El Prado es una garantía

sábado, 20 de abril de 2019 · 00:00
LIGA VILLAMARIENSE - Apertura - Zona Sur - 6ta. fecha Escribe Juan Pablo Morre En el Prado, Española festeja. Así fue el denominador común del elenco Gallego de local en lo que va de la primera rueda que ayer, en el adelanto de la sexta fecha de la Zona Sur, goleó 4-0 a Juventud River de Ausonia y se ubica transitoriamente como líder junto a Rivadavia. Tres triunfos y un empate acumula el elenco de Diego Valle en casa, que supo sacarle mucho jugo a las cuestiones del fixture y se posiciona en la cima de su grupo. Ayer, hilvanó su segundo festejo consecutivo en el Prado, con otra actuación sobria y compacta en el plano colectivo, frente a una Juve que tempranamente se desmembró por lesiones y deficiencias propias ante un rival que controló el trámite en todo momento. Ayer, además, el Gallego fue contundente en su primera de riesgo, casi de sorpresa. Es que, dentro de un partido muy cortado y enredado, apareció el revulsivo Facundo Olivero sobre los 11 minutos para abrir el marcador: el juvenil, a pura viveza, eludió el flojo cierre de Berti y cara a cara con García, no perdonó con tiro rasante al primer palo, pese al ángulo cerrado. A partir de allí, con la serenidad de la ventaja y sus líneas bien posicionadas, Española no necesitó de sostener la pelota para manejar el trámite y le bastó con ser vertical en sus avances, con el trabajo valioso de sus atacantes, que ganaron continuamente en la marca rival, aunque marraban bastante dentro del área. Igual, previo al cierre de la etapa inicial, la roja de Natanael Argüello (agresión física a un rival) y los cambios rápidos por lesiones desacomodó al visitante, y Española dio el golpe de gracia, previo al descanso, con una muy buena acción colectiva. Olmedo se hizo eje y socio de sus compañeros hasta que observó la trepada por izquierda de Ramallo. Este recibió, miró y envió el centro-asistencia para que Moreno, esta vez sí (se había perdido una muy clara definiendo al cuerpo de Morellato), facturé el 2 a 0 con certera definición. Luego del entretiempo, la Juve reaccionó imprimiéndole otra intensidad a su búsqueda, con una respuesta desde lo mental que necesitaba para emparejar el pleito; esto, entonces, generó que Vega estuviera atento ante un par de disparos de media distancia, ambos desviados. De todos modos, era todo muy forzado para el visitante y, por lo tanto, después del primer cuarto de hora del complemento, reapareció Española en el campo de juego. Valle, DT del local, oxígeno la zona de creación y el ataque, pero esencialmente su equipo volvió a cumplir el papel estratégico que más dividendos le brindó. Así las cosas, tanto Pérez como Mignola volvieron a ser productivos, esencialmente el volante por derecha, que generó -y mucho- por su sector. Por lo que, desde allí hasta el final, lo más relevante se observó en el área del huésped. A los 16’, Mignola cedió al medio pero Pedraza se pasó de largo y Córdoba cerró justo cuando se relamía Olivero; de ese córner, Perón cabeceó al travesaño. A continuación, Olivero eligió mal ingresando solo por izquierda y, minutos después, otro ataque con secuencia de pases y desborde por afuera, derivó a una estupenda atajada de García ante una “palomita” del ingresado Pedraza. El gol estaba al caer para el local, y llegó a los ‘27, cuando Perón tuvo su revancha y anotó el 3 a 0 con un excelente cabezazo al palo más lejano (tras otro centro con mucha rosca de Mignola) del arco defendido por García. Ese tanto, definitivamente, finiquitó el partido. Mucho más aún cuando García no controló una pelota y el ingresado Faidutti, muy atento, sentenció el 4 a 0 para Española. El Gallego, con un claro triunfo y una actuación que refleja inteligencia y madurez pese a la juventud en muchos de sus jugadores, retuvo su invicto en casa, sumó tres puntos que se valoran en la etapa de definición y es uno de los líderes de la Zona Sur; la Juve, en contrapartida, no pudo ratificar el punto en el Interzonal en la fecha pasada, sigue sin ganar y se ubica en el otro extremo de la tabla.   Las figuras Olivero y Mignola. En el primer tiempo, el juvenil mostró su potencia y habilidad, anotando el primer gol a pura viveza, y conformando un buen tándem con Moreno. En el complemento, Mignola fue clave para ampliar el ataque gallego, gestó el tercer gol y otros avances que no aprovecharon sus compañeros.   El árbitro Claudio Chávez. Le costó la primera media hora porque, en su afán de dejar fluir el juego, resignó cierta conducción en un juego que, por momentos, fue por demás friccionado y hablado. Luego impuso condiciones, expulsó correctamente a Argüello a instancias del segundo asistente (Combina) y ya en el complemento lo manejó con criterio y serenidad.