Más que un pelotazo en contra
lunes, 1 de abril de 2019 · 00:00
Federal Amateur - Región Centro - Zona 7 - Ultima fecha
Con dos goles en su propia valla, Alumni perdió 3 a 0 en Córdoba ante Unión San Vicente y se despidió con una pálida imagen del torneo en el que siempre ocupó la última posición
Escribe Federico Gazzoli
Alumni de Villa María tenía la obligación de ganar y esperar que otros resultados lo beneficiaran para soñar con la clasificación, pero volvió a cometer varios de los errores que tuvo a lo largo del torneo y se trajo de Córdoba una dura derrota por 3 a 0 frente a Unión San Vicente, con la que cerró su participación en el Federal Amateur ocupando el último lugar de la tabla de la Zona 7 (Región Centro), posición que nunca pudo abandonar a lo largo de las diez fechas del certamen, ni siquiera tras haber tenido el privilegio de contar en dos encuentros con la estelar presencia de Mauro Rosales.
Nublado como el día se presentó el panorama para el Fortinero en la previa del partido, debiendo salir a buscar los tres puntos en una cancha que no estaba en condiciones de albergar un partido en el que tantas cosas había por definir. El barro que presentaba la Talquera de San Vicente fue el peor condimento que le pudo tocar al elenco villamariense, en una tarde en la que nunca pudo hacer pie para ir a buscar ese triunfo que tanto necesitaba.
El dueño de casa, con las mismas necesidades que la visita, se hizo fuerte en su reducto y entendió mejor como debía disputar el partido, con el cuchillo entre los dientes y trasladando poco la pelota por abajo, para luego de dos o tres toques meter pelotazos largos con los que intentó sorprender a una defensa fortinera a la que mucho le costó hacer pie, mayormente porque no encontró en el medio campo, lugar donde el Naranja comenzó a ser superior, el apoyo necesario para evitar que el rival lo atacara.
Fue así que los dirigido por Sergio Allende dominaron el trámite durante los primeros instantes y a los 13’, cuando tuvieron a disposición la primera pelota parada en zona de ataque, comenzaron a inclinar la balanza a su favor. Reartes le dio al arco en un tiro libre que Scalzo tapó abajo para enviar la pelota al córner; desde la izquierda remató el propio Reartes, Doblas bajó la pelota a la altura del segundo palo y en el corazón del área Martínez remató de derecha, contra el palo izquierdo de Scalzo, para decretar el 1 a 0 local.
Alumni se vio golpeado por el gol y para colmo de males, en un pasaje fatídico de la tarde, inmediatamente después de la apertura del marcador, se quedó sin Axel Gallo, quien debió dejar el campo de juego por un fuerte golpe en su pierna derecha. En su lugar entró Ignacio Viamonte.
Unión San Vicente aprovechó la desesperación y la falta de ideas de un Alumni que nunca reaccionó tras verse en desventaja para dominar el encuentro con poco. Al dueño de casa le alcanzó con mostrarse firme en el medio, donde ganó casi todas las pelotas divididas, para que su ventaja nunca corriera riesgos.
Así, tras un primer tiempo en el que el Fortinero pareció no entender que debía ganar para mantenerse con algunas esperanza, el local se fue al descanso ganando cómodamente.
Para el complemento Raúl “Bocha” Maldonado sacó a un volante, Brugnaro, y puso a un delantero, Andrés Kranevitter con la finalidad de lograr el peso ofensivo que hasta allí no había encontrado, pero cualquier tipo de esperanza villamariense se derribó rápidamente.
Es que iban apenas 2’ del segundo tiempo cuando, en otro tiro libre de Reartes jugado en forma de centro desde la izquierda, Martínez la bajó de cabeza y Destéfanis, que quiso mandar el balón al córner por encima del travesaño con un frentazo, no hizo más que vencer a Scalzo para facilitarles a los cordobeses el 2 a 0.
Fue el golpe que le faltaba a Alumni para terminar de ser dominado por el nerviosismo, algo que se confirmó cuando a los 11’ Maximiliano Gay, su mejor jugador de todo el torneo, vio la segunda amarilla por golpear desde atrás a un rival y con ello la consecuente expulsión que dejó al equipo con un hombre menos.
Recién luego de esos tres golpes, los dos goles y la roja, Alumni pareció despertar para ir en busca del descuento, pero no hizo más que llenar de intrascendentes centros el área de un De Tobillas que, ayudado por su sólida defensa, despejó sin problemas cada pelota que rondó su territorio.
Unión San Vicente ganaba bien y soñaba con la clasificación, pero en ese momento de la tarde las radios anunciaban el gol de Las Palmas ante Universitario y ese resultado dejaba eliminado al Naranja, que más allá de esa desazón siguió atacando a un endeble Alumni.
Fue así que a los 37’ Martínez desbordó por la derecha, metió centro rasante hacia atrás, Quiroga se llevó la pelota por delante y la metió en contra de su propio arco, regalándole así el 3 a 0 a los locales.
Allí murió definitivamente el partido, con la hinchada cordobesa agradeciendo la entrega de sus jugadores hasta el último segundo, y con un Alumni que estaba muerto en vida esperando el pitazo final para acabar con su agonía.
El Fortinero viajó a Córdoba con la ilusión a cuestas de conseguir una hazaña, pero volvió a ser ese equipo cargado de dudas y con errores, como lo fue durante varios pasajes del certamen, que sufrió una nueva goleada con la que finalizó la etapa clasificatoria en la última posición, esa misma que ocupó durante diez fechas.
Ahora deberá apostar todas sus armas al plano local para intentar volver a recuperar esa importante plaza nacional que, por un combinado de malos manejos desde lo deportivo hasta lo institucional, perdió después de tantos años.
Por eso, tanto en la goleada sufrida ayer como por el mal desempeño que tuvo en la etapa clasificatoria, en la que más allá de todo en algún momento se ilusionó con una milagrosa clasificación, Alumni fue más que un pelotazo en contra.
La figura - Diego Reartes
Manejó con precisión y eficacia cada pelota parada que tuvo a su favor el local, circunstancia que fue fundamental para dominar un partido en el que, por el mal estado del campo, no se podía jugar por abajo.
El árbitro - Gonzalo Rodríguez
Buen desempeño. Estuvo a la altura de un partido “chivo” en el que había mucho en juego, manejando bien las amarillas para evitar que el encuentro se tornara más agresivo de lo que por momentos fue. Se apoyó bien en sus asistentes para tomar decisiones.