19 de diciembre, donde empataron de visitante 0 a 0, lo que significó un gran esfuerzo para el plantel, que llegó sin Ricardo “el Gringo” Giusti, que se lesionó en ese partido. Uno de los que no faltaron fue el defensor Abelardo Carabelli, un juvenil lateral que había sido campeón en Japón, junto a Maradona y el plantel argentino.

En plena acción del partido

La relación y el recuerdo reciente que había dejado el Zurdo López en Alumni, y la relación con el presidente del club, el abogado Eduardo “Lalo” Rodríguez, hicieron posible que Argentinos Juniors jugara en nuestra ciudad con su plantel profesional y su máxima figura: Diego Maradona, que había debutado en Primera división en 1976, con apenas 15 años.

Alumni, el anfitrión y partenaire de aquella tarde, por esos años predominaba en el fútbol regional, con una sucesión de títulos logrados en esos tiempos (1975, 1977, 1978 y 1979) con un plantel marcó una época, donde estaban: Pelusa Machado, Henry Rapetti, Nipón Bazán, Jorge Molina, Cachi Formía y Miguel Ludueña, entre otros.

Para este partido se sumó como invitado especial la Pepona Reinaldi (esa temporada jugaba en Talleres de Córdoba) reforzando al equipo villamariense, reencontrándose con Diego, con quien había compartido en marzo de ese año la primera gira internacional del “10” con  la selección mayor.

Entrega de la plaqueta de Lalo Rodríguez

Previo al partido, el mismo Lalo Rodríguez le entregó una plaqueta en reconocimiento a Diego Maradona.

Maradona llegó vía aérea hasta Córdoba y luego viajó con un dirigente de Alumni hasta Villa María; a diferencia del resto del plantel que lo hizo en micro. Lo mismo sucedió para regresar a Buenos aires. Maradona poco antes del final del partido salió raudamente, porque por la noche debía cumplir con un compromiso publicitario que realizaba Coca-Cola en el mítico Luna Park.

En el juego, Argentinos Juniors ganó 5 a 2, y Diego mostró algo de lo que la gente quería ver: una asistencia con una rabona, dos goles y su participación en los otros tres de su equipo.

El primero de Maradona fue de tiro libre, con un remate “a lo Maradona” y el arquero que lo sufrió fue Sergio “Nipón” Bazán.

Al cabo de la etapa inicial, Argentinos ya ganaba 4 a 1, y en el segundo dejó muestras de un equipo cansado, que arrastraba varios partidos seguidos y con escaso descanso.

Nadie se lo quiso perder

La historia del tiro libre tiene un recuerdo para muchos. También para Rubén Guillen, quien recordó que “nosotros le habíamos dicho durante toda la semana al Nipón Bazán que tuviera cuidado en los tiros libres, que Maradona la pateaba siempre por encima de la barrera. El se terminó cansando y hasta se quejó haciendo notar que el arquero era él. Al momento de producirse un tiro libre, Pelusa Machado se ubicó en la barrera, pero de espaldas, mirando al arco. Un compañero le gritó ‘date vuelta, no seas cagón’, y el Pelusa respondió ‘¿estás loco?, ¿sabés el golazo que me voy a perder?’”, recordó el exdelantero. 

 

“¿A vos te dicen Pelusa?”

Uno de los que tuvo la difícil tarea de marcarlo fue otro Pelusa, Héctor Machado (el otro fue Luis Cáceres), quien no pudo anularlo, pero que además anotó uno de los dos goles del Fortinero.

“El Nene Miranda no quería que nos sacáramos fotos y no tengo fotos con Diego. Al final del partido me dieron la bolsa con las camisetas de Argentinos y yo saqué la del 10. Pero no la tengo más, se me perdió. Alumni marcaba hombre a hombre. A mí me tocó marcarlo en el primer tiempo y en un momento Iván Miranda me da una indicación: “Pelusa, ponete siempre cerca”. Diego me miró y preguntó: “¿A vos también te dicen Pelusa?”. Recuerdo que en una jugada me llevó hasta el córner, que daba al aserradero y sacó una rabona que casi me arranca la cabeza. Tengo la alegría de haber hecho uno de los goles de Alumni en aquel partido”, dijo Héctor “Pelusa” Machado.

 

Con la picardía de siempre

Cuando promediaba el segundo tiempo, toda la cancha se puso de pie para verlo a Diego dirigirse a los vestuarios, con un amplio aplauso de regalo, y unos segundos después de haber anotado un golazo, por encima de Raúl Viera, que había remplazado a Bazán y justo después de robarle la pelota a Henry Rapetti.

“Yo era capitán de Alumni y tenía 21 años. Al momento del sorteo, nos dimos la mano y lo miraba con la admiración del jugador que ya mostraba ser. Siempre me acuerdo de una jugada; ya en el segundo tiempo, Diego le hacía señas al Zurdo López que esperara para remplazarlo, quería hacer un gol más. Lo habíamos controlado bien. En un momento, Pelusa Machado me la toca para atrás. Yo estaba cebado, la dejé pasar entre las piernas para luego salir jugando y Diego me la pellizcó con la puntita del botín y se fue, el Negro Viera intentó salirle, pero se la picó por arriba. Fue un golazo. Ahí nomás hizo la seña al Zurdo y pidió salir”.

Para el recuerdo queda una historia que supo contar el recordado periodista Raúl José. El Turco, como lo llamábamos, tuvo a su cargo la cobertura de aquel partido para el diario Noticias. Hacerle un reportaje a Maradona fue otra tarea titánica, luego de negociar un largo rato con el apoderado de Maradona, Jorge Cyterszpiler, y los intentos de éste de “buscar algo a cambio”. Los dirigentes de Alumni tuvieron que mediar para que éste diera el visto bueno, a cambio de nada.

Iban 23 minutos de la segunda etapa cuando Diego fue remplazado, se llevó una gran ovación y rápidamente se marchó por debajo de la tribuna techada, casi sin tiempo para saludar a la gente que lo esperaba.

Fue la única vez que pudimos verlo a Diego jugando en la Plaza Ocampo, cuando el ídolo comenzaba a nacer, cuando todavía faltaba mucho camino por recorrer, tardes y noches de emociones, festejos y goles inolvidables. 

En los 40 años siguientes, nos reímos y nos enojamos con y por Diego. Por él aprendimos a llorar por el fútbol, por un gol inmortal, por la Mano de Dios, por la final ganada y la final perdida; y también ayer, cuando este Barrilete Cósmico voló tan algo que llegó hasta el cielo. 

 

La síntesis

 

Alumni 2

Sergio Bazán (Raúl “Franchu” Viera), Bochita Mazzini (Arce), Henry Rapetti, Luis Cáceres y Cachi Formía; Pelusa Machado (Donatti), Jorge Molina, Miguel Ludueña; Negro Argüello (Rubén Guillen), José Omar Reinaldi, Lorenzo “Kuki” López (Jorge Bueno). DT: Iván Miranda.

 

Argentinos Juniors 5

Roberto Rigante; Carlos Carrizo (Abelardo Carabelli), César Bartolomei (Bianchi), Néstor D’Angelo y Adrián Domenech; Daniel “Tabita” García, Rubén Ríos y Diego Maradona (Silvano Espíndola); Roberto Rodríguez, Miguel Molnar y Hugo Saggioratto (Gauna).

DT: Miguel Angel López.

Goles: PT 14 m Ríos (AJ), 18 m PT Maradona (AJ), 27 m Molnar (AJ), 28 m Machado, 43 m, Saggioratto (AJ). ST 2 m Cáceres de penal. y 22 m Maradona (AJ).

Arbitro: Julio Fraga.

Jueces de línea: Acuña y Rosales.

Jugado en: Plaza Ocampo.

Recaudación: 22 millones de pesos.

Espectadores: 1.500 personas.

 

“En un tiro libre, Pelusa Machado se ubicó en la barrera pero de espaldas, mirando al arco. Un compañero le gritó ‘date vuelta, no seas cagón’, y el Pelusa respondió ‘¿estás loco?, ¿sabés el golazo que me voy a perder?...’”. Rubén Guillen

 

“Siempre me acuerdo de una jugada, en el segundo tiempo, Diego le hacía señas al Zurdo López que esperara para remplazarlo, quería hacer un gol más. En un momento, Pelusa Machado me la toca para atrás, la dejé pasar entre las piernas para luego salir jugando y Diego me la pellizcó con la puntita del botín y se fue, el Negro Viera intentó salirle, pero se la picó por arriba. Fue un golazo. Ahí nomás hizo la seña al Zurdo y pidió salir”. Henry Rapetti, capitán del Fortinero en dicho partido

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