Apertura - Semifinal - Ida
El Rojinegro, por una cabeza
Colón sacó ventaja gracias a un cabezazo de Marcos Velasco promediando la segunda etapa. Así le ganó 1 a 0 a Atlético Ticino en Arroyo Cabral y se quedó con el primer chicoEscriben Daniel Rodríguez - Diego Pellegrini (h)
Fotos César Carballo
En un partido que no estuvo poblado de grandes emociones, el Rojinegro cabralense le ganó por 1 a 0 a Atlético Ticino en condición de local.
Desde tempranas horas el Estadio Socios Fundadores fue un abanico de emociones. De igual modo, con el comienzo del encuentro, fue más colorido lo que ofreció la platea que lo que sucedió finalmente en el campo de juego.
El último campeón en su travesía fue infiel a su costumbre y no se mostró punzante. De esta manera permitió que los dueños de casa maniobraran con el cuero en sus pies y marcaran el ritmo. Aún así, 20 minutos pasaron hasta que Colón se aproximó por medio de un buen tiro libre de Martín Barrionuevo que Rodríguez terminaría sacándola al tiro de esquina para no complicar su tarde.
Más tarde, el mismo Barrionuevo habilitaría por medio de un tiro de esquina a su compañero Federico Cipolat que no llegó por poco.
Como una muralla, Daniel Barrera acomodó su defensa y le complicó la tarea al creativo de Ayrton Páez que no llegó a sentirse cómodo para desarrollar su habitual desempeño. Con el “10” bloqueado, el defensor de la corona sentía su falta.
El elenco cabralense llegó con dos bajas importantes ya que Ramiro Giraudo y Richard Brusa no estaban en el campo de juego (se trata de dos piezas claves para los anfitriones).
De igual modo, el oficio del Albirrojo se mantuvo y lo supo demostrar. A los 25 minutos, siempre de la primera etapa, desde un tiro libre que parecía no revestir peligro, Gonzalo Bertola quiso sorprender a Julio Giraudo con un tiro libre al primer palo, pero el arquero estuvo atento y la detuvo con rapidez.
Al primer acto le quedaba más: una pelota enviada por Barrionuevo (ya convertido en un actor destacado) desde el tiro de esquina complicó más de la cuenta a los de Ticino que lograron despejarla.
Asimismo la intensidad comenzó a crecer a los 35 minutos, cuando Rodríguez voló para sacar una pelota envenenada que el mismo Barrionuevo había disparado desde aproximadamente 30 metros, producto de una falta recibida.
Se infló la red
Ya para la segunda etapa, las expectativas volvían a renovarse. Colón, que había merecido más, precisaba hacer valer su supremacía en el campo de juego. Es que si bien tuvo mayores posibilidades, el local no había sido completamente claro como para merecerlo.
El campeón, por un momento, pareció despertarse y sacarse la modorra. Primero mediante un disparo de Maximiliano Tóffolo que le pegó mordido en el área chica y la pelota se fue mansamente. Luego un tiro libre de Páez que se fue muy elevado y allí claudicaron los intentos del visitante.
A los 26 minutos, producto un tiro de esquina, finalmente los de Barrera pudieron celebrar. Es que a través de un centro quirúrgico de Barrionuevo, alguien perdió la marca y Marcos Velasco entró con total soledad por el segundo palo para estampar un frentazo que primero picó y luego infló las redes del arco visitante haciendo imposible el esfuerzo de Rodríguez. El marcador se abría y hubo algo de justicia.
El regreso (e ingreso) de Luppo le aportó un poco más de movimiento al que finalmente se quedara con el primer chico. Es que si bien el encuentro parecía empezar a aceitarse, aquel tanto generó un antes y un después en la forma de juego.
Ya sobre el cierre, Molar estuvo cerca de hacer más holgada la ventaja, pero el balón pegó en la defensa de los de Vicario. Lo mismo pasaría con una perfecta asistencia del Pulpo Ñáñez que no fue bien aprovechada por Cipolat que se la tiró a las manos de Rodríguez.
Solo un cabezazo le valió al Rojo y Negro de Cabral para festejar. “Por una cabeza... todas las locuras” reza el tango escrito por Alfredo Le Pera.
De igual modo, un gol no mucho (ni poco) y queda bastante camino por recorrer. En menos de siete días ambos equipos volverán a encontrarse, ahora en Ticino, para dirimir quién será el finalista del certamen.
La figura - Martín Barrionuevo
El “10” rojinegro se mostró movedizo. Probó y asistió. De su pie nació la asistencia para el único gol del partido.
El árbitro - Diego Ortega
Aceptable labor. El partido se vivió cortado por la cantidad de roces. En el segundo tiempo bajó su nivel, pero no incidió en el resultado final.
