'Estoy feliz por todo lo que pude vivir”
domingo, 3 de febrero de 2019 · 00:00
BEACH?VOLEY - Delfina Villar
La representante en los Juegos Olímpicos de la Juventud estuvo presente ayer en el torneo desarrollado en Villa Nueva. La jugadora oriunda de Carrilobo dialogó con El Diario sobre sus vivencias en la reciente temporada, que será inolvidable
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Delfina fue una de las cordobesas presentes en los Juegos Olímpicos de la Juventud[/caption]
Escribe: Gustavo Ferradans
La destacada voleibolista Delfina Villar fue una de las figuras destacadas del torneo de beach vóley disputado ayer en el flamante cajón de arena del Parque Hipólito Yrigoyen de Villa Nueva.
La jugadora compartió dupla en este torneo con Melania (su hermana melliza). Delfina acumula varios logros internacionales y sin dudas que uno de los momentos de 2018 en los que tuvo mayor repercusión fue cuando participó en los Juegos Olímpicos de la Juventud, disputados en octubre pasado en Buenos Aires, donde tuvo como pareja de competencia a Brenda Churin.
Nació el 12 de mayo de 2000 en Carrilobo, tiene 18 años y luego de empezar a jugar en Argentino Sport de Pozo del Molle pasó a Biblioteca Rivadavia de nuestra ciudad (2016) y en 2017 se radicó en La Plata para jugar en Estudiantes.
Villar y Churin integraron la delegación argentina conformada por 141 integrantes, que tomaron parte de estos Juegos Olímpicos de la Juventud, donde el entrenador fue Pablo Churin, padre de Brenda.
Entre los logros alcanzados por esta dupla sobresale el Oro en los Juegos Sudamericanos de la Juventud (conocidos como Odesur de la Juventud 2017, que se desarrollaron en Chile) y en 2018 jugaron el Mundial Sub-19 y Sub-21 de beach vóley en Nanjing, China.
Con la destacada jugadora dialogó El Diario, donde hizo un balance de la temporada que acaba de finalizar, lo que viene y sus vivencias en los JJ.OO. de la Juventud y las repercusiones de éstos.
-Nos sorprendió encontrarte en este torneo. Tu presencia jerarquiza el nivel del mismo...
-Es la primera vez que vengo a este torneo, la organización ha sido excelente y las canchas están muy buenas. Por suerte también nos hizo un día lindo. Estoy disfrutando de este sábado y jugando un poco. Vine a jugar con mi hermana melliza, Melania. Con ella comencé a jugar beach vóley en 2014, cuando ganamos los Juegos Evita, y ahora luego de varios años retornamos como dupla.
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Delfina junto a su melliza Melania. Las chicas de Carrilobo, luego de varios años, volvieron a jugar juntas un torneo de beach vóley[/caption]
-Con Melania han compartido muchos años equipos del vóley convencional, en Argentino de Pozo del Molle y en Rivadavia. Luego te fuiste a La Plata. ¿Recién ahora volvieron a jugar juntas?
-Claro, es así. Jugamos toda la vida el vóley indoor. En 2014 jugamos juntas beach y no hubo mucho más. Ahora aprovechamos para volver a jugar juntas en este torneo.
-¿El año 2018 fue positivo?
-Sí, fue muy positivo, sobre todo en los últimos meses, más allá de que los resultados no fueron los que esperábamos, ya que quedamos afuera en octavos de final en los Juegos. Pero igual fue una experiencia única, fue muy lindo lo que vivimos tanto en la Villa Olímpica como cada vez que llegábamos al estadio. Son días que nos quedaron marcados. No puedo creer que haya terminado todo. Ahora estoy en casa y disfrutando de la familia, luego de estar mucho tiempo lejos de ellos. Fueron muchos años en los que estuve luchando y esperando todo eso. Ahora ya pasó y puedo relajarme un poco, porque durante los días de competencia estuvimos muy ansiosas, con ganas de jugar y que todo saliera bien, pero nos quedamos con un poco de bronca porque los resultados no fueron los que queríamos. Quedamos afuera por partidos que perdimos muy ajustadamente, pero estoy feliz de todo lo que me tocó vivir.
-¿Fue un cambio fuerte la decisión de radicarte en La Plata para poder pelear un lugar en el equipo?
-Me fui a principios de 2017. Me costó mucho, sobre todo separarme de mi hermana melliza. Cursé el último año de secundaria allá. Vengo de un pueblo muy chiquito y el cambio fue muy grande. Por suerte pude adaptarme rápido. Tuve gente siempre a mi lado, como Brenda y su familia, que me hicieron sentir parte de ella en los dos años que viví allá. Este último año viví en su casa y me siento como de la familia. Ahora volveré a fines de febrero o comienzos de marzo, para reiniciar los entrenamientos.
-¿Vas a jugar en Estudiantes este año?
-No. Voy a seguir jugando sólo beach vóley. Voy a ir a entrenar al Cenard, con un grupo de chicas y el entrenador que es muy bueno. Me están esperando.
-¿En 2019 los objetivos pasan por la clasificación a distintos torneos internacionales?
-Sí, pero va a estar duro. Ya pasamos a ser categoría Mayores, donde hay chicas que vienen trabajando hace muchos años. Vamos a intentarlo.
-¿Cómo viviste todo lo que se generó en tu pueblo y en la provincia, con tu presencia en los Juegos Olímpicos, donde tuvieron barra propia?
-Cuando llegué a mi pueblo no podía creer cómo me recibieron. Aún hoy, hay gente que me para y me sigue felicitando. Muchos me contaron cómo se vivió en la región y la verdad que ha sido igual como lo viví en lo personal, con ansias, nervios, entusiasmo. Estoy feliz por el recibimiento que me hicieron en Carrilobo, fue una caravana enorme. Es como dijiste, nosotras tuvimos hinchada propia. Fue mucha gente del pueblo y de Buenos Aires, a los que le agradezco, también a las que no pudieron ir. Llevaban pinturas, gorros, globos, de todo tenían y se hacían sentir en los partidos. A mí y a mi compañera nos jugó a favor. No estábamos acostumbradas a jugar con tanta hinchada apoyándonos y fue positivo. Creo que a los rivales les jugó en contra.
-¿Y la experiencia en la Villa Olímpica?
-Había atletas de todo el mundo. Estábamos en la Villa Olímpica, nos cruzábamos todo el tiempo con los otros chicos, íbamos al comedor y chicos de distintos países compartían la misma mesa. Lo que me queda es la experiencia de estar con miles de atletas en la Villa, como también en el estadio. Todas las veces que jugamos, el estadio estuvo lleno. Hubo gente que se quedó afuera, la cola para ingresar era inmensa. La capacidad era limitada. Una vez jugamos con lluvia y el estadio estuvo lleno igual. Fue algo de locos, no podíamos creer que hubiera tanta gente viéndonos a nosotros, alentándonos todo el tiempo. Cuando perdíamos un partido la gente venía a saludar igual, a pedir fotos. Se portaron muy bien con nosotros.
-Cuando uno repasa la historia de un pueblo chico, no es fácil encontrar deportistas que hayan trascendido. En Carrilobo hay dos que han sobresalido, Luis Villar (jugador de básquet de Atenas y la selección argentina, entre otros) y vos.
-Luis es primo de mi papá. A mí me surgió de casualidad, pero nada me cayó del cielo, porque lo busqué durante años. Cuando jugamos en 2014 los Juegos Evita con mi hermana, no teníamos idea ni las reglas. Se dio que nos fue bien, fuimos campeonas y justo empezaron a ver jugadoras para los Juegos Olímpicos de la Juventud. Hubo como 600 chicos observados. Así arrancó este proceso. Fui avanzando hasta que quedamos cuatro y para los juegos debían quedar 2. Fue difícil, pero se dieron las cosas.
-¿Cuáles son tus sueños?
-Ahora lo que viene es Tokio, pero es difícil. Soy categoría Mayor y hay chicas que vienen entrenando mucho y son muy buenas. Creo que ellas merecen ir. Igual ahora me voy a Buenos Aires a intentar un año más, para ver qué pasa. Si todo sale bien, me quedaré y si no, volveré para estudiar Profesorado de Educación Física en Villa María, donde está mi hermana, y mi hermano se viene este año.
Delfina fue una de las cordobesas presentes en los Juegos Olímpicos de la Juventud[/caption]
Escribe: Gustavo Ferradans
La destacada voleibolista Delfina Villar fue una de las figuras destacadas del torneo de beach vóley disputado ayer en el flamante cajón de arena del Parque Hipólito Yrigoyen de Villa Nueva.
La jugadora compartió dupla en este torneo con Melania (su hermana melliza). Delfina acumula varios logros internacionales y sin dudas que uno de los momentos de 2018 en los que tuvo mayor repercusión fue cuando participó en los Juegos Olímpicos de la Juventud, disputados en octubre pasado en Buenos Aires, donde tuvo como pareja de competencia a Brenda Churin.
Nació el 12 de mayo de 2000 en Carrilobo, tiene 18 años y luego de empezar a jugar en Argentino Sport de Pozo del Molle pasó a Biblioteca Rivadavia de nuestra ciudad (2016) y en 2017 se radicó en La Plata para jugar en Estudiantes.
Villar y Churin integraron la delegación argentina conformada por 141 integrantes, que tomaron parte de estos Juegos Olímpicos de la Juventud, donde el entrenador fue Pablo Churin, padre de Brenda.
Entre los logros alcanzados por esta dupla sobresale el Oro en los Juegos Sudamericanos de la Juventud (conocidos como Odesur de la Juventud 2017, que se desarrollaron en Chile) y en 2018 jugaron el Mundial Sub-19 y Sub-21 de beach vóley en Nanjing, China.
Con la destacada jugadora dialogó El Diario, donde hizo un balance de la temporada que acaba de finalizar, lo que viene y sus vivencias en los JJ.OO. de la Juventud y las repercusiones de éstos.
-Nos sorprendió encontrarte en este torneo. Tu presencia jerarquiza el nivel del mismo...
-Es la primera vez que vengo a este torneo, la organización ha sido excelente y las canchas están muy buenas. Por suerte también nos hizo un día lindo. Estoy disfrutando de este sábado y jugando un poco. Vine a jugar con mi hermana melliza, Melania. Con ella comencé a jugar beach vóley en 2014, cuando ganamos los Juegos Evita, y ahora luego de varios años retornamos como dupla.
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Delfina junto a su melliza Melania. Las chicas de Carrilobo, luego de varios años, volvieron a jugar juntas un torneo de beach vóley[/caption]
-Con Melania han compartido muchos años equipos del vóley convencional, en Argentino de Pozo del Molle y en Rivadavia. Luego te fuiste a La Plata. ¿Recién ahora volvieron a jugar juntas?
-Claro, es así. Jugamos toda la vida el vóley indoor. En 2014 jugamos juntas beach y no hubo mucho más. Ahora aprovechamos para volver a jugar juntas en este torneo.
-¿El año 2018 fue positivo?
-Sí, fue muy positivo, sobre todo en los últimos meses, más allá de que los resultados no fueron los que esperábamos, ya que quedamos afuera en octavos de final en los Juegos. Pero igual fue una experiencia única, fue muy lindo lo que vivimos tanto en la Villa Olímpica como cada vez que llegábamos al estadio. Son días que nos quedaron marcados. No puedo creer que haya terminado todo. Ahora estoy en casa y disfrutando de la familia, luego de estar mucho tiempo lejos de ellos. Fueron muchos años en los que estuve luchando y esperando todo eso. Ahora ya pasó y puedo relajarme un poco, porque durante los días de competencia estuvimos muy ansiosas, con ganas de jugar y que todo saliera bien, pero nos quedamos con un poco de bronca porque los resultados no fueron los que queríamos. Quedamos afuera por partidos que perdimos muy ajustadamente, pero estoy feliz de todo lo que me tocó vivir.
-¿Fue un cambio fuerte la decisión de radicarte en La Plata para poder pelear un lugar en el equipo?
-Me fui a principios de 2017. Me costó mucho, sobre todo separarme de mi hermana melliza. Cursé el último año de secundaria allá. Vengo de un pueblo muy chiquito y el cambio fue muy grande. Por suerte pude adaptarme rápido. Tuve gente siempre a mi lado, como Brenda y su familia, que me hicieron sentir parte de ella en los dos años que viví allá. Este último año viví en su casa y me siento como de la familia. Ahora volveré a fines de febrero o comienzos de marzo, para reiniciar los entrenamientos.
-¿Vas a jugar en Estudiantes este año?
-No. Voy a seguir jugando sólo beach vóley. Voy a ir a entrenar al Cenard, con un grupo de chicas y el entrenador que es muy bueno. Me están esperando.
-¿En 2019 los objetivos pasan por la clasificación a distintos torneos internacionales?
-Sí, pero va a estar duro. Ya pasamos a ser categoría Mayores, donde hay chicas que vienen trabajando hace muchos años. Vamos a intentarlo.
-¿Cómo viviste todo lo que se generó en tu pueblo y en la provincia, con tu presencia en los Juegos Olímpicos, donde tuvieron barra propia?
-Cuando llegué a mi pueblo no podía creer cómo me recibieron. Aún hoy, hay gente que me para y me sigue felicitando. Muchos me contaron cómo se vivió en la región y la verdad que ha sido igual como lo viví en lo personal, con ansias, nervios, entusiasmo. Estoy feliz por el recibimiento que me hicieron en Carrilobo, fue una caravana enorme. Es como dijiste, nosotras tuvimos hinchada propia. Fue mucha gente del pueblo y de Buenos Aires, a los que le agradezco, también a las que no pudieron ir. Llevaban pinturas, gorros, globos, de todo tenían y se hacían sentir en los partidos. A mí y a mi compañera nos jugó a favor. No estábamos acostumbradas a jugar con tanta hinchada apoyándonos y fue positivo. Creo que a los rivales les jugó en contra.
-¿Y la experiencia en la Villa Olímpica?
-Había atletas de todo el mundo. Estábamos en la Villa Olímpica, nos cruzábamos todo el tiempo con los otros chicos, íbamos al comedor y chicos de distintos países compartían la misma mesa. Lo que me queda es la experiencia de estar con miles de atletas en la Villa, como también en el estadio. Todas las veces que jugamos, el estadio estuvo lleno. Hubo gente que se quedó afuera, la cola para ingresar era inmensa. La capacidad era limitada. Una vez jugamos con lluvia y el estadio estuvo lleno igual. Fue algo de locos, no podíamos creer que hubiera tanta gente viéndonos a nosotros, alentándonos todo el tiempo. Cuando perdíamos un partido la gente venía a saludar igual, a pedir fotos. Se portaron muy bien con nosotros.
-Cuando uno repasa la historia de un pueblo chico, no es fácil encontrar deportistas que hayan trascendido. En Carrilobo hay dos que han sobresalido, Luis Villar (jugador de básquet de Atenas y la selección argentina, entre otros) y vos.
-Luis es primo de mi papá. A mí me surgió de casualidad, pero nada me cayó del cielo, porque lo busqué durante años. Cuando jugamos en 2014 los Juegos Evita con mi hermana, no teníamos idea ni las reglas. Se dio que nos fue bien, fuimos campeonas y justo empezaron a ver jugadoras para los Juegos Olímpicos de la Juventud. Hubo como 600 chicos observados. Así arrancó este proceso. Fui avanzando hasta que quedamos cuatro y para los juegos debían quedar 2. Fue difícil, pero se dieron las cosas.
-¿Cuáles son tus sueños?
-Ahora lo que viene es Tokio, pero es difícil. Soy categoría Mayor y hay chicas que vienen entrenando mucho y son muy buenas. Creo que ellas merecen ir. Igual ahora me voy a Buenos Aires a intentar un año más, para ver qué pasa. Si todo sale bien, me quedaré y si no, volveré para estudiar Profesorado de Educación Física en Villa María, donde está mi hermana, y mi hermano se viene este año.