LVF / CLAUSURA - PRIMERA FINAL - APOSTILLAS

Las emociones quedaron en remojo

El diluvio transitorio dejó cientos de imágenes dominicales. Una tarde de paraguas, reposeras, sombrillas y pelotas que se vio trunca
lunes, 30 de diciembre de 2019 · 12:00

Escribe: Daniel Rodríguez

En Las Perdices el bulevar San Martín parecía una pileta solamente dividida por los canteros; el agua estaba de bote a bote y el que quería ir al Bosque iba a tener que mojar sus zapatillas, al menos.

La suspensión parecía inevitable aunque muchos dudaban de que pudiera seguir lloviendo. Que tal nube pasó de largo, que la tormenta dio la vuelta, que si se levanta viento limpia, pero nada pasó.

Cuando Richard Moyano, árbitro de Reserva, llamó a los pibes de Española e Hipólito Yrigoyen para finalizar su encuentro, una lucecita se encendió, pero tal vez fuera un espejismo. El cielo se ponía cada vez más oscuro y las nubes parecían estar colgadas, a pocos metros del suelo.  A tal punto hablamos de la carga de los nubarrones que si alguno de los muchachos encargados de los choripanes los hincaba con el cuchillo, llovía mucho antes.

Mucho antes que los asistentes doblaran sus reposeras y partieran sin ver siquiera un segundo de juego mucho se especuló. Es que ambos equipos salieron a la cancha. Pero no hubo caso: aquellos que llevaron pilotos, paraguas (¡y hasta sombrillas!) no tuvieron su premio. Los precavidos, esta vez, no valieron por dos.

Desde las gradas algunos hinchas afirmaban que se podía disputar el encuentro, incluso por medio de gritos se lo hacían saber al árbitro José Díaz. El mismo tamaño de esperanza tenía un hincha que, bandera mediante, permaneció todo el “diluvio” trepado al parapelotas.

“Parece que nos vamos a casa”, decían algunos en las cercanías del bufé. Al mismo tiempo, una integrante del club le sugería a todos que guarden el ticket, ya que el mismo sería reconocido en una próxima oportunidad.

Díaz, tras 15 minutos de suspenso y ver que la pelota no picaba ni giraba, finalmente optó por la lógica: hacer sonar el silbato anunciando el final de lo que nunca comenzó.

No hubo tiempo ni forma, la serie de finales comenzarán inevitablemente cuando 2020 sea una realidad. En pocas horas se sabrá la fecha del calendario que hay que marcar, que seguramente sea domingo. 

Lo cierto es que muchos amantes del cuero, que hace tiempo no ven fútbol ni siquiera en la televisión (salvo aquellas ligas del antiguo continente) se quedaron con la garganta seca.

Para vencedores y vencidos habrá que esperar un poquito más, por ahora las emociones y las prematuras ventajas están en remojo.

 En la Reserva, mucho antes, El Diablo metió la cola y se quedó con el primer chico “cantando bajo la lluvia”, como en aquella célebre película romántica de 1952.  Eso sí, un muchachín, que resbaló mientras jugaba detrás de las tribunas, se llevó los aplausos de la tarde. Es que él tal vez fue el único que les mostró un poco de fútbol a los locales (ya que la final de Reserva tenía visitantes villanovenses y oriundos de Tío Pujio).

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Satisfacción
100%
Esperanza
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Bronca
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Tristeza
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Incertidumbre
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Indiferencia