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Colonizador

Colón que eliminó al “cuco” Alem, ahora se dio el gusto de ganarle (2 a 0) al último campeón, Atlético Ticino. Fernández y Barrionuevo anotaron los goles del finalista

Escribe Diego Pellegrini (h)
Fotos César Carballo

Ahí está Colón, festejando la clasificación a la final luego de derrotar a Atlético Ticino. El festejo tiene mucho de emoción en sus protagonistas, pero también  el orgullo de saber que este equipo de Arroyo Cabral supo resurgir de las cenizas para llegar a la última serie, a la gran definición.

El oriundo de General Deheza le simplificó el camino a la final a Colón con un gol clave para el 1 a 0 en Ticino

Fue 2 a 0 la victoria del los dirigidos por Daniel Barrera (3 a 0 en el global), para demostrar que el Rojinegro sabe con los recursos que cuenta y entiende como debe jugar a cada momento, a cada instante.

En frente, la tristeza del campeón eliminado, aquel que tuvo en su gente un gran apoyo y mucha esperanza, por el material con el que cuenta, pero que ayer nunca pudo vulnerar el libreto propuesto por el visitante.

Aguantó, cerró espacios y le negó los circuitos de juego que normalmente Ticino desarrolla, para golpear certeramente. Entonces, el local fue “Páez dependiente” y con la magia del “diez” esta vez no fue suficiente. Los Giraudo, Velasco, Ñáñez y compañía, supieron armar la fortaleza necesaria para defender la ventaja mínima lograda en Arroyo Cabral, siete días atrás. Con esa tónica, el obligado siempre fue el local, quien muchas veces tuvo chances de peligro, pero en la mayoría el golpe final fue el equivocado.

En 180 minutos Atlético no le pudo convertir, lo que habla de cómo se tomó Colón la serie ante uno de los grandes candidatos. Y así fue, los visitantes siempre ordenados, con las dos líneas de cuatro bien armadas y algo más, para esperar los embates del local.

Y si bien el ticinense siempre pareció estar cerca del gol, la máxima emoción nunca llegó. Ayrton Páez fue el que más intentó, siempre con la pelota y la gambeta el “diez” desnivelaba pero no podía con el Mono  Giraudo. Un par de disparos del delantero, así lo demostraron.

Mientras tanto, en el arco contrario, Martín Barrionuevo se las rebuscaba para hacer renegar junto a Richard Brusa. De esta manera, el cabralense también contaría con algunos acercamientos en el primer tramo de hora. Una, en los pies del goleador del campeonato (Barrionuevo) y la siguiente con Brusa dudando en la definición.

El partido siempre fue más abierto, comparado con la ida, y por momentos tenía mucho vértigo pero no claridad en el área rival.

Remate de Páez, que salió por arriba, tiro libre de Bertola que tapó Giraudo con un rebote corto, y luego un tiro de esquina que Lautaro Monje no pudo definir. La pelota parada era la mejora aliada de Ticino, teniendo en cuenta que con la pelota al piso le costaba, salvo a Páez.

En ese primer tiempo, Giraudo tuvo una sola fisura, fue tras un mal control con los pies, que por poco le cuesta un penal contra Ayrton Páez. El árbitro dijo que no había nada.

En el complemento, se profundizó el ataque del local, pero continuó con la carencia de nitidez a la hora de elegir los caminos. No tuvo nunca el desborde de sus carrileros Bergese y Acosta, y eso también lo sintió, ya que centralizaba los ataques y allí Colón se hacía fuerte.

El visitante continuó sólido desde todo punto de vista, con Federico Cipolat mostrando un gran despliegue por la izquierda, más la latente aparición de Barrionuevo y compañía. Colón veía que el ticinense, a medida que pasaban los minutos, se desesperaba aún más, se adelantaba y eso generaba espacios para la contra visitante. Barrera así lo entendió y apostó por la velocidad de Santiago Fernández, quien ingresó a los 23’ del segundo tiempo y un rato después sería clave en la serie.

Luciano Luppo, otro que saltó desde el banco visitante, lo perdió apenas comenzado la segunda parte y Bertola, en el local, lo tuvo con un par de remates que Giraudo contuvo sin inconvenientes.

Pero el momento clave del partido llegaría a los 31’, cuando un pelotazo largo en Colón tomó por sorpresa a la última línea de Ticino, quien vio como escapó Fernández por derecha y, tras ingresar al área, definió cruzado contra el palo para decretar el 1 a 0.

Ese tanto le daba dos de ventaja en la general a Colón y fue la jugada tranquilizadora que le permitió sentirse virtualmente finalista, a falta de diez minutos para el final.

Atlético lo buscó por todos lados, continuó con el mismo libreto, pero la resultante se repitió. Ni Páez de zurda pudo con Giraudo. En el final, a los 46’, otra pelota larga sobró al arquero Rodríguez, quien estaba adelantado, para que Barrionuevo llegue con el arco a su disposición y defina al 2 a 0.

Final y triunfo para Colón, quien tras ingresar como el último clasificado (octavo en la general), ahora tendrá la gran posibilidad de sumar una nueva estrella a su rico historial, ante otro equipo que viene de menor a mayor y que también la peleó en la clasificación (séptimo en la tabla), para saber quien es el nuevo monarca. Por lo pronto, en Ticino el fortín fue Colón.

Figura: Franco Ñáñez

El Pulpo le hizo honor a su apodo para convertirse en el patrón de un Colón que le cerró permanentemente los caminos a su rival. Se encargó de tapar al conductor “albirrojo” (Bertola), para que Ticino juegue siempre incómodo. Giraudo y Velasco se destacaron en la labor defensiva en el visitante.

El árbitro: Cristian Rivadera

Correcto en líneas generales. El colegiado aplicó con

criterio las amarillas, quizás le faltaron un par más. La única polémica fue en el primer tiempo, cuando Giraudo fue a trabar con Páez y dio la sensación que el arquero llegó unas milésimas tarde, pero entendió que allí no

había penal.

 

¡Qué goleador!

Colón siempre se destacó por tener artilleros infalibles; en la última época, tuvo a Diego Marín (goleador histórico de la LVF) o José Suruno Fernández, y ahora apareció Martín Barrionuevo, un media punta con poder de fuego, y así lo demuestra sus 13 conquistas en lo que va del Apertura, que lo ubica al tope de la tabla de goleadores del torneo.

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