Argentina no despierta: empate con Paraguay y clasificación en suspenso
Fue 1 a 1, con momentos emocionantes y polémicos pero lejos del mejor nivel. Armani salvó al equipo atajando un penal. Otra vez Scaloni equivocó los cambios y ahora le debe ganar a Qatar para seguir respirandoEscribe Federico Jelic ESPECIAL PARA EL DIARIO
Parece mentira, pero la Copa América se asemeja más un castigo que a una motivación para la selección argentina. Anoche, en Belo Horizonte y con mayoría en las tribunas del Mineirao, apenas rescató un insuficiente empate 1 a 1 contra Paraguay y la clasificación sigue con puntos suspensivos.
Un partido trabado, con cambios confusos por parte del DT Lionel Scaloni y jugadas infartantes donde Franco Armani se puso el traje de héroe para mantener la esperanza en Brasil 2019. Ahora le debe ganar a la “Cenicienta” Qatar si pretende mantener vivas sus aspiraciones de protagonismo en el torneo continental. Con estos argumentos, no le va a alcanzar. Richard Sánchez anotó para Paraguay, puso pardas Messi de penal para Argentina, en un partido electrizante por lo que había en juego y no por el destello en el césped.
Arranque motivador de Argentina, jugando a un toque o dos, sin trasladar la pelota, entusiasmando a la gente en las tribunas pero sin lograr vulnerar la barrera plagada de paraguayos en el mediocampo y en tres cuartos de cancha. De hecho, forzó algunas desatenciones en el fondo del rival que invitaron a la ilusión. Todo eso fue hasta que Paraguay se asentó en cancha con su oficio defensivo, tapando los caminos para que la pelota llegue a Lionel Messi y todo a partir de allí se hizo un laberinto. El doble cinco Lo Celso-Paredes se queda con progreso limitado si no consigue romper esa línea y Lautaro Martínez, por ende, queda desabastecido y controlado.
Los de Eduardo Berizzo tuvieron un libreto más conservador, sin rifar posesión pero tampoco apostando al vértigo. De hecho tuvieron dos chances netas, aprovechado los espacios que dejó Argentina después de perder la pelota en ataque. Salvó Tagliafico en un remate de Derlis González y ni hablar en la jugada siguiente. Es que este equipo de Lionel Scaloni no está preparado para disputar la segunda pelota, donde pierde por inferioridad física y por actitud también. No es ese terreno donde se siente más cómodo, como sí lo sienten de esa forma los paraguayos.
El único suspiro de ilusión fue un tiro libre de Messi bien controlado por Fernández. Pero el primer golpe fue para Paraguay. Gran corrida de Miguel Almirón superando a Roberto Pereyra y Paredes con facilidad y un centro al medio encontró a Richard Sánchez sin oposición para poner la apertura del marcador. Un cuchillazo, un golpazo difícil de asimilar.
En el complemento, herido en su orgullo, Scaloni puso a Sergio Agüero por Pereyra, para atacar con dos puntas y que Messi sea el conductor. Y en la primera jugada hilvanada llegó el penal gracias al VAR (ningún argentino reclamó la mano de Piris), con un potente remate de hombre de Barcelona inatajable para Fernández.
Pero no hay caso cuando en el ambiente abundan las malas energías. Penal de Otamendi a Santander y los viejos fantasmas volvieron a revolotear por Mineirao. Esta vez Armani salvó a todos de la hoguera al contenerle el penal a Derlis González y darle vida al conjunto albiceleste, al borde del infarto. ¿Era necesario llegar a eso?
Pero esa acción no fue estímulo suficiente. Al contrario, Scaloni decidió sacar a Lautaro Martínez por Di María y se planchó el partido. Polémico e innecesario movimiento del DT porque a partir de ese momento Paraguay equilibró y hasta fue más profundo por las bandas, mientras que Argentina nunca más llegó con peligro. Dejó a Messi sin opciones para ser vertical y con el paso de los minutos la única apuesta fueron las pelotas paradas. De contra, Armani salvó la catástrofe, pero igual, dio la sensación de que el combinado nacional dejó pasar el momento para ir a buscar la victoria. Como conformándose con el empate para buscar el milagro ante Qatar. Y Berizzo le hizo un favor, sacando al mejor de la cancha, Almirón, en el final.
No hubo más, Argentina sigue sin estructura, su DT luce confundido y el papel en la Copa América no muestra signos de recuperación, con un diagnóstico inestable. Sigue con vida solo por la ineficiencia de Paraguay y los reflejos de Armani. Pocas razones para ilusionarse.
