Igualaron sin goles en La Playosa

El Albo y Unión se quedaron en cero

lunes, 26 de agosto de 2019 · 11:57

Escribe: Daniel Cerutti

 

Playosa y Unión de Arroyo Algodón igualaron con marcador en blanco, en encuentro de discreta aptitud futbolística que tuvo una leve mejoría en el segundo periodo, con varias situaciones de gol que fueron desperdiciadas frente a cada arco.

El trámite fue asumido con voluntad y decisión desde el comienzo, con intención de incursionar ofensivamente y con precisa motivación por arribar a posiciones de peligro. La presión constante y eficaz sobre los organizadores de cada estructura dificultó el accionar de los atacantes; tal es así que en el primer cuarto de hora fue casi imposible llegar con claridad hacia la posibilidad de conquista.

Playosa pareció inclinar progresivamente el desarrollo mediante un protagonismo más continuo, pero el adversario no ocultó en su labor apelar al recurso de pelotas aisladas en contragolpe hacia el área  playosense. La lucha se centró en el esfuerzo por predominar en zona de gestación, y en esa tesitura no hubo superioridad, perdiendo congruencia el estilo de juego con el correr de los minutos, tornándose la brega en una expresión reiterativa y de poca atracción.

Correcto trabajo de la dupla Ramírez y Ludueña en el huésped, quienes con positiva circulación y rápido traslado exigieron el trabajo de sus similares en el Albo, en dura porfía donde el equilibrio marcó la pauta en el accionar de ambos equipos.

A los 28’ el árbitro privó a Unión de un claro penal, al no sancionar una infracción por mano de Guillermo García en el área, cuando este jugador debió soportar la presión que ejercía Juan Tisera sobre su ubicación; clara falta que el referí  no percibió ante las lógicas protestas de la parcialidad visitante.

La única posibilidad del local se fijó a dos minutos del final del periodo, cuando Darío Peñaloza desperdició una clara ocasión, al desviar el disparo solo frente a Gómez, cuando tenía todas las chances para convertir.

El final de primer tiempo mostró siempre características idénticas al comienzo, puras motivaciones sin logros concretos, mucha dinámica e intentos de comunicación efectiva, siempre frustrados por la cerrada marcación, que desbarató cualquier activo protagonismo de las líneas ofensivas.

En el segundo período hubo un cambio esencial en su desarrollo, pues ambos contendientes olvidaron por momentos la rígida marcación y presión ejercida el tiempo anterior, y por ello surgieron numerosas posibilidades de peligro desperdiciada por los ofensivos, en tarde opaca para la definición.

Hubo remates de Lucas Medina y Maximiliano Ramírez desviados, ambos en posición de gol; posteriormente intentos de Nicolás García (pasó cerca del travesaño) y dos incursiones de Antón Troxler en el local, que no fueron gol de milagro.

Sobre las instancias definitivas Unión tuvo posibilidad destacable por un lanzamiento dentro del área de Garetto (jugada peligrosa), que ejecutada por Facundo Ñáñez dio en la nutrida barrera armada por el portero local y los suyos. Finalmente Leonardo Yúdica (ingresado) marró de manera increíble su remate, luego de varios rebotes en el área chica del huésped y a dos metros del arco, cuando las chances de Gómez estaban jugadas.

El trámite fue un ir y venir continuo, pero el dominio alternado en ambos protagonistas no alcanzó certeza ofensiva para modificar el marcador en blanco, que evaluado sobre los fundamentos generales del partido, fue innegable expresión de carencia técnica y de pobreza futbolística, salvo la mejoría en el periodo complementario por las situaciones de peligro.

El clima de insatisfacción (especialmente en la parcialidad visitante), se expresó luego del pitazo final del conductor de la brega Brian Chiaraviglio, con algunas agresiones dentro y fuera del campo de juego que no pasaron a mayor por el correcto dispositivo policial que impidió cualquier desborde. 

 

La figura Marcos Velasco y Jonathan Ludueña

Intentaron y lograron por momentos dar jerarquía futbolística a un partido que progresivamente fue perdiendo nivel técnico y dimensión en la labor de ambos conjuntos.

 

El árbitro Brian Chiaraviglio

Mediocre actuación. Si bien acertó en la mayoría de sus fallos, privó a Unión de Arroyo Algodón de un claro penal por mano de Guillermo García. Después de esa acción el encuentro alcanzó niveles de nerviosismo y descontrol anímico en algunos jugadores de ambas divisas. Bien en la expulsión de Adrián Vega. Luego debió apelar en numerosas ocasiones a la tarjeta amarilla, por excesos en los reclamos o desborde temperamental de ciertos protagonistas que complicaron su gestión.

 

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