LVF - Apertura - 4tos. de final - Ida
La violencia cortó el fútbol
El 1 a 1 que suscribían Playosa y River se suspendió en el entretiempo, luego que jugadores de ambos equipos se agredieran ferozmente entre el túnel y la canchaEscribe: Daniel Cerutti
En un encuentro que mostró escasos matices de aptitud futbolística y muchos componentes cuestionables, como la suspensión del mismo al final del primer tiempo, Playosa y River igualan en un tanto por bando; esperando lo que ocurrirá de ahora en adelante con su definición, después que la violencia cortara con el fútbol.
El local planteó la lucha y con clara disposición ofensiva los primeros minutos, con movilidad en todas sus líneas y motivaciones para la proyección. La dinámica impuesta por Juan Albornoz, Guillermo García y Servetti, motivó la creación de un fútbol más homogéneo y componentes de avanzada superiores a su rival. River mantuvo una actitud más expectante, con férrea marcación sobre los organizadores del juego local, apelando como arma de ataque algunas réplicas aisladas que no inquietaron a la retaguardia playosense.
Un tiro libre de Servetti pasó cerca del arco de Garofani, luego otra incursión de Cosavella fueron instancias que anticiparon lo que iba a ocurrir a los 15m., cuando en rápida incursión por sector derecho, Guillermo García cedió con destacable precisión el balón a Jorge Servetti, quien se perfiló penetrando en el área y ante la salida de Garofani , lo derrotó con disparo que pasó debajo del cuerpo del guardavalla millonario. Una diferencia de uno a cero, que certificaba los méritos de un conjunto local afirmado en toda su estructura, con rotación constante y apertura a las puntas, fijando predominio en todas las alternativas del cotejo.
River fue una fuerza poco definida, distanciada en la perspectiva de generar juego ofensivo de relieve, mientras que la buena gestión de Playosa fue difícil de controlar en el desarrollo del juego. Otro tiro libre de Servetti dio en el travesaño de Garofani, cuando todas las expectativas locales fijaban la posibilidad del segundo gol para el anfitrión.
Pero el fútbol tiene sorpresas, y a los 28 m llegó la sorprendente réplica de River, cuando el árbitro sancionó una falta a veinticinco metros del arco de Garetto; y el disparo de Julián López venció al arquero albo, cuando éste al intentar despejar con los puños embistió a un defensor de su equipo, penetrando el balón en el medio del arco; marcando una igualdad inesperada, fruto de una circunstancia fallida en la oposición del guardavallas y defensores albos. Hasta allí la conquista constituía demasiado premio para un River que había sido superado por la dimensión del juego local, llegando a la igualdad en acción llamativa e inesperada para Playosa.
Después de la conquista el conjunto villamariense equilibró un tanto las características del juego, buscando más la retención y el toque seguro, ajustando las marcas sobre Servetti y Gonzalo García, dos armas fundamentales en la estructura del elenco conducido por el Chopo Morales.
En general, el primer tiempo tuvo tácticas de abordaje futbolísticas positivas, a pesar del cuestionable comportamiento de ciertos jugadores, que apelaron a la mala intención para frenar los intentos del adversario. La etapa concluyó con igualdad en uno que perjudicó a Playosa, quien sin dudas aportó más futbolísticamente y mereció llevarse por lo menos, una mínima diferencia a su favor.
Lo lamentable
Lo que aconteció posteriormente y cuando los jugadores de ambos equipos e ingresaron al túnel para dirigirse a los vestuarios queda para la crítica y el repudio, puesto que la agresión y el antifútbol coparon la jornada.
Al concluir el primer tiempo, esperando el pasaje de los jugadores por el túnel a los vestuarios, el árbitro Diego Moreno (de deficiente desempeño) debió suspender el partido, al verse desbordado por la salida instantánea e impulsiva de varios integrantes de ambos equipos que se agredieron en el campo de juego. Esto seguramente por algún roce o actitud ofensiva que nadie pudo percibir, ni el conductor del partido ni las fuerzas policiales, siendo únicos testigos los propios jugadores del origen de la agresión.
Con respecto a los jugadores golpeados y lesionados; Jorge Servetti fue trasladado en ambulancia hacia el Hospital Municipal, siendo dado de alta luego de recibir la atención médica correspondiente. Mientras, Mayco Arce también se retiró del estadio ayudado por compañeros y colaboradores, mostrando dificultades para caminar.
Los jugadores de Playosa persiguiendo a Mayco Arce, quien supuestamente habría agredido en el túnel a Servetti; recibiendo este la golpiza después de ser alcanzado en el campo de juego, por parte de quienes querían responder a la actitud del jugador riverplatense.
El árbitro, ante el bochornoso espectáculo, una vez restablecida la calma (donde el público tuvo correcta disposición y ninguna intervención) decidió la suspensión del encuentro aduciendo falta de garantías hacia los jugadores. Señal evidente para conducirse en el difícil trance, y por adoptar una decisión cuestionable que terminó frustrando a la buena cantidad de espectadores que acudieron al partido.
