LVF - Apertura - 4tos. de final - Ida
El campeón está Maximizado
Con tres goles de Tóffolo, Atlético Ticino se hizo patrón en rodeo ajeno y goleó a Hipólito Yrigoyen en La Caldera por 3 a 0. Así, el albirrojo corre con ventaja de cara al partido de vueltaEscribe: Daniel Rodríguez. Foto: María Victoria Araujo
Atlético Ticino se hizo fuerte en La Caldera y goleó por 3 a 0 a un Hipólito Yrigoyen que quedó con un panorama complicado rumbo a la vuelta.
Ya desde el inicio del cotejo el viento fue uno de los principales protagonistas. Asimismo, el Diablo no supo aprovechar tal factor climático y abusó mucho del pelotazo.
Por el lado de los dirigidos por Germán Vicario, ellos apostaron a explotar la banda izquierda con un Javier Bergese movedizo que aprovechó su espacio para asociarse en cada una de sus escaladas con Ayrton Páez, Jonathan Silva y Maximiliano Tóffolo (quien se volvió luego en una carta fundamental).
Recién a los 10 minutos de juego, un tímido disparo de Juan Bianchi rompió el hielo de un juego impreciso. Más tarde Bergese enviaría, siempre desde la izquierda, un centro que Silva interceptó con un furibundo cabezazo, pero se fue desviado por mucho.
A la media hora de juego, cuando el dominio del último campeón era claro, los de Tío Pujio recién pudieron empardar un poco más la situación, pero, con un Lucas Morre muy recostado en su banda, la cosa se hacía difícil.
Mauro Fuente, por su parte, se encontró bastante incómodo y recibió poco; por ello se vio impedido en su clásico desempeño.
Así, a los 36 minutos, Gonzalo Bertola, quien tuvo bastante espacio, envió un potente disparo que David Pauleti durmió entre sus manos.
A los 43’, casi al cierre de la primera etapa, casi llegó el primer grito para los visitantes. Es que como en una especie de prólogo, Tóffolo recibió de Silva y disparó bien esquinado. Pauleti no llegó, pero afortunadamente el palo devolvió el remate del delantero de Ticino.
Un tiempo, tres goles
Ya para el segundo acto, Maximiliano Burello, que no se encontraba conforme con el desarrollo del cotejo (y que quiso cuidar a Estaban Oliva que estaba amonestado), metió un doble cambio haciendo ingresar a Maximiliano Morillo y Leonardo Chiappero, pero a los 35 segundos de la segunda etapa, producto de una desatención de la defensa, Elías Acosta voló hasta el fondo de la cancha desde donde envió un pase al primer palo. Allí, bien ubicado, estuvo Tóffolo quien remató con comodidad para mover las redes por primera vez en la tarde.
Aquel gol “tempranero” caló hondo en los anfitriones, que quedaron desconcertados y su juego comenzaba a mermar en volumen.
De ese modo, a los 7 minutos, siempre en la segunda etapa, Ayrton Páez ejecutó un tiro libre casi desde 35 minutos. La potencia de tal disparo generó que el bueno de Pauleti no la detuviera en un tiempo y, para fidelizar el rebote, allí se encontraba nuevamente Tóffolo, quien solo tuvo que empujarla ante la mirada perpleja de un arquero que volvía a ver caer su valla.
“Plasmamos muy bien las cosas, entendimos muy bien todo los que nos dijo Germán (Vicario). Es una muy buena diferencia, pero nunca hay que confiarse porque esto es fútbol y puede pasar cualquier cosa”. Maxi Tóffolo, autor de los tres goles de Ticino.
Con todo su poderío, el Atlético se volvía un vendaval incontrolable y lo demostraba. El caos de la defensa tiopujiense se volvió a repetir a los 9, cuando Silva recibió otra pelota desde un mal despeje, pero, Pauleti, bien ubicado, envió dicho balón el tiro de esquina.
El campeón comenzó a florearse y mostró sus virtudes con mayor comodidad durante toda esta etapa.
Manteniendo el nivel, la historia se selló a los 25 minutos del segundo acto. Cuando en una pintoresca jugada de habilidad, Tóffolo (cuando no), tras un buen pase de Acosta, encaró con comodidad en el interior del área, amagó y luego definió para marcar el tercer tanto de su equipo y también el tercero de su cuenta personal. 3 a 0 y a otra cosa.
Lo que quedó del encuentro lo encontró a los visitantes buscando variantes y formas de poder finalizar su faena. No había lugar para especulaciones y continuó animándose a más.
Por su parte, Yrigoyen, que había pateado muy poco al arco, tuvo una jugada clarísima pero Agustín Cativelli (quien prácticamente no había sido exigido) se despachó dos tapadas fenomenales. Primero a Tomatis y luego a Mauro Fuente.
Ahora, el defensor de la corona (sin duda) aprovechará la diferencia conseguida de visitante sabiendo que los de Tío Pujio también tiene sus armas y jamás hay que darlos por derrotados, porque de eso está hecho el fútbol: es la dinámica de lo impensado.
La figura: MaximilianoTóffolo: el delantero tuvo una tarde perfecta. Marcó los tres tantos con los que su equipo consiguió una goleada importante en un escenario difícil.
El árbitro: Gabriel Rodríguez: regular. Habló mucho con los jugadores, amonestó con diferentes criterios y le perdonó la roja a Oliva y Morillo. De igual modo, su desempeño no influyó en el resultado final.
