LIGA VILLAMARIENSE - APERTURA - 4tos. de final - Revanchas
El conquistador de leones
Colón se mostró sólido en la Leonera, empató 1 a 1 y, con el 3 a 0 de la ida, dejó afuera a Alem (el mejor de la fase regular). En semifinales se medirá con Atlético Ticino, defensor del títuloEscriben: Pablo Luna Broggi; Juan Pablo Morre
Fotos: María Victoria Araujo
El partido de ida (un abultado 3 a 0 a favor de Colón) había generado sorpresa en el mundo del fútbol doméstico. Es que, los cabralenses habían clasificado como el último mejor tercero, metiéndose a los playoffs con el octavo pasaje. Y enfrentaban al mejor de la fase regular, al invicto del campeonato: Alem.
Sin embargo, un tricolor desconocido tropezó demasiado feo ante un Colón que lo goleó con muchísima autoridad y de alguna manera sentenció la serie.
Así las cosas, el conjunto de Morello tenía la difícil tarea de revertir la paliza recibida de visitante para poder clasificar a semifinales y no echar por la borda todo lo bueno conseguido en la primer parte del torneo. En tanto, los de Barrera visitaban la leonera con la tranquilidad de la diferencia conseguida, pero con la mentalidad de no dejar resucitar a su rival.
Para ello, el visitante le cedió la tenencia del balón a su contrincante sin renunciar a una presión asfixiante en mitad de cancha, comandada por un Ñáñez, con la idea de salir de contra y lastimar, aprovechando los espacios dejados por el local.
Por su parte Alem, apostaba al combate en mediocampo y al juego por las bandas, con Candellero y Pereyra por izquierda, y Dichiara con Le Roux por derecha.
Sin embargo, lo psicológico pesó más que lo táctico y lo técnico con el pasar de los minutos, y el resultado del primer chico, fue cobrando cada vez más protagonismo.
La primera llegada del encuentro fue antes del minuto a través de un tiro libre de Yamil Elhall que despejó con gran timing Julio Giraudo. Luego, recién a los 9 minutos, volvió a atacar el “león” con un remate de larga distancia de Brian Verón que el uno visitante contuvo sin problemas.
Colón respondió a los 15’ a través de una gran gambeta de Andrada, que envió el centro y Medina no pudo definir con tranquilidad ante la oportuna salida de Pérez.
Esta llamada de atención inquietó al local, quien comenzó a tomar más recaudos en el fondo y de a poco a partirse en la transición defensa-ataque. Sin bien, hay que reconocer que el gran responsable de esta “ruptura” fue Franco Ñáñez, que con su omnipresencia en la mitad de cancha se encargó no solo de cortar cada avance tricolor, sino de generar juego propio; también hay que racalcar el bajo nivel de la ofensiva local, que careció de ideas como para inquietar la defensa cabralense.
Esta deficiencia provocó que Alem probara suerte únicamente desde afuera del área, con remates de Verón, Candellero e incluso Pedernera, pero sin lograr ni la profundidad ni la peligrosidad deseada. Teniendo el balón más que su rival, más por obligación que por convicción.
Para peor, la situación más clara la tuvo Colón, a los 40 minutos, en los pies de Martín Barrionuevo, quien eludió al arquero local, pero no pudo definir por una gran intervención del juvenil lateral derecho Agustín Candellero.
A los 47 minutos, el pitazo del juez Dragonetti terminó no solo con el primer tiempo, sino también con las esperanzas villanovenses. Si revertir la serie en 90 minutos era complicado, en 45 sería imposible. Ese pensamiento se evidenció con claridad en el complemento.
La segunda mitad fue un monólogo cabralense. Un Alem confundido perdía el mediocampo, no lastimaba en ataque y se descuidaba mucho en defensa, esto hacía agigantar la figura de Ñáñez, fortalecer el juego de Barrionuevo, facilitar los desbordes de Andrada y acrecentar la peligrosidad de Brusa.
La apertura del marcador llegó a los 21, tras un desborde de Cipolat que Brusa empujó hacia el fondo de la red para confirmar el pase de Colón a semifinales. Tras la conversión del histórico goleador liguero, solo quedó tiempo para que Pedernera de zurda anotara el empate en el ocaso del encuentro, solo para las estadísticas.
Colón eliminó al mejor de la fase regular y ahora deberán verse las caras nada menos que ante el último campeón, Atlético Ticino.
El árbitro
Diego Dragonetti
Bien. Controló un partido “caliente”. Debió mostrar alguna amarilla en algunas jugadas puntuales, pero no tuvo incidencia en el resultado, ni en el trámite del partido.
La figura
Franco Ñáñez
La jerarquía y experiencia con la que jugó el exvolante de Argentino es para admirar. El solo se hizo cargo del mediocampo y neutralizó a todos los jugadores del rival que circulaban por el sector. Esta tranquilidad que transmitía, hacía crecer el juego de Colón. Andrada y Barrionuevo también jugaron un gran partido.
