Clausura / 1ra. fecha / Zona Sur

La mejor bienvenida

Rivadavia superó 3 a 0 de local a Juventud, con un papel oportuno de Ignacio Salort, quien saltó desde el banco, le cometieron un penal (sumado a la expulsión de su infractor) para el 1 a 0 de Franco Gozzerino y anotó el suyo (2-0). Sobre el cierre, redondeó la goleada el juvenil Joaquín Pereyra
lunes, 26 de agosto de 2019 · 12:51

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Juan Pablo Morre / César Carballo

El fútbol, más allá de sus lógicas, tiene muchas veces imprevistos en el desarrollo de un partido, como así también certezas. Y así se explicó, en cierto modo, el estreno triunfal y contundente de Rivadavia de Arroyo Cabral, que fue en una línea ascendente y superó 3 a 0 de local a Juventud de Ausonia, en el marco de la primera fecha de la Zona Sur del Torneo Clausura de la LVF.

Si de contratiempos se trata, de esa forma se resolvió el pleito. Es que, promediando el primer tiempo, Jonathan Zabala, en acción dividida con Antón Borghi (el arquero visitante) terminó con un fuerte golpe en el tobillo izquierdo, que le impidió seguir en cancha. Por eso, y antes de tiempo, saltó al campo de juego una de las caras nuevas del Verde para el Clausura: Ignacio Salort. Y este, en su primera intervención, recibió la agresión que finalizó en el penal (y expulsión de un rival), en lo que fue el punto de inflexión de un trámite equilibrado y, por momentos, apenas discreto.

Y, desde esos imprevistos, también surgen las verdades en este juego. Porque quedó en claro que ante un rival de envergadura cualquier falla, voluntaria o involuntaria, se cobra muy caro, lo que le sucedió a la “Juve”. Ya que pese a su clara propuesta de jugar de igual a igual con argumentos futbolísticas, ello no le bastó porque terminó resignándose por la caída ante propios errores individuales y desconcentraciones, principalmente en su propia área y en momentos claves de un trámite, que se sumó a los argumentos que mostró el Verde para justificar el triunfo.

En definitiva, Rivadavia, sin una marcada supremacía pese a lo abultado del marcador, simplificó su faena con la virtud de aprovechar cada oportunidad que tuvo en el arco rival y una actuación equilibrada, mientras renueva sus expectativas para el Clausura tras el mal trago que le dejó la eliminación (por penales) del Apertura.

Hasta los 28 minutos del cotejo, el partido no mostró mucho; empezó mejor Juventud, con ímpetu, mayor despliegue y con su oportunidad por una acción rápida de derecha a izquierda que culminó con un tiro apenas elevado de Alexis Mansilla; sobre los 15’, el anfitrión salió de su letargo, comenzó a ser más constante con la pelota y emparejó el juego; hasta estuvo cerca de anotar con un tiro libre de Zabala, que desvió correctamente al córner Borghi.

Y así, en un partido apenas discreto y casi sin chances de gol, a los 28’ todo cambió; Salort, en su primera participación tras remplazar a Zabala (lesionado), insistió ante una pelota que parecía perdida, pero cuando Borghi retenía el balón el lateral derecho Ayrton Cavagliá impactó -innecesariamente- con su brazo sobre el atacante rival. El referí Yoel Yúdica acertó en el cobro del penal y la roja al defensor (estaba amonestado). Desde los 12 pasos, Franco Gozzerino se hizo cargo de la ejecución y marcó el 1 a 0, con certera definición.

Con la ventaja y un hombre de más, todo se le simplificó al elenco de Chacho Peñaloza, que siguió insistiendo en ofensiva con el enérgico Salort, quien avisó al cierre del primer tiempo (definió al centro del arco) y concretó en el amanecer del complemento: a los 4’, Gozzerino, en un tiro de esquina, envió la pelota al vértice del área chica y allí ganó en las alturas el exatacante de Alumni, quien con un cabezazo direccionado lejos del uno visitante marcó el 2 a 0.

Posterior a ese gol, se vio lo mejor de Rivadavia, que mostró mayor pulcritud en la circulación de la pelota, explotó las bandas y replicó con peligrosidad frente a un rival herido anímicamente; sin embargo, no tradujo todo eso en ocasiones de gol porque -repetidamente- falló en el último pase por propia imprecisión o equivocada elección.

Juventud, mientras tanto, nunca resignó en su búsqueda y sus formas pese a que le costó muchísimo vulnerar la solidad dupla central del local, o cierta estimulación de reacción que volvió a recuperar, con las intervenciones de Lautaro Díaz, quien armó una jugada que finalizó en gol, pero anulado por offside (claro) de Alexis Mansilla.

Ante un Rivadavia que continuó erróneo en sus avances, pero con el control total del juego por la ventaja a su favor y el oficio de Gozzerino, Matías Bendazzi o el retornado Chuchú Bustamante, la visita probó hasta con cambios posicionales (adelantó a Ulises Bonaveri como delantero) reducir la diferencia en el tanteador, pero ni así logró poner en aprietos a Berardo.

Y en el otro arco, Borghi debió actuar. En primer momento le impidió el gol al ingresado Ribba (por Salort, quien salió por un golpe en su cabeza con Enzo Bailone, también remplazado) y en la siguiente, en tiempo cumplido, la pelota se le escurrió de las manos al portero en un tiro débil como envenenado de Javier Demarchi, y tras el rebote (en el palo), convirtió el 3 a 0 definitivo otro jugador que vino desde el banco, Joaquín Pereyra, lo que dejó aún más en claro la mayor amplitud y valía individual del plantel Verde.

La figura Ignacio Salort

El atacante tuvo una presentación auspiciosa en el Verde. Le cometieron el penal segundos después que entró por lesión de Zabala y después facturó el 2 a 0 clave. También cumplieron Lorca, Gozzerino y Bendazzi. En la visita, Lautaro Díaz se destacó con su habilidad.

El árbitro Yoel Yúdica

Acertó en la acción que fue un momento de inflexión del juego, que derivó en el penal y expulsión de Cavagliá. Utilizó bien las tarjetas y controló adecuadamente el trámite. Buena participación de los jueces de línea. Salvo errores mínimos, nada que objetarle a la terna arbitral.

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