APERTURA - Zona Norte - 8va. fecha

Una joya rompió el invicto

En Arroyo Algodón, Unión ganó 1 a 0 y le propinó la primera caída al líder Playosa y se metió de lleno en la pelea por la clasificación. El gol, a los cinco minutos del complemento, fue una reliquia de Facundo Ñáñez

Escribe: Juan Pablo Morre

Con un exquisito gol de Facundo Ñáñez, apenas iniciado el segundo tiempo, Unión de Arroyo Algodón dio la nota en el comienzo de la segunda rueda y venció por 1-0 a Playosa, que se quedó sin invicto y ahora comparte el liderazgo de la Zona Norte.

Ese notable tanto definió el partido a favor del anfitrión que, en el desarrollo general, mostró mayor enjundia y actitud para obtener tres puntos muy valiosos ante un Albo que jugó mal y careció de repuestas futbolísticas para sostener su racha sin derrotas en el Apertura.

Los tres puntos se celebraron con euforia en Arroyo Algodón porque Unión, aunque aún resta mucho por jugarse, se metió de llenó en la discusión por los puestos de vanguardia, mostrando méritos colectivos e individuales para estar allí.

Ayer, la jerarquía de Facundo Ñáñez le permitió quedarse con los tres puntos, pero también se visualizó, después del gol, un contagio colectivo para saberse ganador del partido, y en lo que es un aspecto que, seguramente, satisfizo a todo el conjunto Naranja.

Lo mejor de la tarde gris y con una garúa tenue que se vivió en Arroyo Algodón llegó en el complemento, con la irrupción definitoria de ese grito gol de Ñáñez, luego de un primer tiempo que fue un bostezo pronunciado, ante las casi mínimas ocasiones que se vieron en las respectivas áreas.

El local se mostró intenso en el primer cuarto apuntalado por el despliegue y sapiencia del Cordobés, Juan Tissera; luego, Playosa, con el adelantamiento de Matías Genre, equilibró la zona media y se emparejó el juego. De igual modo, las flojas recepciones y las imprecisiones constantes fueron moneda corriente en la etapa inicial, donde hubo lucha constante en el eje de la cancha y, ante esto, tampoco ningún equipo podía ser continuo en sus intenciones como para captar el control del pleito.

Es decir, todo fue muy parejo, defensivamente no había mayores inconvenientes para ninguno y solo insinuó algo la visita cuando amplió sus ataques, principalmente por derecha, aunque sin la terminación requerida.

El trámite varió en el amanecer del complemento, con una réplica letal del anfitrión; es que, a los 5 minutos, mientras Playosa pidió un penal a su favor por una supuesta mano, llegó la contra de Unión que encabezó Tissera y finiquitó el juego, con el único “brillo” que tuvo la opaca jornada: remate desde casi 30 metros de Ñáñez y la pelota ingresó por detrás del cuerpo de Alejo Cordero (remplazante del suspendido Garetto), quien nada pudo hacer pese a su estirada.

Desde el 1 a 0, el equipo Naranja se plantó en su propio campo y defendió con corazón y concentración (interesante trabajo de Emanuel Rodríguez) la ventaja, pero igual el Albo, pese a que Chopo Morales introdujo dos cambios en simultáneo y fue variando táctica, posicional y estratégicamente responder a la desventaja en el marcador, nunca se encontró definitivamente en partido.

Con más espacios, Facu Ñáñez creció en su papel, manejando los hilos de su equipo y los tiempos del partido, con un ladero valioso como Tissera; por eso, Unión estuvo más cerca de ampliar la ventaja, pero falló en la puntada final (dos tiros desviados del exvolante de Argentino y un mano a mano que desaprovechó Tissera).

La mínima ventaja, por lo tanto, mantuvo en vilo a ambas hinchadas hasta el cierre del partido, porque el local no lo liquidó y Playosa intentó hasta el final, aún en inferioridad numérica; de todos modos, no logró torcer la historia y, cuando el árbitro Urunde decretó el final, se desató la euforia naranja.

Unión ganó y, con sus esmeros, justificó el triunfo frente al líder y, hasta ayer, único invicto de la zona como Playosa que, en definitiva, no mostró un rendimiento esperado para esquivarle a su primer tropiezo.

 

La figura: Facundo Ñáñez

Con un golazo definió el duelo regional. Con sus intermitencias jugó e hizo jugar al local, principalmente en el complemento. También sobresalió Juan Tissera y el trabajo defensivo de Emanuel Rodríguez. En la visita, Gastón Molina mostró su enjundia y fue el más compacto en su labor en todo el partido.

 

El árbitro: Federico Urunde

Vio la mano previo al gol del local, pero interpretó -con razón- que no era sancionable. En la roja a Troxler no se observó intención del defensor Albo en aplicar un pisotón, sino que fue algo casual. Le tocó un partido chivo, esencialmente en el complemento, pero logró que no se desvirtué, más allá de algunas fallas que están dentro del parámetro normal.

 

33%
Satisfacción
0%
Esperanza
33%
Bronca
0%
Tristeza
33%
Incertidumbre
0%
Indiferencia