Apertura - Semifinal - Ida

De la bronca de la Uni a la alegría “millonaria”

Sin merecerlo, Universitario superaba en el Campus a River con gol de Gonzalo Acosta, pero el árbitro le regaló un penal al Millonario y  Alvarez anotó el 1 a 1 con el que terminó el encuentro. El local terminó la tarde muy caliente con la terna arbitral

Escribe Federico Gazzoli
Fotos Víctor Alvez

El malestar que sintió Universitario al enterarse ayer por la mañana que Dante Caminos sería el árbitro de su partido ante River se vio reflejado en la calentura que el elenco de la casa de altos estudios mostró al finalizar el cotejo que igualó 1 a 1 como local ante los de barrio Almirante Brown, por la ida de una de las semifinales del Apertura de la Liga Villamariense.

“Ya nos durmió otras veces”, fue una constante que se escuchó en la previa en el entorno de la Uni y esas sospechas, lamentablemente, se terminaron confirmando, por una clara injerencia que tuvo el referí cordobés para que el Millonario llegara al empate en el Campus, al “regalarle” un penal que no fue, más allá de que los dirigidos por Víctor Bengoa hicieron los méritos necesarios como para irse a su casa con los tres puntos en el bolsillo, algo que no pudieron concretar gracias a otra gran actuación del arquero del local, Simón Mellano.

En el primer tiempo hubo muy poco, o casi nada, por destacar en materia de situaciones de riesgo, solamente un tímido tiro libre que tuvo la visita cerca del área, que fue ejecutado suavemente por Manzanares y que Mellano controló sin inconvenientes.

Es que los primeros 45’ se disputaron mayormente en la zona del mediocampo. Los minutos iniciales fueron de estudio y en ellos los equipos se “prestaron” la pelota reiteradamente. Además, las constantes faltas tornaron el juego bastante cortado y ninguno de los dos aprovechó las pelotas paradas a su favor para generar peligro.

En la parte final, Universitario se transformó en dominador casi exclusivo del balón, aunque sin poder doblegar a un River que se mostró muy retrasado y apostando a crear algún contragolpe que nunca pudo generar.

 

Lo mejor estaba por venir

Luego del descanso, otro partido se vio en el Campus cuando los dos elencos comenzaron a demostrar una mayor ambición por quebrar la paridad.

En los primeros segundos, Juan Acosta ganó en diagonal desde la derecha hacia el centro, gambeteó a un rival y cerca del área remató de derecha una pelota que pasó cerca del palo izquierdo.

Pero serían los de Víctor Bengoa quienes mostraron mejores armas para ponerse en ventaja, cortando constantemente los circuitos de juego de local en la mitad de la cancha y atacando constantemente por los costados.

Así, a los 4’, Tissera mandó centro desde la derecha, Alvarez se anticipó a la marca de Piccotti y metió un cabezazo que Mellano desvió al córner con una gran volada hacia su poste izquierdo. Un par de minutos después el “uno” local volvió a intervenir, esta vez para controlar sin inconvenientes un suave disparo de López.

Los de Luis Fassi no encontraban el ritmo del partido y River seguía dominando a gusto y placer, pero se topaban una y otra vez con las notables atajadas del arquero de la Uni. A los 12’, desde la derecha Tissera jugó un tiro libre en forma de centro, Marín la bajó de cabeza cerca del palo izquierdo y en el corazón del área, también con un frentazo, López remató un balón que Mellano, otra vez volando espectacularmente hacia su izquierda, cacheteó para que rosara el poste y se perdiera en un nuevo córner para la visita.

Pasado el primer cuarto de hora, Universitario salió del asedio, encontró la calma y recuperó la posesión del esférico. Así, en una jugada en la que hubo varios rebotes dentro del área visitante, Piccotti remató rasante una pelota que pasó muy cerca del palo izquierdo.

Pero la carta del gol para los locales estaría en el banco de suplentes, ya que a los 26’ los dos jugadores que ingresaron al partido terminarían armando la jugada en la que la Uni pasó a mandar en el marcador. Cepeda envió centro desde la izquierda y Garofani rechazó con los puños ante el apremio de Gonzalo Acosta (con tres minutos en cancha), pero el balón volvió a quedar en los pies del juvenil delantero, quien casi sin ángulo le pegó de derecha y decretó el 1 a 0 para los dueños de casa.

Si River había hecho méritos para ponerse en ventaja, más los hizo luego para llegar a la igualdad, demostrando que el gol sufrido no golpeó sus ánimos. Sobre la media hora Alvarez mandó centro desde la izquierda, por el segundo palo Genaro remató de derecha y el balón se fue apenas ancho y poco después Mellano volvió a ser el karma del Millonario al tapar abajo, con grandes reflejos, un derechazo rasante de Chiotti.

La polémica

El Millonario claramente merecía, al menos, no ir perdiendo y a los 33’ un error arbitral le dio la chance de llegar al empate. Alvarez mandó centro desde la izquierda, Genaro cayó en una lucha “legal” cuerpo a cuerpo con Gorozo e, inexplicablemente, Caminos pitó penal para River, desatando la furia de todo Universitario y de un Goroso que, al ir a pedirle explicaciones al referí, recibió un reprochable empujón de parte del juez.

Todo el tumulto que allí se generó poco le importó a Alvarez, el mejor de River, que tuvo su premio desde los doce pasos al rematar cruzado y rasante de zurda, frente a un arquero que se jugó al otro costado, para decretar el 1 a 1.

Algarabía “millonaria”, que si no fuera por Mellano podría haberse ido con un triunfo y que en su casa intentará dar un nuevo paso histórico. Del otro lado, la Uni se fue masticando bronca, por no poder sacar ventaja en su cancha, pero sobre todo porque se sintió, y lo fue, perjudicado por la actuación del árbitro.

La figura - Simón Mellano

Nuevamente volvió a ser fundamental para evitar una derrota de su equipo. En el segundo tiempo, en el mejor momento de River, el uno se lució tapando tres pelotas complicadísimas que tenían destino de gol. Solamente le faltó desviar el penal de Alvarez para tener una tarde perfecta.

El árbitro - Dante Caminos

La disconformidad que Universitario mostró por su designación se justificó en el inexistente penal que el referí cordobés le dio a River para permitirle llegar al empate. Tras un primer tiempo con más aciertos que fallas, en el complemento hizo casi todo mal, ignorando varias infracciones, cobrando algunas posiciones adelantadas incorrectamente y regalándole la mencionada pena máxima a la visita.

 

El dato

Adrián Caminos, hijo del árbitro principal, había sido designado para ser el cuarto árbitro del encuentro, pero inexplicable fue el segundo asistente del cotejo y quien debía ser el línea número dos terminó viendo el partido desde un costado. Una variante que, al menos, llama la atención y que también generó malestar del lado de Universitario.

 

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