Apertura - Semifinales - Revancha

Un finalista a todo Acosta

Con dos goles del volante Juan Acosta, Universitario venció a River 2-0 en el Pozo e irá por su cuarto título. Mellano volvió a ser determinante al atajar un penal cuando la Uni ganaba por la mínima diferencia

Escribe Federico Gazzoli

Fotos: Víctor Alvez y María V. Araujo

La eficacia y el apellido Acosta terminaron siendo dos de los factores determinantes para que Universitario superara a River y lograra meterse en una nueva final de la Liga Villamariense, en la que pugnará por sumar su cuarto título en su corta historia dentro del fútbol local.

Momento clave del partido: Mellano desvía el penal de Alvarez y comienza a confirmar la clasificación de Universitario a la final

Luego del gol anotado en la ida (que fue 1 a 1 en el Campus) por su hermano Gonzalo, ayer Juan Acosta marcó los dos tantos con los que la Uni superó 2-0 al Millonario y logró meterse en la instancia decisiva del Apertura, donde se medirá con Colón, tras una serie semifinal en la que el elenco de la casa de altos estudios gozó de una gran efectividad para lastimar en los momentos claves.

Además, en la revancha volvió a contar con un Mellano inexpugnable, que desvió un penal cuando los de barrio Almirante Brown estaban a tiro de igualar la serie una vez más, como había pasado en el primer “chico” cuando el empate riverplatense llegó desde los doce pasos.

En un Pozo que lució repleto, como hace tiempo no se veía, tan efectivo fue el elenco dirigido por Joselito Bernadó que en la primera situación de riesgo que generó, cuando se jugaban apenas 6’ minutos, comenzó a torcer la historia a su favor; desde el fondo, Goroso metió un pase largo para la corrida de Pratti, quien pisó el área por la izquierda, hizo una pausa y metió un centro rasante hacia el área chica, donde el balón (por la manera indescifrable en la que venía picando) se les escurrió de las manos a Garofani y le quedó servido a la altura del segundo palo a Juan Acosta, quien solamente tuvo que empujarlo con su botín derecho para establecer el 1 a 0.

Un tempranero golpe de escena que dejó al dueño de casa desconcertado por algunos minutos, sin evidenciar signos de reacción para tratar de superar el mal arranque de la tarde, ante un Universitario que decidió intentar administrar la ventaja replegándose en el terreno para no sufrir ningún tipo de sobresalto.

Dentro de un partido que se tornó cortado e impreciso, la visita volvió a inquietar con una jugada aislada sobre el cuarto de hora, cuando desde el mediocampo Layus ejecutó un centro que, con la ayuda del viento, tomó velocidad y precipitó su caída para obligar a intervenir a Garofani, quien tuvo que cachetear la pelota por encima del larguero para desviarla al córner.

El panorama de constantes interrupciones, a raíz de las reiteradas infracciones, se tornó cada vez más habitual y favoreció a River, que sin embargo no pudo aprovechar, como sí lo hizo durante varios pasajes del torneo, una de sus armas predilectas para lastimar.

Recién sobre el final, cuando se jugaba el descuento, en el corazón del área visitante Marín conectó de cabeza un tiro libre ejecutado por Alvarez y el balón pasó cerca del palo izquierdo.

En el complemento, por la necesidad de empardar el marcador y por el empuje de su gente, River tomó la iniciativa y ya a los 4’ avisó con un zurdazo rasante de Alvarez, que pasó a atacar por la derecha, que Mellano contuvo sin problemas contra su palo izquierdo.

Poco después, el propio Alvarez impulsó un nuevo balón detenido y en el corazón del área Chiotti conectó de cabeza una pelota que se fue apenas elevada.

A los 12’, Garofani metió un pelotazo largo, Mellano no pudo cortar arriba, Chiotti superó la posición del uno para esperar el error y remató de zurda un esférico que, agónicamente, Wartel despejó sobre la línea.

El Millonario ya merecía ampliamente la igualdad, ante un Universitario que no le encontraba la vuelta al partido, y a los 17’ estuvo a tiro de conseguirla, cuando Tissera hizo un lateral por la derecha, cerca del banderín del córner, y Wartel tocó la pelota con la mano dentro de su área mientras marcaba a Genaro, razón por la que el árbitro pitó final para los de Víctor Bengoa. Pero esa inmejorable oportunidad fue dilapidada por Alvarez, quien remató la pena máxima cruzado y de zurda frente a un brillante Mellano, que con sus dos guantes desvió la pelota que luego rosó el travesaño y se perdió en el saque de esquina.

Fue golpe difícil de digerir para River, a tal punto que el breve dominio que mostró hasta allí se esfumó rápidamente, permitiéndole a Universitario ganar en tranquilidad y recuperar la posesión del esférico.

De todas maneras, tampoco aprovechó demasiado esa situación la Uni, que se mostró impreciso a la hora de administrar la pelota y que ni siquiera pudo hilvanar algún buen contragolpe en las reiteradas ocasiones que contó con marcados espacios para atacar a un River que comenzó a adelantarse desordenadamente en su afán de lograr el empate.

Sobre el final, ante un local que pareció quedarse sin energía, Universitario liquidó el pleito, otra vez gracias a la aparición de Juan Acosta; el volante apareció libre por la derecha en el vértice del área grande y se acomodó para la zurda, pierna con la que remató bombeado al segundo palo para dejar descolocado a Garofani y establecer el definitivo 2 a 0.

Como símbolo de la impotencia de su equipo, en tiempo cumplido López recibió la segunda amarilla por una fuerte falta (la primera había sido por protestar en la parte inicial) y el local se quedó con uno menos.

Poco influyó esa situación en lo que pasó hasta el final, porque el orgullo “millonario” para seguir buscando no fue suficiente para lograr el descuento.

Se acabó el sueño para un dignísimo River, que luego de mucho tiempo logró meterse en la discusión por el título, así como supo hacerlo durante tantos años en su época dorada y así lo entendió su público, que despidió a sus gladiadores con una interminable serie de aplausos de satisfacción.

Mientras tanto, Universitario festejó merecidamente por meterse en una nueva final, en una serie que tuvo a los Acosta como factores determinantes para lograr el objetivo.

La figura: Juan Acosta

Aportó los dos goles que terminaron  definiendo la serie a favor de  Universitario. En el primero, atacó bien al vacío para  esperar el centro de Pratti y definir con el arco libre; en el segundo, quizás con algo de fortuna, tuvo la frialdad de poner la pelota contra el piso y  dejar sin respuestas a Garofani.  Mellano y  Goroso fueron los otros puntos sobresalientes de Universitario.

El árbitro: Alexis Carranza

Correcto desempeño del referí cordobés, siempre cobrando acertadamente y aplicando su impronta, con advertencias o amonestaciones, cuando el juego se tornó “caliente” y “picado”. Acertó en las jugadas claves, como el penal para River y la  expulsión de López. Una labor sin fisuras, que no incidió en el desarrollo del encuentro ni en el resultado.

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