BASQUET - Ameghino - Alejandro Alloatti
“Vine porque me hablaron muy bien de Ameghino y Villa María”
El santafesino que pasó por Obras, Boca y Lanús, entre otros clubes, llegó como refuerzo del León y se instaló en la ciudad con su familia. “Quería este año disfrutar, sentirme jugador otra vez, sentirme valorado”, expresóAmeghino aún no hizo el anuncio oficial, pero luego que trascendieron los jugadores que se sumarían para la Liga Argentina 2019-2020, se conoció que todos los jugadores que El Diario anticipó hace dos semanas ya caminan por las calles de la ciudad.
Cuando se espera el anuncio oficial y la presentación formal del plantel, Alejandro Alloatti, Laureano Fraga y Matías Martínez, se suman a los que renovaron con los Leones: Abel Aristimuño, Juan Abeiro y Estéfano Simondi. Los restantes jugadores son juveniles del club, algunos de ellos ya han tenido presencia en las últimas dos o tres ligas.
Uno de los nombres que llegan es el santafesino Alejandro Alloatti, Con 2,03 metros de talla, el jugador nacido en Santo Tomé, el 29 de noviembre de 1984, arrastra una larga experiencia. Ha vestido en la Liga Nacional las camisetas de Obras (2000 a 2003), Boca, Lanús, Libertad de Sunchales y Peñarol de Mar del Plata (las dos últimas temporadas. Además, entre 2003 y 2007 se desempeñó en el Forum Filatélico Valladolid de la ACB España, UFC Zamora, Universidad de Valladolid, C.B. Ciudad de Huelva, Plasencia-Galco.
A nivel de seleccionados argentinos, integró planteles en categorías Cadete, Juniors, U21 y Mayores. Ha jugado en 2001 los Juegos de la Buena Voluntad, en 2002 el Panamericano Juvenil; en 2003 el Campeonato del Mundo Junior, en Grecia; en 2004 jugó el Sudamericano U21 y el Global Games, en Dallas, junto a la Selección Argentina U21.
A nivel de clubes jugó el Sudamericano 2007, la Liga de las Américas 2008 y 2010 y la Liga Sudamericana 2008.
Además en 2004 jugó el Panamericano U21; en 2005 jugó el Campeonato del Mundo U21. También jugó en la Selección de Argentina; el Sudamericano 2010 y los Juegos Panamericanos 2011, en Guadalajara.
En pleno receso competitivo, y aunque la pretemporada aún no empezó, al jugador se lo vio en los últimos días entrenando en Ameghino, junto a algunos juveniles y mayores del club.
Luego de uno de los entrenamientos, dialogó con El Diario.
-¿No se para nunca de entrenar?
-Se para porque la temporada es muy intensa, más con la cantidad de partidos que hay hoy, y la intensidad con la que se juega, el juego ha subido mucho en fuerza, en velocidad, en todo. Entonces hay que parar, pero también es largo el receso. En mi caso, desde que terminé la Liga llevo dos meses. Por ahí paro los primeros 20 días, un mes; dejo que mi cuerpo se relaje y se pasen todos los dolores, y luego empiezo a moverme de a poco.
-Llegás a la ciudad varios días antes que comience formalmente la pretemporada.
-Sí, llegué hace varios días. El club hizo un esfuerzo para que yo estuviera acá con mi familia desde el 20 de julio ya instalado, para adaptarnos en la ciudad, acomodar mis hijos en el colegio, y luego arrancar a entrenar con tiempo, conocer los chicos, la ciudad y el club y la gente con la que voy a entrenar todo el año.
-¿Cuáles fueron las primeras impresiones de la ciudad?
-Muy bien. No la conocía. Me habían dado muy buenas referencias. A los que les conté que nos veníamos a vivir a Villa María me hablaron muy bien, que era hermosa. Es una ciudad chica, pero tiene de todo, cómoda para moverse, es fácil para ubicarse rápido. Acá encontré todo lo que necesité. Del club hace dos o tres años que se viene escuchando en el ambiente del básquetbol que está trabajando muy bien, que te atienden de primera, que están en todos los detalles y siempre buscando crecer. Eso es un poco lo que me movilizó a venir.
-¿Cómo se conforma tu familia?
-Mi mujer y mis dos hijos. Felipe de 11 y Catalina de 7. Es complicado porque se da la mudanza a mitad de año, pero mi familia le pone unas pilas bárbaras y no dudan en acompañarme y movernos juntos. Por ese lado les estoy muy agradecido y me ayuda mucho a mí. Es importante estar todos juntos. Mis hijos le pusieron pilas desde que llegamos, ya están en el colegio, mi hijo ya empezó a jugar acá en Ameghino al básquet y mi hija ya está en la escuela de patín”.
-¿Se corresponde lo que te contaron de Ameghino y lo que te encontraste?
-Sí, tal cual. Uno a veces no sabe si se exagera un poco, pero hablaban tan bien que tenía que probar. Es así. Desde que empecé a negociar, se terminó todo muy rápido. la predisposición de Flavio Ibarra, el jefe de equipo; Pablo Giraudo llamándome para lo que necesite, encontrando una casa rápido. Pablo Castro y la familia ayudando para conseguir colegio, todo se mueve para que el club funcione y la gente se mueva cómoda. Hasta ahora se condice todo con lo que me contaron.
-Luego de muchos antes en Liga Nacional, bajas a segunda, ¿Qué te lleva a cambiar?
-A esta altura de mi carrera, quería este año disfrutar, sentirme jugador otra vez, sentirme valorado, poder estar en cancha, sentir responsabilidades y ayudar a mi equipo. Ese rol y ese puesto en Liga no lo estaba consiguiendo. No lo estaba disfrutando y la verdad, que no a esta altura de mi carrera no quiero estar renegando. Quiero disfrutar y pasarla bien. Ese es el primer motivo. Cuando Pablo Castro, el entrenador me llamó, fue lo primero que me dijo que venga y sea parte del equipo. Me dijo que el equipo se basaría en los cinco titulares y el resto de los juveniles que estarán, que están con fuerza, ganas de jugar y que nos darán una gran mano. El segundo es el funcionamiento del club, poder estar en un club serio, donde todos los días tenga que pensar en venir a entrenar, en jugar y nada más; en vez de estar pensando si me van a pagar, si faltan pelotas para entrenar, si los viajes son un desastre, o si no te pagan el alquiler y los dueños te quieren sacar, como me pasaron los tres o cuatro últimos años en Liga. Renegaba más afuera de la cancha que adentro. Entonces busqué ese combo, y se dio esto que para mí es perfecto.
-Villa María no ha tenido muchos jugadores propios en el máximo nivel de la Liga Nacional. Pero revisando estadísticas me encuentro que compartiste equipo y los Juegos Panamericanos con uno de ellos: Alexis Elsener.
-Alexis es un fenómeno, Jugamos juntos en Obras, conozco a su familia también. Es un pibe bárbaro, tengo una gran relación con él, Siento una gran simpatía porque es un chico muy bueno. Tengo lindos recuerdos de los Panamericanos, fue muy lindo estar ahí, compartiendo la Villa con otros deportistas de primerísimo nivel. Ahora lo disfruto mirándolo por televisión.
