El Verde hizo su negocio
lunes, 22 de abril de 2019 · 00:00
LIGA VILLAMARIENSE - Apertura - 6ta. fecha - Zona Sur
Con un hombre menos durante más de 45’, por la expulsión de Marcelo Berardo en el primer tiempo, Rivadavia empató sobre la hora en Ticino, mantuvo el invicto y volvió a mandar en soledad
Escribe Federico Gazzoli
Fotos César Carballo
Cuando no se puede ganar, bueno es no perder y así lo entendió Rivadavia de Arroyo Cabral en su visita al último campeón, Atlético Ticino, en un partido en el que estuvo perdiendo dos veces, sufrió la expulsión de su arquero Marcelo Berardo en la etapa inicial y en el que alcanzó al empate a poco del final, logrando una igualdad que le permitió conservar el invicto y volver a ser único líder de la Zona Sur, justo una fecha antes de tener que afrontar nada más y nada menos que el clásico ante Colón.
Luego de un inicio en el que el dueño de casa impuso su estilo de juego, ganando las divididas en la mitad de la cancha y atacando con velocidad y profundidad, la ventaja ticinense llegó a los 11’ cuando sus delanteros aprovecharon el primer error que tuvo en la tarde un desconocido, como pocas veces se lo vio, Berardo. Un pelotazo largo partió desde el fondo impulsado por Elías Acosta, el uno del Verde salió lejos a cortar con los pies pero falló en el cálculo, Maximiliano Tóffolo lo anticipó punteando la pelota y dentro del área Jonatan Silva definió de derecha para señalar el 1 a 0.
Más allá de que el gol le dio al equipo de Germán Vicario la tranquilidad para solidificar las bases de su juego, el dueño de casa comenzó a perder la tenencia del esférico y lentamente le dio a la visita la posibilidad de generar las situaciones necesarias para ir en busca de la igualdad.
Un minuto apenas después de la apertura del marcador, Jonatan Zabala reventó el travesaño con un derechazo y a los 20’ un disparo de Matías Bendazzi pasó cerca del palo izquierdo.
Luego, tras una meseta en la que ninguno de los dos pudo establecer supremacía, a los 41’ Rivadavia volvió a estar cerca del empate; Franco Gozzerino ejecutó un córner desde la izquierda, por el segundo palo Tobías Ripa remató de derecha y Juan Bianchi despejó el peligro sobre la línea.
El peor momento del elenco dirigido por Jorge Peñaloza se dio a los 45’; Javier Demarchi quiso jugar atrás con Berardo, pero dejó la pelota demasiado corta, Gonzalo Bertola la recuperó y el uno cabralense, en su desesperación por cortar, lo taló abajo y se ganó la expulsión. Con todo lo que faltaba por jugarse, Rivadavia se quedó con uno menos y su DT decidió sacar al propio Demarchi para hacer ingresar al arquero suplente Matías Marenco.
En ese tiro libre Bertola remató de derecha y el balón se estrelló justo en la unión entre el travesaño y el palo derecho.
Parecía que el final de la etapa inicial sería con tranquilidad para los de Ticino, pero una falla defensiva le terminaría costando muy cara al local. Iban 53’ cuando Maxi Demarchi ganó por la derecha, envió centro pasado, Zabala le ganó la espalda a Acosta, la bajó de pecho y remató de zurda para establecer el 1 a 1 con el que finalizó la etapa inicial.
En el complemento Rivadavia tuvo su chance de pasar a ganarlo a los 4’, pero sobre la línea Rodríguez despejó con su pie derecho un cabezazo de Jorge Martino, tras un tiro de esquina ejecutado desde la izquierda por Gozzerino.
El campeón reaccionó rápidamente y se acordó de lo que tenía que hacer para superar a Rivadavia, triangular con la tenencia del balón y aprovechar el desequilibrio impuesto por Tóffolo, quien a los 7’, tras una gran asistencia de Bertola, quedó mano a mano con Marenco y definió a las manos del uno, que lo “atoró” de gran manera para ahogarle el festejo.
Pero en la siguiente el propio Tóffolo no perdonó y, tras una falla defensiva visitante que le permitió volver a quedar cara a cara con el portero, lo dejó desahuciado con una gran serie de amagues para luego definir de derecha y señalar el 2 a 1 ticinense.
La ventaja local era justa y lógica, pero ilógicamente el dueño de casa mermó su rendimiento y permitió que Rivadavia, por momentos con más empuje que buen fútbol, paulatinamente comenzara a soñar con la igualdad.
Primero, a los 15’, lo tuvo Maxi Demarchi, tras aprovechar un error de Monje, con un remate que pasó cerca del palo izquierdo.
En medio de la desesperación visitante por llegar al empate también lo pudo liquidar Atlético Ticino, pero promediando el complemento, luego de una gran maniobra personal, un derechazo de Tóffolo se fue elevado.
Luego el local siguió arriesgando innecesariamente su ventaja, permitiéndole a Rivadavia tener la pelota y llenar su área de centros, los cuales no llegaron a buen puerto, salvo uno que a los 43’ rompió con esa regla. Todo nació con una falta para la visita que el árbitro Chiaraviglio se equivocó en cobrar. Desde la derecha, cerca del área, el ingresado Leandro Aris ejecutó el tiro libre en forma de centro y por el segundo palo apareció libre de marcas Martino, quien puso la cabeza para señalar el tan agónico como celebrado 2 a 2.
El local estalló de furia contra el referí y con la poca entereza mental que le quedó, apremiado además por el reloj, salió nuevamente a buscar una victoria que se le escapó cuando un cabezazo de Becchero pasó cerca del palo izquierdo y tras un disparo elevado de Monje.
Tras los cinco minutos adicionados llegó el final y, con los dos bandos haciendo reproches hacia el árbitro por su floja actuación, quien saboreó más el punto obtenido fue Rivadavia, porque mantuvo el invicto, volvió a ser único puntero de la Zona Sur y espera con ansias el duelo de la próxima jornada, nada más y nada menos que ante Colón.
La figura:
Maximiliano Tóffolo
Fue el jugador más desequilibrante que tuvo el encuentro en materia ofensiva. Sus apariciones, a veces con gambetas indescifrables, fueron un constante dolor de cabeza para el fondo del Verde. Gran picardía para anticipar a Berardo en el primer gol y una exquisita serie de amagues para desparramar a Marenco en el segundo tanto local.
El árbitro:
Brian Chiaraviglio
Mala labor del referí villamariense. Dejó pasar una gran cantidad de infracciones, no mostró tarjetas en jugadas que así lo requerían, compró ante algunas simulaciones y permitió protestas fuera de lugar reiteradamente. Cobró una falta que no existió y la jugada terminó en el empate final de Rivadavia. Sus asistentes poco colaboraron para ayudarlo a “enderezar” el partido. Uno de sus pocos aciertos fue la expulsión a Berardo.