Eliminatorias Sudamericanas / 1ra. fecha
El inicio fue con mesura
Sin sobrarle nada, el seleccionado argentino debutó con un triunfo 1-0 ante Ecuador, con un gol de Messi, de penal, en la BomboneraLa “nueva” Argentina “con” Lionel Messi y no “de” Messi debutó anoche con una victoria por 1 a 0 sobre Ecuador, en una cancha de Boca Juniors sin público por la pandemia de coronavirus, justamente con un gol de tiro penal del capitán albiceleste, en las Eliminatorias mundialistas Sudamericanas para Qatar 2022.
El maridaje entre buen fútbol y triunfo no se pudo elaborar en una Bombonera más extraña que nunca, con “cero” aliento en las tribunas y éstas “vestidas” de celeste y blanco en vez de azul y amarillo.
Todo fue inédito en el “templo” boquense, como rezaba la inscripción de una bandera extendida a la altura de la mitad de la cancha, en ese arranque de partido de unas Eliminatorias a puertas cerradas que a los 12 minutos tuvieron al primer gol de Messi en terreno xeneize (además y por primera vez estaban autorizados cinco cambios por equipo).
El DT Lionel Scaloni recurrió a un 4-4-1-1 con Lucas Ocampos bien abierto por derecha y Marcos Acuña por izquierda. Y por detrás de un Lautaro Martínez condenado al fracaso entre los corpulentos Xavier Arrega y Robert Arboleda, siempre flotó Messi.
Ecuador, dirigido por el argentino Gustavo Alfaro, sin tiempo de trabajo, trató de cuidar primero su propio arco y casi no inquietó en el primer tiempo.
No hubo chances mayores para Argentina tras el gol de Messi.
Lo más sólido del equipo local se vio atrás, donde Lucas Martínez Quarta mostró la categoría en franco ascenso que ya lo depositó en la Fiorentina.
Esto siguió en el complemento, cuando Ecuador se animó un poco más, pero sin inquietar demasiado a Franco Armani.
Arrancar el partido con siete de los nueve titulares debutando en Eliminatorias, solamente con Messi y Nicolás Otamendi como sobrevivientes de la “vieja guardia” de la “Generación Lío”, y fundamentalmente con el “viejo” capitán en su “nuevo” rol, más complementario que hegemónico, hacen valer más esta apretada victoria, y la sostienen para lo que vendrá.
Y eso que vendrá es Bolivia, en la altura de los 3.650 metros de La Paz, el próximo martes.
El capitán jugó en modo estándar
El capitán del seleccionado argentino, Lionel Messi, en sintonía con la actuación colectiva, cumplió una actuación estándar, pero resultó el factor determinante de la victoria sobre Ecuador (1-0).
El máximo goleador histórico del equipo albiceleste sentenció el triunfo en la cancha de Boca con un penal a los 12 minutos del segundo tiempo y elevó a 71 tantos su marca personal.
Esa conquista significó la sexta en la era de Lionel Scaloni, su noveno DT en el seleccionado mayor después de José Pekerman (dos goles), Alfio Basile (ocho), Diego Maradona (tres), Sergio Batista (tres), Alejandro Sabella (25), Gerardo Martino (13), Edgardo Bauza (tres) y Jorge Sampaoli (siete).
A casi un año de su anterior presentación, el 18 de noviembre en un amistoso con Uruguay (2-2), Messi sumó 139 partidos con la selección argentina y quedó a cuatro de igualar a Javier Zanetti, el segundo en mayor cantidad de presencias después de Javier Mascherano (147).
Liberado de responsabilidades defensivas y con libertades para ocupar espacios en todo el ancho del ataque en el partido con Ecuador, el capitán argentino eligió moverse mayoritariamente del centro hacia la derecha, detrás de Lautaro Martínez y con Lucas Ocampos como principal descarga sobre la línea.
La disposición de De Paul y Paredes como primeros gestores del juego en la línea media evitó que Messi se retrasara en busca de tomar contacto con la pelota, una imagen familiar en otros tiempos.
El rosarino dosificó esfuerzos, calibró los momentos para acelerar y demostró, en cada cambio de ritmo, su capacidad de desequilibrio. De tal modo que en la primera acción ofensiva a los 10 minutos giró sobre su marca, pisó el acelerador con la pelota pie y habilitó a Ocampos con un pase vertical en la jugada que derivó en el penal.
Desde los doce pasos, ejecutó un tiro de zurda al palo izquierdo de Alexander Domínguez que, pese a tocar la pelota, no pudo impedir el primer gol oficial de Messi en la Bombonera.
El crack de Barcelona había festejado por triplicado en Brandsen y Del Valle Iberlucea pero en un amistoso con Haití (4-0), previo al Mundial Rusia 2018.
Diez minutos después del gol tuvo su primer encuentro con Lautaro, quien en un movimiento de pivoteo lo dejó enfrente del arco, en la puerta del área, para que ensayara un remate bloqueado por la defensa ecuatoriana.
No fue un partido de grandes intervenciones del rosarino porque el retraso rival, la iniciativa cedida por el equipo de Gustavo Alfaro hizo que Argentina manejara el desarrollo con un ritmo controlado, de poca sorpresa.
Messi no escapó a ese contexto de estudio, buscó espacios para tomar contacto con el balón libre y perfilado hacia el arco, pero no pudo conectar su modo vertiginoso.
El transcurrir de los minutos acentuó esa postura analítica en el juego, sólo capaz de romperse por una jugada puntual o una inspiración.
Como la que se insinuó a los 29 minutos del segundo tiempo, después de buscar una habilitación a Ocampos por el centro, cuyo rebote fue rápidamente capturado por Messi para ejecutar un remate que se perdió por la línea de fondo, desviado por el marcador ecuatoriano Robert Arboleda.
No hubo mucho más después de esa acción, sólo una nueva búsqueda a Ocampos, que a la luz de las estadísticas fue el jugador con el que mejor diálogo mantuvo en el primer partido del camino hacia Qatar 2022, la que probablemente sea su última Copa del Mundo.
