No te vas Cholo...
sábado, 2 de marzo de 2019 · 00:00
PABLO?GUIÑAZU
Acompañado por familiares y todo Talleres, el volante de General Cabrera anunció su retiro del fútbol profesional. “Tengo el alma llena”, remarcó
“Es la decisión más difícil de mi vida, porque lo único que sé hacer es jugar al fútbol. Jamás dormí tan bien como estas dos noches. Algo me dijo ‘es hasta acá, peladito, no fuerces nada, que sea natural, disfrutá’”. Así confirmó, con la simpleza y la elección de las palabras justas, Pablo Guiñazú su retiro del fútbol profesional acompañado por sus familiares, compañeros, dirigentes, cuerpo técnico, juvenil de inferiores e hinchas en La Boutique.
Aquel zurdito de General Cabrera que, con la camiseta de la clase 78 de Acción Juvenil de General Deheza, se hizo conocido en el fútbol infantil local y regional, al punto que dicho elenco fue el primer equipo “de afuera” en lograr un título en la Liga de Baby Fútbol de nuestra ciudad.
Apenas finalizado el baby, continuó en el club de General Deheza y debutó rápidamente en Primera en la Liga de Río Cuarto, con apenas 14 años; tres años después y ante sus notables condiciones, se sumó a las inferiores de Newell’s de Rosario, debutando rápidamente en la máxima categoría del fútbol argentino en la Lepra, en un clásico rosarino con Central, ni más ni menos.
Después sobrevino un reconocido camino de más de 20 años de una exitosa carrera en el fútbol profesional por Independiente de Avellaneda (con título incluido), Libertad de Paraguay, Inter de Porto Alegre (donde fue ídolo y logró torneos locales e internacionales como Sudamericana y Libertadores), en el fútbol europeo (Perugia de Italia y Saturn de Rusia), Vasco da Gama y selección nacional.
Tres años atrás, finalmente, volvió al país, a Talleres de Córdoba, para cumplirle el sueño a su papá. Y se convirtió en emblema, por su juego, por su fuego sagrado (se fracturó la mandíbula apenas llegó, pero se recuperó y debutó dos meses más tarde), por aquel gol inolvidable al ángulo para volver a Primera división, por sus cualidades como futbolista y, esencialmente, como persona.
La decisión del retiro ya estaba decidido previo a la eliminación en la Libertadores, y así lo explicó: “Podíamos ganar 10 a 0 en Santiago (en referencia al partido ante Palestino) y era lo mismo, pero con otro sabor. Es fútbol y hoy estoy acá para decir un gracias enorme”.
Con 40 años, Cholo ahora piensa en su familia: “Es el momento de empezar a ser padre, esposo, hijo, hermano y amigo, porque ellos me sostuvieron durante 22 años”.
Sobre su paso en Talleres, además, destacó: “Mis compañeros me dieron tres años más de fútbol. Hice nuevos amigos en la ciudad, no conocía la capital. Estoy agradecido, tengo el alma llena de amigos, de familia, de fútbol, y no hubiese encontrado ni me hubiese imaginado en toda mi linda carrera decir basta en un club tan hermoso, donde hay tanta gente buena y linda”.
“Hice esta etapa con mucha alegría y el día llegó. Estoy tratando de disfrutarlo, por más que sea un día muy triste”, remarcó.
En otro punto, en algunas consultas, recalcó que “tuve muchísimos obstáculos, cometí errores, pasé tragos amargos. El fútbol te castiga así. Ahí aparece el fuego sagrado, te lesionás a los 37 y te dice masticá, volvé y escupí todo. El fuego sagrado te dice ¿te vas a ir, cagón? Te sirve para la vida, para ser un gran ser humano”.
“Yo hice del fútbol mi estilo de vida. Eso envuelve sacrificio, conducta, respeto, humildad, trabajo, trabajo y más trabajo”, concluyó Guiñazú, quien le dijo adiós al fútbol, a los 40 años, con casi 900 partidos, más de una decena de títulos, participación en la selección nacional, y, esencialmente, con un legado impresionante.