LIGA VILLAMARIENSE - APERTURA - Ultima fecha - Zona Centro
River salió del barro y pudo cambiar su destino
Caía en tiempo cumplido en el Pozo, pero apareció el gol agónico de Bertholet y, con el 1 a 1 ante Argentino, logró una histórica clasificación. En 4tos. de final tendrá como rival a Playosa, último subcampeónEscribe: Juan Pablo Morre
El gol de Nahuel Franco, a los 45’ del segundo tiempo, para Argentino, parecía hundir toda esperanza Millonaria. Otra vez, las utopías imperaban ante las ilusiones del elenco de barrio Almirante Brown, ese de las carencias absolutas y el de las incógnitas en cada comienzo de temporada.
Igualmente, tan solo un minuto y segundos quedó afuera de los cruces. Porque apareció ese amor interno que fluyó en su gran baluarte, Cristian García, quien tomó la lanza, metió fuerza y habilidad con su metro noventa y pico, y metió un centro rasante que Enzo Bertholet, tras un yerro defensivo de un juvenil visitante (y conspiración, en el pique previo, de ese Pozo que tantas veces lo vio sufrir y ayer fue bendito), aprovechó para pegarle a la pelota con alma y vida y sentenciar el 1 a 1 final y la inmensa satisfacción de la histórica clasificación.
Así fue el cierre infernal de una tarde gris y fría, en un cotejo que tomó temperatura promediando la segunda etapa, con acciones que quedaron para la polémica y un tumulto de varios minutos que tuvo en vilo la continuación del trámite.
Y tanto sufrió River porque, a decir verdad, mostró en el campo de juego más enjundia, fuerza, tezón y papel defensivo en la parada definitoria que se jugaba frente a un Argentino con muchos juveniles que nunca aminoraron y fueron al frente, hasta en inferioridad numérica y sin su líder futbolístico en cancha, Claudio Díaz, expulsado en la complementaria.
Pese la imposibilidad del campo de juego (mucho barro, esencialmente en zona media), los dirigidos por Christian Romero controlaron y dominaron las acciones en gran parte del primer tiempo; con las trepadas de Franco por derecha y la habilidad de Candiotto por la otra banda, además de la decisión de ir por el triunfo, le provocó sustos al fondo Millonario, que igual soportó bien el dominio rival, y en el cierre, casi llega al gol, pero Joaquín Genaro malogró una chance clara.
Previo a ello, con Candiotto como principal referente en ataque y apariciones de calidad de Díaz, el Lobo generó las suyas, pero la falta de terminación y, hasta una tapada con la espalda de Marín lo que era un gol claro de la visita, le impidió sellar la ventaja.
En el segundo tiempo, River controló con mayor solvencia y solidez las intentonas de Argentino, que resignó organización defensiva con las salidas de Francisco Barbieri (al cierre del primer período) y de Tomás Cacciavillani.
Mejor apuntalado entre líneas, pero siempre apostando a la réplica para generar peligro, River hacía su juego, no lastimaba, pero tampoco sufría, y Argentino, con más gente en ataque, no hilvanaba asociaciones, pese a que volvió a ganar el centro del campo con Martínez distribuyendo y el recambio por las bandas.
Y así fue hasta los 25’, cuando cambió el cotejo. Allí llegó una mano de Ferreyra dentro de su área (era penal) que obvió el referí Carlos Guzmán y, en la continuidad, Díaz, innecesariamente, golpeó a Bertholet, quien le hizo marca personal en todo momento.
El referí, con acierto, expulsó al Lana, pero ante esto sobrevinieron minutos de zozobra, en un tole-tole que no parecía detenerse y que se extendió varios minutos, hasta la intervención policial y de los más calmos.
Igualmente, las consecuencias fueron notables. Argentino se quedó con ocho (además de Díaz, sufrió las rojas de Calderón y el ingresado Centeno) y el Millonario con nueve (expulsados Marín y Genaro, a quien extrañará en los cruces, y también Moyano, quien ocupaba un lugar en el banco).
Pese a la inferioridad numérica, el piberío del visitante mostró su categoría y no se achicó, al contrario, fue al todo o nada, ante un River agrupado atrás y con el veloz Alvarez en ataque.
Ante este panorama, el Lobo masticó bronca en otra acción muy cuestionada en el área rival (traba a Martínez) y, en la otra área, Alvarez se perdió un mano a mano con Alaniz y López remató débil en el rebote.
A esta altura, el dramatismo ganó la escena, mucho más cuando Guzmán adicionó cinco minutos (debió ser un par más, al menos) y, segundos después, Franco no titubeó desde 25 metros y sacó un tiro rasante que encontró una floja respuesta de Garofani para el grito albiazul.
Era el gol de la eliminación Millonaria y clasificación Fortinera en otro sector de la ciudad y, a decir verdad, era hasta meritoria la mínima ventaja, por lo expuesto en el campo de juego, en ese cierre emotivo.
No obstante, River debía mostrar por qué estaba ante su gran posibilidad y fue con ahínco y corazón, y salió del barro en que estaba inmerso. El Flaco García dejó la cueva y fue al área rival, recibió un lateral, metió cuerpo, fuerza y calidad (pisada para gambetear) y metió la pelota a la zona caliente, donde Bertholet, aquel que debió hacer el “trabajo sucio” de seguir por todos lados a Díaz, le tocó ser el autor del gol del boleto y definió al palo más lejano de Alaniz.
El 1 a 1 desató la euforia, la descarga emocional de todo River que celebró con mucha euforia la histórica clasificación. No era para menos, este grupo de jugadores genuinos del club eludió a su destino y escribió una nueva historia.
El árbitro
Carlos Guzmán
Nada que reprocharle en la roja a Díaz y las posteriores, según lo que observó él y sus asistentes, en el tumulto entre los jugadores. Pero sí que hizo la vista gorda en dos penales para la visita. Previo a las expulsiones, mostró criterio y experiencia ante un campo de juego muy complicado para jugar.
La figura
Enzo Bertholet
Anotó el gol agónico de la clasificación, nada más y nada menos. También fue valioso el aporte de García, en ese cierre dramático, y de Rodríguez, la bandera del sacrificio Millonario junto con Ferreyra. En Argentino, Candiotto, en el plano individual, fue el mejor del juego; también sobresalió los última media hora de Benjamín Martínez y el descomunal despliegue de Franco.
