BOXEO - Velada profesional
Venía todo bien y terminó en un bochornoso escándalo
El cordobés Matías Iriarte Monserrat le ganó por nocaut al villamariense Santiago Prado. Todo terminó en un escándalo por un problema entre el entorno de un boxeador y dos entrenadores locales.
Escribe Gustavo Ferradans
Había sido un festival atractivo hasta el desenlace de la pelea de fondo. Lo que siguió en el Club Rivadavia de nuestra ciudad, no tiene precedentes cercanos en el boxeo villamariense, al menos en esa magnitud. Lo ocurrido tendrá consecuencias en breve cuando la Federación Cordobesa de Box se expida, y podría repartir sanciones para varios de los protagonistas primarios y secundarios del escandaloso epílogo.
La pelea de fondo
El combate principal tuvo como amplio dominador a Matías Iriarte Monserrat (53,400) que venció por nocaut en la tercera vuelta al villamariense Santiago Prado (53). El cordobés venía de una seguidilla de derrotas ante rivales con mayores pergaminos que su rival del viernes.
Ya en el primer intercambio, “El Pirata” Iriarte Monserrat conmocionó al villamariense y promediando el round, Prado tuvo su primera cuenta de protección.
En el segundo round, Santiago Prado salió con más decisión a buscar a su rival, pero con más coraje que ideas. Cuando Iriarte Monserrat volvió a conectarlo, Prado quedó sentado en la primera cuerda y no recibió cuenta de protección, a pesar de que el efecto de apoyarse en el encordado había sido producto de un golpe.
En el tercer asalto, ya se apreciaba una clara diferencia para Iriarte Monserrat, en una pelea que era apenas discreta. Fueron varios los golpes claros que conectaron ambos púgiles, pero fue el cordobés el que llegó con mayor potencia, y entonces, Prado otra vez se fue a la lona.
La cuenta de protección llegó a la cuenta de 8. Mientras Prado levantaba los brazos, en señal que estaba recuperado, el árbitro Raúl Ramírez le pidió que caminara hacia adelante, que diera un paso al costado (algo casi de protocolo para observar si un púgil está en condiciones de continuar). Prado no dio señales de estar recuperado y por lo tanto, Ramírez terminó la cuenta y decretó el final, cuando iban 1m 30s de ese asalto.
La decisión
El final del combate, con Matías Iriarte Monserrat mandando a la lona, una vez más, al villamariense Santiago Prado y la decisión del árbitro de no darle el pase, derivó en la reprobación de un sector del público.
Ramírez interpretó (acertadamente) que Prado no debía continuar y decretó el nocaut. Lo que vino después fue un escándalo sin precedentes cercanos, una reacción en cadena con varios protagonistas y algunas situaciones que contribuyeron a que la gresca generalizada se prolongase por varios minutos y no pudiera ser detenida. ¿Y la Policía?, bien, muchas gracias.
Se fueron antes
La velada, con más de 400 asistentes, había comenzado cerca de las 23.10; casi una hora más tarde de lo anunciado, algo que parece repetirse y perjudica a los púgiles porque no comen para dar la categoría en el pesaje (en el nivel amateur se hace un par de horas antes) y tampoco pueden cenar un rato antes de la pelea.
Eso derivó que la programación se extendiera mucho más de la cuenta y que, por la cantidad de peleas en la cartelera, el combate de fondo diera inicio después de las 2 de la madrugada.
Al mismo tiempo y casi de manera insólita los tres agentes contratados como adicionales, tomaron sus pertenencias (bolsos, casco de motocicleta, etcétera) y se marcharon del lugar. Inclusive varios espectadores se percataron de la salida de los uniformados y hasta hicieron algunas manifestaciones a El Diario ante la sorpresa. Fueron varios los rumores, pero uno que sonó más fuerte es que los uniformados se retiraron porque “ya habían cumplido las horas para las que habían sido contratados”.
Veinte minutos después
Los incidentes empezaron cuando desde el rincón de Prado, liderado por Alberto “Peladilla” Rodríguez (con licencia provisoria de técnico) y acompañado por Diego “Rocky” Giménez (sin licencia habilitante), reclamaron al árbitro la decisión de parar la pelea y se sumaron, al mismo tiempo personas del entorno de Prado.
Antes se habría producido un cruce de palabras, entre Giménez y Rodríguez entre sí (que no llegaron a mayores) y posteriormente, entre la gente del entorno de Prado y el mencionado Rodríguez (le reclamaban la retención indebida de la licencia del boxeador).
Lo curioso es que hace varios años atrás durante una velada en el Parque Pereira y Domínguez sucedió un reclamo similar de menores proporciones, también “por un tema de licencia” que tuvo como protagonista, al mencionado Rodríguez. El escándalo fue entre unos pocos y en el exterior del recinto, pero el reclamo era el mismo: la retención de una licencia que pertenece al boxeador. Otros hicieron mención a dinero que cobraría de supuestos esponsores y que no llegarían a los púgiles.
La gresca
El viernes, durante la pelea de Prado se sucedieron insultos entre los miembros del rincón y un grupo de personas que según lo señalado a El Diario, serían del entorno del boxeador.
El enojo fue por varias vías, al principio por la libreta, luego por el planteo de pelea que no se adaptan a las características del mencionado púgil y sumado a eso el tema de la licencia.
Lo lamentable vino después, al costado del ring. Ya sin los adicionales policiales en el lugar, y la determinación del árbitro, empezaron los airados reclamos al Ramírez por su determinación. Primero de parte del cuerpo técnico, luego se sumó un grupo de personas (que serían del entorno de Prado).
Desde ese sector, alguien arrojó un proyectil a Rodríguez, luego se sucedieron empujones e insultos entre algunos integrantes del grupo que “pedía por la licencia” y el cuerpo técnico del boxeador, y finalmente en una gresca con intercambios de golpes, con unos pocos protagonistas en el inicio, aunque luego se fueron sumando otros.
El desborde demoró varios minutos en calmarse y varios protagonistas terminaron noqueados.
En medio de esos penosos incidentes, hubo graves amenazas al árbitro y a la Comisión fiscalizadora, También un entrenador de Córdoba amenazó a uno de los integrantes de la comisión disgustado por el fallo de la pelea de María Inés Ferreira y la cordobesa Priscila Aguirre, otro hecho que se sumó a una noche para olvidar.
Y llegó la Policía
Un rato después llegaron cuatro móviles policiales, con casi una decena de policías, pero ya estaba todo en calma y los protagonistas de los penosos incidentes fuera del lugar. Solo alcanzó para que se dispersaran los más revoltosos y volviera la calma.
Los uniformados hablaron con el encargado de la organización Federico Díaz, del Gimnasio Evita.
La situación merece un dato más. Estas veladas son promovidas desde la Secretaría de Inclusión y Prevención a través del doctor Julio Tavares y el Ente Turismo y Deporte; y la organización va rotando en los diferentes gimnasios locales. A su vez, como es necesario contar con un promotor con carnet habilitado, se suma a Ricardo Rivera. Las veladas van rotando sus organizaciones, en los diferentes gimnasios de la ciudad.
¿Qué pasará?
Todo lo ocurrido forma parte de un informe que será enviado a la Federación Cordobesa de Box, para que sea evaluado por el Tribunal de Disciplina. Son varias las personas informadas y serían varios los que podrían recibir sanciones. Habrá que ver qué pasará con las personas que ya registran sanciones anteriores y otros antecedentes, pero eso se conocerá dentro de algunos días.
Los resultados
1ra. pelea. 64 kilos: Ramiro Sánchez (Gimnasio Díaz, Morrison) GPP3 a Santiago Farías (Gimnasio Rivera).
2da. pelea. 71 kilos: Fabián Tour (Gimnasio Rivera) GPP3 a Santiago Córdoba (Gimnasio Evita).
3ra. pelea. 57 kilos: Joaquín Moreno (Gimnasio Rivera) GPP3 a Nicolás Silva (Gimnasio Rodríguez).
4ta. pelea. 57 kilos: José Iglesias (Gimnasio Díaz – Morrison) GPP a Joel Landa (Gimnasio Evita)
5ta. pelea. 64 kilos: Aaron Luna (Gimnasio Rivera) GPP a Tomás Oga (Gimnasio Olivero – Córdoba)
6ta. pelea. 54 kilos: Santiago Tulián (Gimnasio Olivero – Córdoba) GPP Julio Calderón (Gimnasio Rivera).
7ma. pelea. 71 kilos: Julián Gaitán (Gimnasio Kolasa, Villa Nueva) y Luis Heredia (Gimnasio Monte Buey), empataron.
8va. pelea. 64 kilos: Alan Oddino (Gimnasio Díaz – Morrison) y Jonathan Benavídez (Gimnasio Evita) empataron (para algunos fue la mejor pelea de la velada, por la entrega de ambos púgiles).
9na. pelea. 66 kilos: Mario Ferreyra (Gimnasio Rivera) GPP a Enzo Canzino (Gimnasio Ñáñez).
10ma. pelea. 60 kilos: María Ferreyra (Gimnasio Evita) GPP a Priscila Aguirre (Gimnasio Aurora Boxing, Córdoba). Fue por decisión mayoritaria y con un fallo discutido.
Pelea de fondo - Profesional. 11ma. pelea. Categoría Supermosca Matías Iriarte Monserrat (53,400, Córdoba) derrotó por nocaut al 1m 30s del tercer asalto a Santiago Prado (53,000, Villa María).
