clausura / segunda fecha - zona norte
El Diablo recuperó la sonrisa
Yrigoyen goleó 3 a 0 a Playosa en La Caldera. Grosso, Vicario y Ferrero fueron los autores de las conquistas del elenco de BurelloEscribe Santiago Nievas
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anar, gustar y golear quizás sean una de las misiones más difíciles del fútbol. Igual, en la tarde de ayer los dirigidos por Maximiliano Burello lograron conseguirlo y se quedaron con tres puntos frente a un rival siempre duro. El Rojo cambió la imagen que había dejado la fecha anterior y empezó a demostrar la jerarquía de sus jugadores ante su gente.
Desde los primeros minutos se vio al local muy metido en el partido, realizando un gran esfuerzo físico en la presión sobre su contrincante. Tuvo un muy buen traslado y tenencia de pelota en cada una de sus líneas, mientras que la visita apostó a defenderse apostando al contragolpe. Esta tendencia se mantuvo prácticamente durante todo el desarrollo de juego, aunque las acciones de peligro tardaron bastante en llegar.
Fue a los 18’ recién cuanto se vio la primera oportunidad clara para los dueños de casa, a través de un remate desde la puerta del área grande por parte de Leandro Grosso, que encontró la pelota luego de un rebote y probó al arco. Pero su disparo se fue por arriba del ángulo superior izquierdo del arquero Alejo Cordero. Los de Burello controlaban el partido, pero no lograban la profundidad necesaria para inquietar al arquero visitante.
A los 32’ siempre de la primera parte, apareció quien fue una de las figuras de la cancha: la flamante incorporación Gastón Molina, para probar nuevamente desde afuera del área, aunque de manera errónea. El central paró de pecho una pelota cedida por su compañero Santiago Vicario y sin dudarlo un segundo arremetió en contra el arco visitante, aunque con poca fortuna ya que su intento se fue apenas por encima del travesaño.
Cinco minutos más tarde, el mismo Molina probaría desde afuera nuevamente, luego de ejecutar un tiro libre que se estrelló en la barrera y en el rebote le quedó servida para disparar sin éxito otra vez, pero demostrando la superioridad en chances de gol para el local.
El albo, dirigido técnicamente por Arturo Ramallo, aguantaba el juego e insinuaba tímidamente algún intento de contra que apenas lograba pasar la mitad de la cancha. Recién a los 41’, mediante un tiro libre frontal, casi un penal con barrera, el visitante movió la aguja. El encargado de ejecutarlo fue Velasco, aunque no pudo inquietar a David Pauletti que observaba como el remate violento se iba desviado.
Cuando llegaba el epílogo del primer tiempo y parecía que el cero no se rompería, llegó el primer grito de la tarde. Desde un tiro de esquina que realizó magistralmente Maximiliano Rosales, nació en la cabeza de Grosso el desnivel en el marcador. El centro llegó al corazón del área donde el volante se elevó en soledad, cabeceó de sobrepique al suelo y la pelota se metió en el ángulo izquierdo de Cordero que nada pudo hacer para evitar la caída de su valla. Era el mejor momento del local, que incluso arremetió en los siguientes dos minutos y casi logra estirar más la diferencia.
El mismo paisaje
El segundo tiempo comenzó con la misma postal, Yrigoyen atacando y Playosa se defendía. Seis minutos tardó el local para marcar nuevamente y poner justicia en el tanteador.
En una jugada por el sector derecho donde Rosales llegó hasta el borde de la línea final, envió un centro a ras de suelo que lo encontró solo a Santiago Vicario, quien remató de primera clavando la pelota en el ángulo derecho del arco rival. El juvenil hizo su debut en la red en primera y se ganó la ovación de todos los hinchas locales.
La historia comenzaba a inclinarse en favor del Diablo mientras que su contrincante se encontraba golpeado y sin ideas dentro del campo de juego.
Con más amor propio que otra cosa, los dirigidos por Ramallo empezaron atacar un poco más, a los 20’ del complemento encontrarían una muy buena chance de descontar con una combinación entre Nicolás García y el recién ingresado Acosta quien probó desde el borde derecho dentro del área e incómodo al arquero local que dio una muy buena respuesta enviando la pelota al tiro de esquina.
Cinco minutos más tarde Piva probaría desde afuera del área en una buena contra donde su intento salió desviado.
Yrigoyen tenía el escenario a su favor mientras, mientras que la visita corría a contrarreloj. El cronómetro avanzaba y el encuentro cayó en una meseta con muy pocas oportunidades de gol, hasta que a los 35’, Cuadrado que saltó desde el banco local, se escapó por la banda izquierda, se metió al área y recibió una infracción del arquero Cordero quien se tiró a los pies totalmente a destiempo. El encargado de ejecutarlo fue Andrés Ferrero que con toda la tranquilidad del mundo acarició la pelota hacia el palo izquierdo del “uno”, quien ya se había arrojado hacia el otro lado. El tercer tanto indicó que todo estaba liquidado.
La visita tendría una nueva oportunidad de descontar, también desde el punto penal cobrado correctamente por el juez, Aimar fue quien tomó la pelota cuando el reloj marcaba casi 40 minutos y disparó hacia el ángulo izquierdo de Pauletti que voló y logró tapar el remate enviándolo al tiro de esquina.
Los minutos finales tuvieron como protagonistas a los de La Playosa intentando achicar diferencias mediante algunas contras muy débiles, mientras que el local esperaba que los minutos transcurrieran hasta escuchar el pitazo final sin demasiados sobresaltos.
La victoria fue merecida para el local, quien supo manejar los momentos del partido, fue inteligente y convirtió en los momentos justos para ir debilitando a su rival.
La figura
Leandro Grosso. Fue el termómetro de juego del local en la mitad de la cancha. Logró neutralizar a los volantes rivales y convirtió el primer gol del partido que abrió el camino a la victoria.
El árbitro
Alvaro Carranza. Tuvo una muy buena actuación. Mantuvo la tranquilidad en todo momento. Además, amonestó de manera correcta y cobró bien los penales.
