CLAUSURA / 6TA. FECHA - ZONA NORTE

El Diablo no tuvo piedad

Hipólito Yrigoyen venció 5 a 0 a Unión de Arroyo Algodón en La Caldera. El encuentro tuvo un marcado poderío del local
lunes, 30 de septiembre de 2019 · 13:45

Escribe Santiago Nievas

Las condiciones climáticas son siempre un factor influyente en un partido de fútbol. Por eso en la jornada dominical el viento fue protagonista, pero no impidió que el conjunto local se floreara con una victoria arrasadora ante un rival que no tuvo variantes ni respuestas en ningún momento del partido.

Contundencia, orden y efectividad son palabras con las cuales se puede describir la actuación de los dirigidos por Maximiliano Burello, a quienes les bastó un solo tiempo para marcar el destino del partido y quedar como escolta en la zona norte de la liga.

El declive del encuentro estuvo claro desde un comienzo. El local proponía y la visita se disponía a esperar y apostar a la contra. Fue así que desde los primeros minutos el Rojo comenzaba a inquietar en La Caldera. A los 10, en una buena conexión por la derecha de Morre-Ferrero nacía la primera chance de gol, donde este último probó al arco, pero Gómez pudo contener tal oportunidad.

Tan solo tres minutos más tarde llegaría la apertura del marcador, Maximiliano Esquivel robó una pelota en el sector derecho (cerca del área grande), ingresó a la zona de peligro y envió un centro perfecto para que Mauro Fuente cabeceara de manera perfecta y marcara el primer gol en favor del local.

El tanto cayó como un baldazo de agua helada en la visita, que comenzó a perder el norte desde aquel momento.

Dos minutos más tarde Bruno Domínguez habilitó a Esteban Oliva sobre el vértice izquierdo del área grande, el lateral le pegó de primera clavando el remate en el ángulo superior izquierdo de Gómez; un verdadero golazo era el segundo de la tarde para el deleite de los presentes y amargura de los rivales.

Con esta ventaja temprana en el marcador los de Tío Pujio comenzaron a jugar de manera inteligente. El equipo cedió la pelota un poco más a Unión,  esperando aprovechar el desconcierto y generar nuevos espacios para seguir lastimando.

La visita, con pocas ideas y con el viento que no lo ayudaba demasiado, avanzaba apenas pudiendo superar la mitad del terreno de juego. Fue bajo esta tónica que corrieron  los minutos, hasta que apareció el tercer tanto de los dirigidos por Burello, que estaba más encendido que nunca. Otra vez Oliva escapó por la izquierda, ingresó al área y envió un centro, más hubo un desvío, dejándole la pelota servida a Morre, quien le pegó directo al arco, aunque tampoco tendría suerte ya que fue tapado por un rival. Igual, en el último rebote lo tomó sobre la línea Maximiliano Esquivel y empujó finalmente la pelota a la red.

Llegó el tercero a los 34 y todo parecía indicar que la situación era irremontable para los dirigidos por Lazo que miraba desahuciado desde el banco de suplentes.

Los minutos corrieron e incluso Yrigoyen tuvo alguna chance más para seguir estirando el marcador, aunque esto no ocurrirá hasta el segundo tiempo.

El complemento tendría una luz de esperanza para la visita. Antes del minuto, en una escapada por la derecha de Brian Ñáñez apareció el primer remate al arco de Unión. El delantero ingresó al área grande y le pegó al arco, forzando a David Pauletti a responder con sus manos. Parecía que había una leve reacción en los de naranja, pero esto finalmente no fue así. Ni los cambios que implementó el DT lograron cambiar el rumbo del partido que ya tenía el destino sentenciado. 

Algodón volvió a llegar a inquietar a Pauletti en un mano a mano con Chiosso, donde el arquero salvó en dos oportunidades la caída de su valla.

Un viejo refrán del fútbol dice que los goles que no se hacen de un lado, se hacen del otro, y realmente fue así. Un minuto más tarde de la acción más clara de Unión, llegaría el cuarto tanto del local.

A los 14, Lucas Morre estiraba nuevamente la diferencia desde el corazón del área, tras un muy buen centro de Esquivel, venciendo a Gómez otra vez. Ahora sí todo estaba dicho, solo restaba conocer cuál sería el marcador final.

 

Tiempo muerto

Burello comenzó a mover el banco de suplentes, para renovar el aire y cuidar algunos jugadores, promediando la segunda mitad ingresaron: Sabugo, Ponce y Cuadrado. Todo estaba bajo control por el lado del local, y las oportunidades de estirar el marcador seguían apareciendo aunque faltaba el tiro del final.

El tiempo se consumía con una tranquilidad propia de dos equipos que sabían que estaba todo dictaminado.

Aunque a la historia todavía le faltaría un capítulo más: a los 36 minutos llegó el quinto y último tanto del cotejo, nuevamente Maximiliano Esquivel hizo de las suyas en el área, amagó frente a la marca de Rodríguez y sacó un remate bárbaro para gritar su segundo tanto en la cuenta personal. El público local,  jugadores y cuerpo técnico sellaban de esta manera un domingo ideal.

Con este resultado Hipólito Yrigoyen se queda como escolta del líder de la zona, Sportivo Los Zorros, acomodándose en la zona de clasificación y sacando chapa en uno de los grupos más parejos de la Liga.

 

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