Clausura 2019 / Segunda Final

El Rey Mago fue Páez y Ticino es el campeón

En vísperas de Reyes, el “10” volvió a brillar y con dos golazos en el complemento, uno mejor que otro, condujo al Atlético a su cuarta corona, la tercera bajo la conducción de Germán Vicario. Lautaro Monje había abierto la cuenta para golear 3-0 a San Lorenzo de Las Perdices

Escribe/Fotos Federico Gazzoli/Alvez-Carballo

 

Volviendo a dejar en claro que es amo y señor en Ticino y el mejor jugador del fútbol local, Ayrton Páez mostró una vez más su mejor versión y con una descollante actuación en el complemento condujo al Atlético para lograr su cuarto título de campeón de la Liga Villamariense, la tercera conquista en la “era Germán Vicario” para un elenco albirrojo que ayer goleó 3-0 como local y sin atenuantes a San Lorenzo de Las Perdices en la segunda final del Clausura 2019.

En la previa de la noche de Reyes, el “10” ticinense fue el mago que aportó dos joyitas, una más espectacular que otra, respaldado por un equipo que, a pesar de que ayer no mostró su mejor versión, fue tan práctico como efectivo para dejar al Santo con la desazón de no poder festejar un título luego de 36 años.

A todo o nada. Así se jugó cada pelota dividida en la calurosa tarde ticinense en la que el Clausura 2019 tuvo su punto final

La revancha se jugó bajo un espectacular marco de público y en los primeros minutos del cotejo, cuando todavía los equipos se estaban estudiando, a los 5’ el dueño de casa pegó primero, como para luego administrar la ventaja durante todo lo que restaba por jugarse. Lo hizo a través de una jugada de pelota detenida, en la que desde la derecha, cerca de la línea media, Gonzalo Bertola ejecutó un tiro libre en forma de centro para encontrar la cabeza de Lautaro Monje, quien le ganó la posición a su marcador, Manuel Lameiro, y colocó un cabezazo cruzado que venció a Alexis Gavagnin y se transformó en el prematuro 1 a 0.

Fue un golpe difícil de asimilar para San Lorenzo, que se mostró abrumado y sin la entereza mental como para dejar atrás el tanto sufrido. Así, el dueño de casa dominó durante más tiempo el balón y desplegó su habitual poderío ofensivo, aunque mostrándose impreciso a la hora de tener que culminar las buenas acciones que generó desde tres cuartos de cancha en adelante.

Promediando la primera etapa se generó la que fue quizás la gran polémica de la tarde; Ayrton Páez ingresó al área rival con pelota dominada y se aprestaba a sentenciar a Gavagnin, pero Silvio Cavaglia lo bajó desde atrás utilizando los brazos y el árbitro Alexis Carranza dijo “siga, siga” frente a lo que fue un claro penal para los ticinenses.

Recién sobre la media hora los dirigidos por Cristian Agosto evidenciaron algún signo de reacción, cuando Matías Zuriaga logró romper por primera vez al hasta allí firme mediocampo local y desde media distancia metió un derechazo que Emiliano Rodríguez desvió hacia el córner.

De a poco Páez fue tomando protagonismo y a los 35’ largó su primer aviso; tras una buena diagonal desde la derecha hacia el centro, remató de zurda, algo desestabilizado por la marca de un rival, y la pelota pasó cerca del palo derecho.

Obligado por la necesidad de volver a empardar la serie, así como lo había hecho cuatro días atrás en su casa, San Lorenzo fue quien dominó durante los últimos instantes del primer tiempo.

El primer golpe. Monje puso el 1-0 de cabeza, ni bien comenzó el encuentro, y el festejo ticinense fue con marcada algarabía

Fue así que a los 38’ un cabezazo de Cristian Fernández fue controlado sin problemas por Emiliano Rodríguez; en la réplica, Manu Coria quedó cara a cara con Gavagnin y el uno, más rápido de piernas, ganó el duelo para apoderarse del esférico en el piso.

Un minuto después Maxi Tóffolo, de lo más claro en una “tibia” ofensiva visitante, probó desde la medialuna con un derechazo rasante que Emiliano Rodríguez controló contra el parante izquierdo.

El inicio del complemento se desarrolló con similar tónica, porque fue San Lorenzo el que controló el esférico, por el ímpetu de empardar el tanteador para evitar el festejo local. En ese contexto la más clara para los de Agosto se produjo a los 13’, cuando Facundo Bolatti impulsó un córner desde la derecha y por el segundo palo, totalmente libre de marcas, increíblemente Silvio Cavaglia cabeceó muy desviado.

El Santo continuó dominando y jugando la mayor parte del tiempo en terreno rival, pero siguió mostrándose indeciso en los metros finales, olvidándose que Atlético Ticino tenía en cancha a un jugador tan desequilibrante como Páez, que en cualquier momento podía marcar la diferencia.

 

Dos “joyitas” e historia liquidada

Y a Páez no le tembló la responsabilidad de tener que dar la cara cuando su equipo más lo necesitó. En ese momento de la tarde el Atlético veía como San Lorenzo comenzaba a hacer mérito para el empate, pero el “10” esperó su momento de la tarde y no defraudó a Ticino.

Primero, a los 19’, luego de que Emiliano Rodríguez sacara largo tras uno de los tantos insípidos intentos visitante de llegar al empate, el crack ticinense la “guapeó” por derecha para superar a todos los rivales que le salieron al cruce, entró al área, llegó hasta el fondo y ante la salida de Gavagnin, casi sin ángulo para definir, remató rasante de zurda entre las piernas del uno para establecer el 2 a 0 y ganarse la primera gran ovación de la tarde. Un lindo gol, pero fue solamente el prólogo de lo que sucedería apenas 6’ más tarde.

Iban 24’ cuando el propio Páez recuperó el balón en tres cuartos de cancha, otra vez a puro coraje, vio a Gavagnin adelantado y no dudó en rematar de zurda por arriba del uno para señalar el 3 a 0. Muchos calificativos podrían usarse para definir semejante “joyita”, pero espectacular e histórico serán dos que seguramente muchos habrán utilizado.

Con esos dos “mazazos” Atlético Ticino sentenció la serie a su favor. Solamente quedó tiempo para que el arquero santo desviara al córner un derechazo de Domínguez y para que algún inadaptado del público local, de esos que lamentablemente están en muchos lados, agrediera con un proyectil al segundo asistente, Gastón Yanez. Por suerte fue solo un susto y el juez de línea pudo seguir en cancha, hasta que Alexis Carranza pitara el final y el festejo ticinense fuera total.

Atlético es otra vez campeón de la Liga Villamariense, por cuarta vez en su historia y justo en la tarde en la que, con una camiseta alusiva a aquella conquista, homenajeó a quienes lograron sumar el primer título del club, el 2 de enero de 2005.

El equipo de Germán Vicario es un justo poseedor de la corona, porque ganó sin atenuantes la etapa clasificatoria, quedándose con el “1” en la tabla general, y luego ganó con buen margen cada uno de los cruces que superó hasta llegar a la instancia decisiva.

Demostró que cuenta con un gran plantel, lleno de futbolistas acostumbrados a pelear bien arriba y al que se le sumaron nombres que estuvieron a la altura de las circunstancias.

Además, volvió a tener a un Páez tan iluminado como decisivo, al que en los momentos determinantes no le pesó la chapa de ser el líder futbolístico de su equipo y el mejor jugador de la Liga Villamariense. El “10” fue rey, mago y estrella, entre tantos atributos que pudo sostener al estar rodeado por un gran equipo, para conducir a su Atlético Ticino a gritar una vez más ¡dale campeón!

La figura  - Ayrton Páez

Cuando su equipo más lo necesitó volvió a demostrar por qué es catalogado como el mejor jugador de la Liga Villamariense. Con dos “corajeadas” en 5’ del complemento liquidó la serie final a favor de Ticino. En el primer tanto hizo una gran maniobra personal y definió casi sin ángulo; en el segundo recuperó el balón entre dos rivales y remató desde larga distancia, logrando un gol tan espectacular como histórico. Monje y Coria fueron los otros dos puntos más altos del campeón y Maxi Tóffolo el más destacado en la visita.  

El árbitro - Alexis Carranza

Regular participación. Mayormente en la etapa inicial se “ahorró” varias amarillas y eso generó que la final tuviera varios pasajes de juego brusco, porque le permitió a los protagonistas poner un poco de más de lo permitido en varias pelotas divididas. Sus asistentes, aunque en menor medida, también tuvieron algunos errores puntuales. De todos modos, no incidieron en el resultado.

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