Tenis
Cachín, de pretemporada en el Sport
El tenista Pedro Cachín desde hace varios días realiza su pretemporada 2020 en el Sport Social Club, la entidad donde llevó a cabo su formación. Dialogó con El Diario y le contó su experiencia en España, donde está radicado hace casi seis añosEscribe Gustavo Ferradans
Pedro Cachín está realizando su pretemporada en nuestra ciudad, repartiendo la parte de cancha en el Sport Social Club junto a Germán Gaich y la de gimnasio en el Club Ameghino, junto a Andrés Ribone.
El bellvillense, de 24 años, pasó su etapa formativa en las mismas canchas que en estos días realiza su pretemporada. Radicado tenísticamente en nuestra ciudad, poco después de terminar la escuela secundaria decidió marcharse a España, buscando nuevos horizontes, y sumarse a la Academia de Alex Corretjia, uno de los más reconocidos tenistas catalanes de la historia.
Pedro decidió este año realizar la pretemporada en Argentina, estando cerca de sus afectos y preparando un año donde sus primeros desafíos serán un torneo en Buenos Aires y otro en Punta del Este.
Nacido el 24 de abril de 1995, Cachín tuvo su mejor ranking el 14 de septiembre de 2015, cuando el clasificador lo ubicó en el puesto 166, aunque hoy, luego de algunas lesiones de la pasada temporada, perdió algunos lugares y se encuentra en el puesto 360.
El mencionado tenista dialogó ayer con El Diario sobre su presente, sus proyectos y también de un circuito que tiene tres dueños que parecen imbatibles.
-¿Qué te motivó a realizar la pretemporada en el Sport?
-Voy a cumplir seis años viviendo en Barcelona. El año pasado había arrancado bien, luego tuve una lesión bastante fuerte en un tobillo. Eso me paró bastante. Y quieras o no, cuando uno frena, la cabeza te empieza a trabajar, se necesita un poco de contención. Este año, que era el sexto en España, tomé la decisión de hacer la pretemporada acá. Justo dio la casualidad que Germán Gaich, que fue mi último entrenador en Argentina podía ayudarme. No lo dudé ni un segundo. Me vine para acá, me voy a quedar cerca de dos meses y medio, con vacaciones incluidas. Estoy trabajando acá y muy bien.
-¿Vas a jugar en Córdoba y Buenos Aires?
-Estoy a la espera de una invitación en Córdoba. Primero, tengo un torneo que jugaré en Buenos Aires por una invitación al cuadro principal, y luego, a fines de enero, un torneo en Punta del Este. Si se da lo de Córdoba, voy a jugar acá.
-El año pasado tuviste un muy buen comienzo de temporada, como recién contabas. En Córdoba avanzaste hasta los cuartos de final.
-Fue un buen torneo. No solo porque me fue bien. También por el nivel de organización, era la primera vez que se hacía. Por ser la primera vez y en un lugar como el estadio Kempes, generó mucho entusiasmo, la gente estaba contenta con la organización. Fue muy cómodo jugar ahí. Quieras o no, me fue bien un poco por eso; me sentí cerca de casa, con mis familiares y amigos en las tribunas, jugando en casa. A nosotros, que normalmente no lo tenemos a lo largo del año, una vez que lo tenemos y nos va bien, lo disfrutamos muchísimo.
-¿Qué balance hacés de todo este tiempo viviendo en Barcelona?
-Tenísticamente me hubiera gustado hacer muchas más cosas, que no quiere decir que no las haya hecho. Pero fuera de la cancha he aprendido muchísimo. El tema de vida, de supervivencia, de estar lejos de la familia y los amigos. Quieras o no, no sólo por jugar al tenis, pero cualquier chico que se vaya a vivir lejos y por mucho tiempo, te enseña a apreciar cosas que quizás acá no apreciabas. Te enseña a disfrutar mucho de tus abuelos, cuando los tenés, de la familia. En los primeros años que me fui, y cuando volvía a vacacionar acá durante dos semanas, recuerdo que me pasaba queriendo quedar bien con todo el mundo. Viajaba a Córdoba para estar con un amigo, me venía a Villa María y me olvidaba de estar en mi casa. Eso por la falta de experiencia de cómo manejarlo. Ese primer año y el segundo se me hicieron muy difíciles. Después, una vez que aprendí de eso, me quedé en mi casa, y disfruto muchísimo de estar todo un domingo, tirado, viendo a mis abuelos y a mis papás, mucho más que antes. Por un lado, irte te quita muchas cosas y, por el otro, te las da.
-¿Cómo es trabajar con Alex Corretja (su entrenador en Barcelona)?
-Es una persona fabulosa. Es excelente. Hay gente que puede tener la imagen de que alguien que ha logrado muchas cosas en su vida profesional o personal no te va a dar nunca bola, que es difícil llegar a esa gente por el ambiente en que se mueve. El es una persona diferente a toda esa gente. Tranquilamente podría ser uno de ellos, fue número 2 del mundo, campeón de Copa Davis, y tiene muchos triunfos con gente que fue muy buena en este deporte, y en España es súper reconocido. Es una persona humilde, que te ayuda y no pide nada a cambio. Se vuelca para el otro, se siente bien, si es que él puede ayudar y si no hace falta, ni se mete. Nunca habla de más.
-Con tu experiencia de tantos años jugando en el circuito, conociendo a todos los jugadores. Cuando pensabas en irte a Barcelona, Nadal, Federer y Djokovic ya eran hacía tiempo los mejores del mundo. Y hoy lo siguen siendo. ¿Qué sensación tenés de ellos?
-Hace como 15 años que vienen demostrando que son los mejores. Es difícil saber quién es el mejor de la historia. Sólo se puede saber midiendo por números y si se los mide, ellos son únicos. Si uno se pone un espejo en ellos, puede fijarse en Nadal que nunca da una bola por perdida, lo entiendo, pero creo que es único. Es difícil apuntar a eso. Juego a este deporte, intento hacer lo máximo cada día y es imposible hacer lo que hace esta gente. Creo que en mi vida no veré a nadie nunca más hacer lo que hacen ellos. En el fútbol, tal vez son como Messi o Ronaldo. Este es un deporte muy individual y lograr eso en un deporte como el nuestro los convierte en únicos. Hay que disfrutar de lo poco que les pueda quedar en el circuito. Nadie va a apuntar a vencerlos en temas de números. Tal vez a vencerlos en un partido. Entre ellos apuntan, seguramente, a ganarse en cantidad de Grand Slam o de Masters 1000. Pero para nosotros, los mortales, ninguno apuntará a vencer esos números.
-Te ha tocado entrenar con algunos de ellos. Recuerdo particularmente que te tocó con Nadal.
-De los cuatro grandes, con el único que no entrené es con Federer. Con Nadal entrené en 2018, en el Masters 1000 de Madrid; también entrené bastante con Djokovic. Fui, en realidad, a entrenar porque tenía a mi entrenador ahí y previo a una gira. Yo había firmado para entrar en la qualy, y entré porque se bajó un jugador a último momento. Luego me quedé entrenando, calenté un día a Djokovic y me pidió para que lo ayudara todos los días. El no estaba en una buena época, porque estaba regresando luego de una lesión. También entrené con Murray, y con Nadal creo que entrenamos en Buenos Aires. Estamos en el circuito, y ellos muestran una buena imagen. Entrenar con ellos es fabuloso. Te demuestran que todos los días entrenan a una intensidad altísima, que un día trabajan para no dejar ninguna pelota en la red, lo intentan y si erran, vuelven mañana y lo intentan de nuevo. Por eso son tan grandes, porque muestran superarse día a día. Lo demuestran a lo largo del año.
-¿Qué proyectos tenés para este 2020?
-Todavía no arranqué a competir. Dentro de unas semanas nos pondremos objetivos. El año es muy largo y ponerse objetivos largos es complicado, porque muchas veces podés tener imprevistos que quizás no los tenías en cuenta. En el tenis nos ponemos objetivos por temas de ranking, de cuántos partidos ganar a lo largo del año, y en los objetivos a diario uno se propone cómo sentirse. Nos ponemos habitualmente objetivos de ranking, que nos conllevan a ganar tantos partidos. Ya tenemos estos torneos que voy a jugar y habitualmente unas semanas antes se elige qué hacer en estos torneos. Ahora estoy bien, lo cual apuntaremos a lo máximo que podamos, siempre y cuando sea posible llegar a ese máximo.
“Mi entrenador Alex Corretja es una persona fabulosa. Es una persona humilde, que te ayuda y no pide nada a cambio. Se vuelca para el otro se siente bien, si es que él puede ayudar y si no hace falta, ni se mete. Nunca habla de más”.
