Clausura / 2da. fecha - Zona Sur
El Prado fue Verde
En un encuentro parejo y con muchas polémicas, Rivadavia revirtió una derrota parcial ante Española en Villa Nueva y terminó ganando 4-2, logrando así ser uno de los líderes con puntaje idealEscribe Diego Pellegrini (h)
Un triunfo importante consiguió Rivadavia en su paso por Villa Nueva. El conjunto de Arroyo Cabral derrotó por 4 a 2 a Asociación Española, con un resultado algo mentiroso por lo que sucedió a lo largo del encuentro.
Mucha paridad, algunas polémicas y una buena recta final del visitante, configuraron noventa minutos de fútbol en el Prado.
El equipo de Jorge Peñaloza sumó así su segunda victoria consecutiva, para ser uno de los equipos que mandan en la Zona Sur. Por el lado del local, era su presentación en el torneo, por la postergación de Colón en la primera fecha.
Española estuvo dos veces arriba en el marcador y no lo pudo mantener. Ese fue el mayor pecado del conjunto de Diego Valle en la tarde de ayer. Pegó al inicio de cada etapa y en ambas no lo pudo aguantar, demostrando algo de debilidad a la hora de defender.
Valentín Cativelli, a los cinco minutos, le dio el 1-0 al local, tras toque de Marco Mancilla y rebote de Marcelo Berardo. Esa apertura del marcador le dio la tranquilidad necesaria a los gallegos para tener una buena primera media hora, con Rivadavia sin encontrar los caminos, salvo al final cuando llegó el empate y con un par que tuvo Matías Bendazzi.
En el medio, la polémica de la tarde con el cabezazo de Morelatto y una mano clara dentro del área de Maximiliano Demarchi que el árbitro Marcos Páez obvió increíblemente, ante la bronca de todo Española.
El Verde siguió complicado, no le salía el pase en tres cuartos con Franco Gozzerino y Matías Bustamante y, por contrapartida, Gastón Boaglio y Francisco Pérez mostraron mucha presencia y ritmo en el mediocampo del local.
Pero a pesar de no encontrar los caminos, a los 44’, tras un tiro de esquina, apareció la humanidad de Tomás Lorca para llevar por delante la pelota y decretar el 1 a 1 con el que se irían al vestuario.
En el complemento, a los 20 segundos, nuevamente Española consiguió la diferencia con una buena aparición de Mancilla y Pérez, empujándola el mediocampista sobre la línea para poner Española 2 a 1 en la madrugada del segundo tiempo.
Entre el retraso excesivo y los ingresos de Sayaga y Marchetti, que no supieron suplir a Pérez y Boaglio, llamativamente reemplazados, Rivadavia empezó a inclinar la cancha hasta lograr su cometido de revertir la cuestión.
Claro que lo podría haber liquidado el local, cuando Cativelli durmió a la defensa visitante, definió por arriba y Maximiliano Demarchi la rechazó en la línea.
De ahí en más fue todo verde, porque a los 21’ la pegada excelsa del Caco Gozzerino depositó la pelota en el ángulo para colocar el 2 a 2 que revivió a todo Rivadavia.
Española, sentido, no pudo reaccionar, quedó sin respuestas y el visitante lo aprovechó a la perfección, ya que a los 38’, tras una pelota parada de Gozzerino, apareció la cabeza de Maximiliano Bustos, quien marcó el 3 a 2 para los pupilos de Peñaloza.
Fue el golpe de nocaut, fue la piña certera de unos de los punteros de la Zona Sur, quien se adueñaba de tres puntos de oro.
El final, le entregaría un penal sobre Bustos, quien entró encendido, al equipo de Arroyo Cabral para que Bustamante le ponga un marco al 4 a 2 final, con el festejo visitante y la bronca del local, por dejar escapar algo que pareció tener en las manos. Festejó Rivadavia.
La figura
Franco Gozzerino. Fue la pieza clave del visitante para lograr el triunfo. Si bien no fue un partido lúcido del volante, gracias a su pegada de tiro libre Rivadavia se recuperó y encaminó hacia la victoria. En el local, gran partido de los volantes Gastón Boaglio y Francisco Pérez (gol incluido).
El árbitro
Márcos Pérez. Tuvo una discreta actuación. Quizás, la falla más importante del colegiado fue el penal no cobrado a favor de Española, por mano de Maxi Demarchi dentro del área, tras un cabezazo de Enzo Morelatto. A lo largo del encuentro alternó buenas y malas. Fue un partido cargado de amarillas.
