LIGA VILLAMARIENSE - Apertura - 8va. fecha - Zona Centro
Alem se quedó con un clásico cargado de historias emotivas
Lo ganaba Alumni, pero se quedó con uno menos rápidamente y el León sacó provecho hasta ganarlo 2 a 1. Hubo dos expulsados más, un penal errado y un ganador que sigue vestido de imbatibleEscribe: Juan Manuel Gorno
Fotos: Víctor Alvez
Fue un clásico para los clásicos. Shakespeare o algún otro autor inglés hubiese creído que estaba en Londres y era el momento justo para inspirarse en busca de alguna historia.
Bajo la tenue llovizna y el cielo gris se mezclaron la euforia, la bronca, la tensión, el desahogo, la algarabía, el fastidio... emociones que seguramente Bram Stoker usó para escribir “Drácula”, por ejemplo.
Al final solo se trató del fútbol doméstico, aunque con una página épica que acumuló tres goles, tres expulsiones, un penal errado, un árbitro polémico y una Plaza Ocampo que no hirvió al extremo porque quizás el agua aplacó los nervios.
El desenlace, no obstante, fue el mismo que durante todo el torneo: Alem se fue festejando para conservar el invicto y les dijo a todos que su liderazgo es más que una simple racha.
De uno
En un principio de la historia parecía que el León no había llevado sus garras.
Alumni empezó más simple, rápido, con un ritmo vertiginoso que dominaba la escena y mostraba sus intenciones.
Mientras trataba de lastimar por izquierda con la velocidad de Fabricio Conci, el equipo fortinero sorprendía por derecha por la viveza y la osadía de Nicolás Brugnaro, quien robó una pelota en la mitad de la cancha, a los 6 minutos, y encaró al arco con tanta voracidad que terminó metiendo el 1-0, con remate desde afuera del área, de zurda.
Dos minutos antes, un tiro libre de Franco Tejeda casi sorprende al arquero Juan Cruz López, a quien se le resbaló la pelota entre las manos y fue salvado por el palo.
No quedaban dudas de que era Alumni el que entraba con mayor entusiasmo por ganar el partido, ajustando marcas, imponiendo el ritmo.
Alem recién despertó con el gol recibido y empezó a sepultar las dudas con mayor movilidad en la mitad de la cancha para recuperar la pelota.
Sin embargo, le costó empatar rápidamente mientras sumaba ocasiones de gol: un remate de Martín Fava -por encima del travesaño-, otro de Yamil Elhall -atrapó Jonathan Scalzo- y un cabezazo de Diego Pereyra, apenas desviado.
El partido se emparejaba para bien hasta que el árbitro Jorge Verón dejó a Alumni con un hombre menos por una roja caprichosa.
Es que echó a Tejeda por una doble amarilla que no correspondía, ya que había inventado una acumulación de infracciones para amonestarlo en primera instancia. Y allí empezó a desequilibrarse el clásico.
De otro
Confundido por la expulsión tempranera, Alumni tardó en acomodarse y Alem entendió con el tiempo que había que poner la pelota al piso.
Para finalizar las jugadas estaba Maximiliano Le Roux, de lo mejor de la tarde, quien casi la emboca de chilena (gran volada de Scalzo) y minutos después definió como los dioses para establecer el 1 a 1. Fue después de una jugada colectiva que hilvanaron desde la mitad de la cancha (con participación de Fernández, Bustamante y Pereyra) y un pelotazo largo que Le Roux peleó hasta el final, aprovechando su corrida hasta dormir a Scalzo con un tiro bajo, casi imposible de sacar.
“Ser o no ser, esa es la cuestión”, habrán pensado algunos, como Hamlet, viendo a Alumni desinflarse después del gol.
El partido ya era de otro. Alem aprovechaba su momento y no convirtió el segundo antes del final del primer tiempo porque la eficacia no es su verdadero potencial (por suerte para los rivales en el certamen). Y como muestra de ello, Scalzo le atrapó un disparo a Bustamante y el Indiecito Martínez, solo en su soledad absoluta debajo del arco, entró a definir ante un centro y la mandó por encima del travesaño.
Al final Diego Pereyra se lesionó en una corrida y debió ser remplazado por Agustín Pereyra.
Y más
En el segundo tiempo, Alumni intentó jugar de contragolpe con el tándem Conci-Brugnaro-Salort, ya sin el pibe Manuel López (esta vez no pudo tener incidencia), mientras Alem presionaba con el oficio de sus hombres del fondo para acortar distancias entre líneas.
Insistió el equipo de Morello hasta que, a los 18 minutos, el árbitro cobró penal por mano de Facundo Depetris dentro del área.
En la protesta por el fallo (apenas perceptible, pero respetable), el árbitro sacó otra roja contra Alumni, en este caso para Gastón Kranevitter.
Estaba todo a pedir de Alem, pero Le Roux -hasta allí, la figura de la cancha- sacó el remate cerca del ángulo derecho de Scalzo y el partido siguió empatado.
Esa última imagen, de Le Roux marrando el penal, fue el factor psicológico que levantó a Alumni y que dejó algo desconcertado a Alem.
Entonces el León -presionado por ganar porque así lo indicaba su número de jugadores- se apresuró en demasía y equivocó los caminos.
Si no sufrió problemas el León, en cada contra fortinera, fue porque sus últimos hombres -Berterame y Pedernera- clausuraron todo en los cruces finales.
Morello buscó darle más presencia en el área con Demichelis, mientras Velasco, en el otro banco, metía los cambios en Alumni para recuperar la pelota, aunque los problemas se acumulaban con la lesión de Galleguillo.
La resistencia de Alumni se agigantaba con los manotazos de Scalzo, que atajó un remate bajo de Agustín Pereyra. Pero todo el local se quebró a los 36’, tras un córner al segundo palo que encontró la aparición de Berterame, el más alto del León, para meter el cabezazo y dejar la pelota bien pegada al poste, a pesar del esfuerzo del arquero fortinero.
El 2 a 1 parecía cosa juzgada, a pesar que a esa altura ya jugaban nueve contra diez (a los 32 m vio la roja Brian Verón) y que Alumni iba al frente como podía.
¿Lo pudo liquidar el Tricolor? Sí, pero se lo perdió de nuevo Agustín Pereyra. ¿Lo pudo empatar el conjunto villamariense? También, cuando el arquero Scalzo fue a buscar un córner y cabeceó por arriba.
El partido, en definitiva, fue emotivo hasta que se cerró el telón.
Alumni se fue insultando al árbitro, envuelto en bronca. Y Alem terminó siendo el dueño del clásico, saltando en la mitad de la cancha, como buen puntero.
Charles Dickens, el autor de “Grandes esperanzas”, podría haber escrito allí que “la felicidad es un regalo que debemos disfrutar cuando llega”.
El árbitro: Jorge Verón
Influyó en el partido al expulsar mal a Tejeda (error al amonestarlo en primera instancia), a los 24 minutos de juego. El penal de Depetris existió por mano. Fue tarjetero al principio, pero contemplativo al final. Cambió el criterio en iguales situaciones ante algunas infracciones.
La figura: Daniel Berterame
El mejor era Le Roux hasta que falló el penal, mientras el central del León se mantuvo firme junto a Pedernera y terminó marcando el gol de la victoria. En Alumni, muy bien Quiroga y Scalzo.
Las frases tras el clásico
“El partido tuvo un par de condimentos y se abrió de esta manera. Los dos equipos propusieron jugar, más allá que las expulsiones parecieron mostrar un partido violento, aunque en ningún momento creo que haya sido así”.
“Al final buscamos con el juego más horizontal, como lo pedían desde afuera, y gracias a Dios lo pudimos abrir al partido”.
“Alem tenía una pelea con Alem mismo por cómo veníamos del campeonato pasado, por cómo quedaba la institución. Hoy parece que los resultados son consecuencias de eso. Si estamos en la punta no es solo por lo deportivo, sino por la metodología y la forma de encarar las cosas desde la institución”.
Yamil Elhall, defensor de Alem
“Fue muy cambiante el partido. Empezamos bien, nos quedamos, Alem manejó los tiempos y las expulsiones influyeron. Lo fuimos a buscar al final con dignidad, pero no alcanzó”.
“Hay que corregir y seguir trabajando porque no estamos muertos”.
“Alem tiene jugadores de mucha experiencia, se armó bien. Nosotros tenemos que ir mejorando de a poquito”.
“Del árbitro no digo nada. Creo que la prensa será la que debe decir cómo actuó. Creo que el coordinador de los árbitros deben enseñarle, tanto a él como a los linesman, que también se equivocaron. Pero son clásicos... Si los jugadores y los árbitros no están en la altura, pasan estas cosas”.
César Ariel Quiroga
