Falleció ayer, a los 85 años
El arbitraje de luto por la muerte del Toto Perazzi
Fue uno de los referentes de la actividad, dirigiendo a los mejores futbolistas de la ciudad y la región. “Todos fueron buenos muchachos conmigo, nunca tuve un problema”, le dijo a El Diario en una entrevista brindada en 2015El arbitraje del fútbol local y regional perdió ayer a uno de sus máximos exponentes con el fallecimiento del legendario Alberto “Toto” Perazzi, quien dejó de existir a los 85 años.
Querido por todos los que tuvieron la suerte de conocerlo, el Toto siempre se caracterizó por su humildad y el buen trato con el que se dirigía hacia sus pares y hacia los miles de futbolistas que pudo dirigir.
De hecho, tiene como registro haber dirigido a los mejores futbolistas de la ciudad y la región, desde el Zurdo Miguel Angel López hasta Mauro Rosales, pasando por José Omar “la Pepona” Reinaldi, Miguel Angel Ludueña, Javier Sodero, Claudio “Polaco” Arzeno y Marcelo Santoni, entre otros tantos.
“Todos fueron buenos muchachos conmigo, nunca tuve un problema”, le dijo a El Diario en una entrevista publicada el 22 de octubre de 2015, cuando tenía 81 años y se aprestaba para ser homenajeado junto a su colega Ricardo “Chueco” Araya en un partido que se disputó en Plaza Ocampo.
En aquella ocasión, había relatado cómo fueron sus comienzos en el fútbol, los cuales no se dieron con el silbato, sino con la pelota en los pies.
“Yo jugaba en Alumni con Campana, el Ratón Martínez y todos esos amigos hasta que un día, jugando contra River, salté a cabecear una pelota y me quebré la clavícula; desde esa vez nunca más quise jugar al fútbol”, recordó en aquella entrevista.
De todas maneras, la pasión por el deporte no se borró. “El presidente de la Liga Villamariense, don Braulio Vicente, me preguntó si quería ser árbitro y me gustó, pero tuve que hacer todos los cursos”, indicó.
Curiosamente, luego de hacer algunos partidos en cuarta división, a los seis meses Perazzi ya estaba dirigiendo en Primera, debutando nada menos que en el clásico de Arroyo Cabral, entre Colón y Rivadavia.
“Recuerdo que terminó 2 a 2 y el partido salió bien, así que le di para adelante nomás”, afirmó
En Primera, Perazzi dejó de dirigir hace más 50 años, pero eso no le impidió seguir con la pasión del referato, la que llevó por AFUCO y, sobre todo, el baby fútbol, donde fue un consejero para los más chicos.
“Tuve muchos años en el baby, donde no recibí más que satisfacciones”, apuntó cinco años atrás en nuestra casa.
“En todas las canchas, no sólo en el baby, me gustaba hablar mucho con el jugador para entenderlo; si no hacía falta la roja, no hacía falta”, había expresado.
Por las calles céntricas de Villa María, su andar pausado con la bicicleta no pasaba desapercibido. Su historia en el fútbol generó tantos amigos y conocidos que era muy difícil no encontrar alguien que le desviara el saludo.
“Lo mejor que me dejó el fútbol fue el reconocimiento de la gente; todos me saludan con afecto”, destacó Perazzi en la misma entrevista.
Perazzi era viudo, tenía tres hijos y cuatro nietos. Por decisión de sus familiares, sus restos no fueron velados y en la tarde de ayer fueron sepultados en el cementerio parque La Naturaleza de Villa Nueva.
