clausura / 2da. fecha - zona sur
Páez fue el dueño de la tarde
Escribe Daniel Rodríguez
Todas las planificaciones que se realizaron previamente en las pizarras cayeron por tierra a los pocos minutos de iniciado el cotejo en el Estadio Socios Fundadores de Arroyo Cabral.
Es que a los 3 minutos, más precisamente, Ayrton Páez ya había estampado un tiro libre desde más de 30 metros abriendo la tarde y marcando el 1 a 0 a favor de Atlético Ticino que visitaba a Colón. Desde el comienzo la siesta parecía contener emociones en el campo de juego.
El encuentro, ya de por sí, tenía un sabor bastante particular. Es que no hace mucho el Rojinegro había eliminado en la instancia de semifinal a los de Germán Vicario.
Asimismo, no hubo mucho tiempo para organizarse y medir fuerzas. Los dirigidos por Barrera tuvieron que ingeniársela durante los 90 minutos para empardar la cuestión (aunque no pudieron).
A los 8 minutos Martín Barrionuevo intentó en una réplica asociada con Moreno, pero no logró inquietar. Aún así, ambos equipos, tras el primer volantazo, comenzaron a organizarse, de cierta manera.
Tanto Emiliano Rodríguez como Peretti tuvieron una tarde en donde fueron exigidos de manera continua. Los dueños de casa no debieron esperar tanto y tuvieron en sus manos la posibilidad de empatarlo a los 20 minutos, cuando Elías Acosta derribó a Ramiro Giraudo en el área chica y el árbitro Pérez decretó la pena máxima. Mas la fortuna no estuvo del lado de Barrionuevo, quien impactó levemente hacia la derecha y el arquero Rodríguez logró atajar el penal con sus pies. Más tarde otro disparo de Monje también tenía destino de red, pero el “uno” estuvo inspirado.
Dentro de una dinámica que no permitía desenchufarse, a los 40 minutos, tras un tiro de esquina, la pelota quedó dividida y derivó en Agustín Moreno. El, prácticamente sin dejarla picar, le pegó de lleno y el misil fue a dormir al fondo del arco decretando el empate transitorio.
Dicha paridad no duraría tanto. Es que en medio de una jugada increíble el propio Páez eludió la marca de un defensor dentro del área y, sin ángulo, la mandó a guardar al segundo palo de Peretti. La visita volvía a ponerse arriba y la platea local no lo podía creer.
Romper el maleficio
Ya para la segunda etapa la historia volvió a parecerse. Si bien no todo fue a imagen y semejanza, a los 5 minutos, cuando todos volvían a acomodarse en las tribunas, Martín Barrionuevo se perfiló por la derecha y, cuando todos esperaban un centro, decidió rematar al arco sorprendiendo a Rodríguez y empatando la historia.
Los dos equipos ya tenían un par de minutos encima y el desgaste fruto de un partido de ida y vuelta donde cada situación de ataque tenía un peligro latente en su interior.
De la misma manera, a los 22 minutos, los hechos cambiaron de una manera radical. Por doble amonestación, Gastón Rippa vio la segunda amarilla y debió marcharse rumbo a las duchas cuando aún restaban más de 20 minutos para la caída del telón.
Si bien los cambios decididos por cada uno de los técnicos no llegaron a transformar la acción, no hubo nunca un equipo que claramente controló las acciones. Barrionuevo en los anfitriones y Páez en el Albirrojo fueron las figuras influyentes de punta a punta.
Así, tras una proyección en ataque, a los 33 minutos, la defensa cabralense (que ya tenía inferioridad numérica) no llegó a cubrir sus puestos con velocidad, permitiendo que Bertola corriera casi hasta línea de fondo y desde tal punto asistiera a Páez que gritaría el tercer gol en su cuenta personal y, a la vez, el tercero de los ticinenses. Fue un disparo a la carrera que se coló a media altura y fijó nuevamente a los llegados en el trono de los ganadores.
Poco quedaría por vivir en el tiempo restante. El cansancio y las ansias se apoderaron de los últimos minutos del cronómetro. De igual modo, Atlético Ticino se quedó con tres puntos vitales frente a un rival que no había podido doblegar en el torneo pasado… Pero eso ya es historia.
La figura
Ayrton páez. El habilidoso que tiene Ticino marcó cada uno de los goles que puso en ventaja a su plantel y se hizo con un hat trick. En el local, Martín Barrionuevo fue la figura destacada.
El árbitro
Gabriel Pérez. Una labor regular. En algunas se complicó más de la cuenta y en otras habló mucho en lugar de amonestar. Fue bien secundado por sus líneas.
