LVF / CLAUSURA / 4tos. de final / Revancha
Atlético Ticino quiso y valió cuatro
El Albirrojo, de local y sin Ayrton Páez, no le tuvo piedad a Rivadavia. Fue un 4 a 0 sin excusas. El visitante terminó con un jugador menos por la expulsión de Bustos
Escribe / Fotos: Daniel Rodríguez / César Carballo
Atlético Ticino quiso y lo logró: eliminó con una goleada increíble a Rivadavia y accedió a semifinales de la Liga Villamariense.
El plantel, sin el habilidoso Ayrton Páez en la cancha, hizo de tripas corazón y comenzó a recuperar terreno tras unos primeros 15 minutos bastante flojos.
En el amanecer del partido, mientras el sol quemaba a la gran convocatoria que asistió al estadio, el Verde cabralense era el que más proponía y se floreaba. La coordinación de Franco Gozzerino, los piques de Maximiliano Bustos y la posición referencial del experimentado Matías Bendazzi hacían suponer que los dirigidos por Peñaloza iban a redondear una tarde que los tuviera como protagonistas. Pero todo aquello se fue desdibujando cuando por fin los de Germán Vicario tomaron la posesión del cuero y la historia comenzó a torcerse.
A los 19 minutos, cuando todavía la aguja no se había movido, Joaquín Pereyra corrió hasta el fondo de la cancha y desde allí envió un centro perfecto que Bendazzi cabeceó con completa jerarquía. Fue gol en todos lados menos en el arco defendido por Emiliano Rodríguez, ya que el travesaño le dijo que no.
Aquel balón estrellado en el larguero fue como una cachetada para los dueños de casa que tuvieron que reaccionar y por suerte (para ellos) lo hicieron a tiempo.
Con Gonzalo Bértola dispuesto en la posición de volante y las asistencias de Elías Acosta y Bergese desde el fondo, más la tarea de Monje y Santiago Domínguez en el mediocampo, el Albirrojo comenzó a crecer en volumen y se volvió un ciclón incontrolable para los llegados de Arroyo Cabral.
En ese mismo marco, a los 31 minutos, siempre en la primera etapa, Bértola envió un pase filtrado que no pudo ser despejados por los centrales de Rivadavia. Aquella pelota sin dueño fue bien capitalizada por Emanuel Coria, quien se tomó todo el tiempo del mundo, respiró y luego la tocó suave a la derecha de un Berardo que había volado para el mismo palo, pero que no pudo llegar.
Tras aquel golpe sorpresivo, Rivadavia intentó sacarse la modorra. A los 38 minutos, un tiro libre desde la puerta del área fue bien ejecutado por Gozzerino, quien remató con una rosca perfecta. La pelota sorteó la barrera, pero se dio con la humanidad de un Rodríguez bien ubicado en el fondo.
El sol comenzó a esconderse para los visitantes a los 40 minutos. Es que Acosta subió hasta el fondo, en posición de delantero, y perfilado sobre el costado derecho envió un disparo rasante que en su camino se dio en el botín del defensor del Verde, Pedro Fonseca y terminó moviéndole las redes nuevamente a Berardo.
Ya para la segunda etapa la cuestión se volvió un monólogo. Alternando roces, pelotas al aire e intentos de proyección, los primeros minutos volaron rápidamente para los que se encontraban en desventaja y lentamente para los dueños de casa.
Eso sí, a los dos minutos de la segunda etapa Coria estuvo muy cerca de marcar el segundo gol en su cuenta personal, pero no llegó a conectarla con su cabeza con la comodidad necesaria.
Veinte minutos más tarde el encuentro volvería a dar un golpe de timón fundamental. Si algo de esperanza le quedaba al Verde, la misma se esfumó cuando perdió una pieza clave. Maxi Bustos, el veloz jugador que tiene Chacho Peñaloza, vio la tarjeta roja y la visita quedó en inferioridad numérica.
Allí Atlético Ticino pudo desarrollar más sus virtudes.
Por eso, a los 35 minutos, Coria (bastante movedizo en su faena) fue derribado en el área y Moreno cobró penal sin dudar. Desde los 12 pasos Gonzalo Bertola fue quien facturó. Remató fuerte y al palo derecho, lejos de Berardo para transformar el triunfo en goleada.
Si algo le quedaba a esta tarde soñada para los dirigidos por Vicario fue lo que llegó a los 41 minutos. Desde tres cuartos de cancha Santiago Domínguez, de buen partido, remató y superó a Berardo con una joya en cuanto a definición que se robó el aplauso de todos.
No quedó tiempo para más. Atlético Ticino ganó sin rodeos y supo recuperar el balón justo cuando la cuestión se le comenzaba a complicar; Rivadavia, por su parte, careció de situaciones ofensivas y le costó recuperarse tras puñalada recibida. Sin la magia de Páez, el Albirrojo hizo su truco y cantó el quiero. Con cuatro goles arriba frotó la lámpara y ahora se ubica entre los cuatro mejores del certamen.
La figura: Gonzalo Bertola. Movedizo y asistidor. Le tocó ponerse la 10, una camiseta importante en el plantel albirrojo. Tuvo su gol de penal como premio.
El árbitro: Diego Moreno. Mal. No supo controlar la temperatura del juego, cobró a destiempo y le faltó mostrar algunas tarjetas. Fue bien secundado por sus asistentes.
