Rugby
San Martín comenzó su pretemporada
El plantel superior “Tricolor” ya comenzó su pretemporada. El entrenador Luis Russo, dialogó con El Diario y contó detalles del trabajo, objetivos y algunas novedades en su staff y su equipoSan Martín ya comenzó su pretemporada. El plantel “Tricolor” puso en marcha su trabajo pensando en los torneos de 2020, que comenzará el 21 de marzo, jugando de local ante Carlos Paz RC.
El equipo que dirige Luis Russo, inició sus entrenamientos el pasado lunes 20 y tendrá ocho intensas semanas hasta el día del debut en el torneo de Segunda división de la Región Centro.
El Diario se juntó con el entrenador, para conocer algunos aspectos del trabajo previo y otros detalles de la pretemporada que ya está en marcha.
-¿Cómo han planificado la pretemporada?
-Comenzamos el lunes pasado. Esta es la primera semana de entrenamiento que es la de adaptación. En algunos casos, los jugadores llegaron en óptimas condiciones y en otros con bajos entrenamientos, por lo que hacemos una semana de adaptación. Ya a partir de la segunda semana empezaremos con las cargas, tendremos dos semanas de doble turno lunes y jueves. Y un turno más el sábado. Luego se nos va a desacomodar un poco, porque tenemos entremedio el Festival de Peñas. Serán ocho semanas específicas concretas de pretemporadas y el 21 de marzo debutaremos en el torneo, como locales con Carlos Paz. Lo bueno es que arrancamos en nuestra cancha y sin jugadores suspendidos. El año pasado teníamos seis suspendidos y la cancha también por dos partidos, por lo que tuvimos que jugar los primeros partidos en Jockey y Bell Ville.
-Habitualmente esa actividad, en la que el club aporta un numeroso capital humano, los encuentra en plena pretemporada.
-Eso no lo podemos evitar. Somos conscientes que es algo importante para el club, sobre todo desde lo económico, desde ese lado tenemos que ponernos a disposición del club y colaborar ahí. También es un desgaste muy grande, son cinco días, donde arrancamos a las 6 de la tarde y terminamos 4 o 5 de la mañana y no es que uno se va a dormir, sino que se va a cumplir con su tarea cotidiana, estudiar o trabajar. Será una semana intermedia que queda medio trunca desde lo deportivo y luego retomamos nuevamente.
-¿Cuáles serán las altas y las bajas que tendrá el plantel superior?
-Es pronto para saber concretamente que pasará, porque hay jugadores que se suman más tarde a la pretemporada. En líneas generales tendremos entre 5 y 6 chicos que suben de la M19 al plantel superior. Y los refuerzos pasan más que todos por la recuperación de jugadores que vuelven luego de alguna cirugía, de mucho tiempo de inactividad, jugadores de primera como Emiliano Ferreyra o Elio Martínez, como también Gómez, Liberti y Pereyra, que casi no lo tuvimos en todo el año 2019. Son altas importantes, eso nos va a dar un poco de aire, además de los jugadores que suben. Puede haber una o dos bajas, pero en general no perdemos a jugadores que hallan jugado mucho tiempo en 2019. Estamos viendo si recuperamos a Alexis Tymoschuk, que el año pasado por temas personales no pudo jugar y está con ganas de volver. Si están todos nos dará algo de oxígeno al plantel superior.
-¿Una buena de 2020 pasa por tener menos viajes largos? Tendrán 2 en la primera parte, contra 4 que tuvieron el año pasado.
En total tuvimos 5 en todo el año, sumado el de la Permanencia. Un viaje a La Rioja o Catamarca te genera un gasto económico y además te desacomoda todo. Tenemos que viajar el viernes al mediodía y volvemos el domingo a la madrugada. Encima, el año pasado, tuvimos dos viajes en el primer mes, ninguno en el segundo y en el tercero hubo dos viajes seguidos. Fueron meses agitados en lo deportivo, pero también en lo personal, laboral y familiar. Uno tiene que acomodar un poco toda su vida. Acá somos todos amateur, no tenemos la posibilidad de elegir si descansamos el lunes siguiente. Sería más lindo para nosotros podemos poder competir contra equipos mejores, viajar 600 kilómetros pero para jugar en Mendoza. Lo preferiría mucho más, porque nos desarrollaría mucho más, sin desmerecer a nadie. Está bueno tener dos viajes largos menos, también es bueno que haya bajado Córdoba Rugby, porque nos da un plus de enfrentar un equipo que tiene un nivel superior al nuestro, por la competencia que tuvo el año pasado. Eso creo que le dará un poco de competencia el torneo. Eso es bueno, porque nos servirá para crecer.
-¿Cómo estará integrado el staff este año?
-Hemos hecho cambios, algunos por obligación otros por alguna idea. La parte de los entrenadores sigue igual, yo a la cabeza y Agustín Moreyra y Ramiro Macías como colaboradores. Sigue como preparador físico Imanol Cusmano. Hemos incorporado e hicimos cambios en la parte de kinesiología. Hay dos kinesiólogos nuevos, con una forma de trabajo distinta: Gaspar Maino y Andrés Ferrero. En análisis de video, como el año pasado estará Ignacio Galasso. Estamos tratando de incorporar y lo tenemos casi cerrado, un editor de videos. Además la parte de mánager lo tenemos dividido en tres partes. La parte administrativa está José Alvez (encargado de mesa de control y planillas); Ramiro Loeffel que es secretario de la subcomisión de rugby, estará trabajando con el plantel superior desde ese lado; Raúl Franco, lo hará desde lo económico, sobre todo en la parte de cuotas social y deportiva. Por su parte, Guillermo Loeffel, que es el tesorero de la subcomisión de rugby, trabajará específicamente en el plantel superior. En la parte operativa y logística estará Pedro Beletti. Somos unos 10. Lo ideal sería tener 12, para sumar dos entrenadores más, pero creemos que hemos hecho un aprendizaje grande como staff. Tenemos roles y funciones bien claras y que cada uno se encarga de lo que tiene que hacer. Al haber tanta gente cumpliendo distintas tareas, yo me puedo enfocar solo a entrenar y los jugadores a jugar al rugby.
-¿Cuáles son los objetivos?
-Nosotros hemos hablado con los dirigentes, en un momento, a fines de 2018, cuando iniciamos nuestro trabajo y presentamos un proyecto deportivo de lo que queríamos lograr. Estábamos convencido que lo nuestro era un trabajo que tenía un tiempo. Tenemos una visión bien clara, una misión, objetivos y un tiempo. Acordamos que era un mínimo de dos años y un máximo de tres. En los clubes no abundan los recursos y algunos se tienen que perpetuar porque no hay otro. Nos parecía prudente dejar bien marcado eso, para decir “esto es lo que podemos dar”. Nosotros terminamos 2019, sabiendo que tendríamos un segundo año. Este año hemos tomado, como algo fundamental, a nivel personal y a nivel de staff también, que es entregar todo. Este año hay que dejar más, porque puede ser nuestro último año, como una filosofía más importante. Que no quede nada por hacer, todo lo que podamos hacer lo vamos a intentar. Luego, en relación al objetivo del equipo, soy un convencido que tenemos que enfocarnos en un proceso, sentar cimientos firmes y empezar a pegar ladrillo tras ladrillo, despacio y seguro. Fortalecer el rendimiento y entender que eso nos dará los resultados. Estos llegan producto de un proceso y un rendimiento. Nosotros tenemos la medida del año pasado, y el objetivo es superar esos números, no desde el resultado, sino desde el rendimiento. No por los partidos ganados o perdidos, si no por cómo se mejoró el scrum, el line, cómo mejor la salida, el punto de contacto. Eso hará o no, que tengamos mejores resultados, o que aparezcan, si seguimos ese camino. Tenemos dos misiones importantes, una es el modelo de juego, una idea o filosofía de juego que nos identifique, lo hemos pulido y simplificado con respecto a lo trabajado el año pasado. Por último, que el cambio tiene que ser cultural y con el ejemplo. Nosotros tenemos que demostrar una forma de hacer las cosas, desde que entramos al club, hasta que nos vamos y en todo lo que hacemos. Desde lo más mínimo a lo más grande. Para ser un jugador de primera tengo que alimentarme bien, estar bien vestido, la puntualidad, tener un buen comportamiento, todo fundamentado en que la falta de recursos no sea una excusa para no hacer las cosas.
