Clausura / 6TA. FECHA - ZONA SUR

Un empate con goles sin pelota

Colón y San Lorenzo de Las Perdices empataron 1 a 1 en Arroyo Cabral. Los tantos de cada equipo ocurrieron cuando menos posesión tenían
lunes, 30 de septiembre de 2019 · 13:31

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Daniel Rodríguez / César Carballo

Cuando ambos elencos tenían el poderío, y el cuero en sus pies, fue justo el momento en el que vieron la caída de su valla. Eso sucedió durante la jornada de ayer en el estadio Socios Fundadores, donde Colón y San Lorenzo de Las Perdices empataron 1 a 1 tras un encuentro que tuvo un final animado por la sexta fecha de la Zona Sur.

La disputa generaba expectativa ya que ambas escuadras se encontraban (y se encuentran) con un punto de diferencia que los separa.

Pero no solamente los 22 jugadores fueron los actores sobresalientes. El viento y la tierra fueron protagonistas durante todo el transcurso del encuentro.

En base a méritos, lucha y desempeño, fue El Santo perdiceño quien más propuso y tuvo más posesión del balón. Merecía más, pero se terminó conformando con la repartija de puntos conseguida a la postre.

Desde un inicio, los dirigidos por Cristian Agosto fueron organizando su ataque y pudieron proyectarse para ponerse de cara a la última línea rojinegra.

Con Maximiliano Tóffolo, Cristian Fernández y los relevos de Juan Medina por su carril, el elenco visitante inquietó de sobremanera a un Julio Giraudo que redondeó una tarde casi perfecta. 

A los 10 minutos de la primera etapa, “El Mono” le detuvo un buen tiro libre bien ejecutado a Fernández. Más tarde haría lo propio con otro disparo de Juan Medina.

Recién a los 40 minutos, Colón llegó por primera vez a inquietar a Alexis Gavagnini que tuvo un desarrollo más bien tranquilo. La jugada nació tras una subida de Agustín Moreno que pudo detener el “uno” en compañía de Silvio Cavaglia en la última línea.

Pero San Lorenzo insistía. Tenía la pelota y generaba (de la forma que pudo) su juego. Su mediocampo se asoció, los volantes contenían vértigo acrecentando su planteo incisivo; pero el tiro del final no le salía a los visitantes. El tanto que hiciera justicia para ellos se les negó durante toda la primera parte.

Para la segunda etapa, la historia fue bastante similar tras el primer cuarto de hora. Como en un anuncio, Tóffolo remató a los 11 minutos, pero allí estuvo Giraudo. Sí. Julio estuvo en todas. Estuvo a los 13 cuando le detuvo otro tiro de falta a Fernández y a los 18 también tuvo otra actuación sobresaliente sacándole un mano a mano increíble a Medina.

 

Llegaron las emociones

Finalmente, y para la alegría de los presentes, promediando los 20 minutos (siempre en el segundo tiempo), los cabralenses dieron más de tres pases seguidos y pudieron hilvanar una contra. Allí, en tal contraataque, Martín Barrionuevo corrió hasta el fondo del área rival y envió un centro horizontal que, en su afán por despejar, Manuel Lameiro terminó estampándola en su propia red.  En el momento en el que la velocidad y el merecimiento tenían como dueño a los llegados de Las Perdices, el gol de los anfitriones cayó como un balde de agua fría.

Aprovechando el desconcierto generado, los dueños de casa se animaron a más. El mismo Moreno tendría chances de poder hacer más grande la diferencia, pero su pelota se fue tan elevada que no llegó a pegarle siquiera al parapelota.

Del mismo modo, la alegría no sería eterna, ni mucho menos. Todo lo bueno que venía haciendo Julio Giraudo terminó siendo opacado por un error que fue fatal.

Los guantes del arquero no llegaron a contener un tímido disparo. De ese pequeño rebote, el recién ingresado Nicolás Argañaraz la tomó y definió cruzado con el arco en soledad empatando la historia 1 por 1 a los 31 minutos del segundo acto.

El resto del encuentro no tuvo mayores situaciones de peligro. Si bien los bancos de suplentes se movieron, nadie llegó a inquietar o movilizar nuevamente los piolines.

A Colón el empate lo sorprende ya que estuvo distante de aquella versión que llegó a instancias decisivas. El Santo, en base a merecimientos podría haber merecido más, pero los goles no se merecen.

 

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