Entrevista / Pablo Piccotti

“Desde chico hice la vida de un jugador profesional”

A 18 días de haber jugado su último partido oficial, el Pelado repasó su extensa y exitosa carrera. Recuerdos, alegrías, anécdotas y muchas historias de un futbolista al que las canchas de seguro extrañarán. “Tengo mi familia gracias al fútbol”, una frase que lo pinta de cuerpo y alma
jueves, 26 de diciembre de 2019 · 09:00

Escribe Federico Gazzoli

Un guerrero dentro de la cancha y un ser 100% humilde y cordial fuera de ella; y viceversa, un luchador de la vida y un futbolista plagado de humildad y, siempre, cordialidad con sus compañeros y rivales, así como también con la gran cantidad de periodistas que tuvieron la suerte de entrevistarlo.

Así fue, es y, seguramente, será Pablo Piccotti, un exitoso futbolista al que las diferentes canchas de la ciudad y la región, así como otras alfombras verdes de diferentes puntos del país, tuvieron la suerte de recibir hasta hace 18 días, cuando su cabeza le dijo “basta” y decidió colgar los botines.

En su último torneo, Piccotti fue seguido desde bien cerca por su hijo, Bautista, quien lo acompañó en cada momento, incluso en las entradas en calor

Su extensa y exitosa carrera, en la que vistió nueve camisetas y cosechó 16 títulos, nos pareció motivos más que suficientes para mantener con él lo que fue una más que agradable entrevista, la cual repasamos a continuación.

-¿Cómo estás viviendo los primeros días tras dejar de jugar al fútbol?

-Disfrutando de la familia, haciendo cosas que por ahí no podía hacer por los cuidados propios del fútbol, como comer algún que otro asado y pasar las tardes en la pileta del club en el que soy socio. Disfruto mucho de mis hijos, sobre todo por las noches, que es cuando menos estaba en casa por los entrenamientos. Cada tanto se me viene a la cabeza que ya no juego más y ahí me doy cuenta que fueron muchos años como jugador. Digamos que estoy de a poco cayendo en la realidad.

Cuando consiguió el Apertura 2018, Piccotti ya sabía que el Clausura sería su último torneo

-¿Hay algo que ya extrañás del fútbol?

-Todavía no, porque estoy atravesando el descanso que se da todos los años cuando termina cada temporada. Quizás, cuando arranque el próximo campeonato allí sí empiece a extrañar algunas cosas.

 

-¿Qué balance hacés de tu carrera?

-Más que positivo. No tengo nada que reprocharme, hice lo que siempre quise y donde me llamaron para jugar siempre fui con gusto. Por cosas del destino no pude llegar a vivir exclusivamente del fútbol, que es el sueño del pibe cuando uno empieza a jugar a la pelota. Tuve mis posibilidades de hacerlo cuando fui más chico, estando en Talleres, en Instituto, en una prueba que tuve en River o cuando estuve un tiempo en Perú, pero se ve que no tenía que ser. Las vueltas de la vida me trajeron para estos lados, donde conocía a mi mujer. Tengo mi familia gracias al fútbol e hice todo lo que quise dentro de una cancha. Gané un provincial y conseguí títulos en todas las ligas donde jugué, entonces estoy más que satisfecho por todo lo que viví en estos años.

 

-¿Por qué pensás que no se te dio la posibilidad de llegar a jugar en Primera?

-Antes era más difícil hacerse conocido, al no haber, por ejemplo, tantas redes sociales como hay ahora. En mi época había tres o cuatro representantes conocidos y si no tenías algún contacto con ellos tenías que ser un dotado para llegar por tus propios medios. Así me pasó en Talleres, donde estuve un año y apenas llegué el DT me puso en tercera de AFA los últimos dos partidos del torneo, contra Gimnasia de La Plata y Boca, en la Bombonera, pero después vino otro técnico y estuve casi un año sin jugar, porque no tuve un contacto que me diera una mano. Hoy, muchos chicos se van a jugar afuera mandando videos por las redes sociales, algo que antes no existía.

 

-¿Le cambiarías algo a tu carrera?

-No. Si no se me dio la chance de llegar a vivir exclusivamente del fútbol fue porque no tenía que darse y punto. Desde chico hice la vida de un jugador profesional y me perdí cosas por el fútbol, pero no me arrepiento de nada porque siempre lo hice con placer y nunca fue un castigo para mí.

 

-¿En qué equipo grande de Argentina te hubiese gustado jugar?

-En Boca. De chico soy hincha de Boca y me hubiese gustado poder jugar ahí.

 

-¿Siempre fuiste defensor?

-No. Arranqué de delantero en inferiores y jugué en todos los puestos, menos como arquero. Estando en la quinta de Unión San Vicente, un DT me preguntó si me animaba a jugar de defensor, lo hice, anduve bien y desde ese día nunca más salí de la defensa.

 

-¿Tuviste algún referente en esa posición?

-En aquella época, cerca del 2000, cuando tenía 18 años, me gustó mucho Walter Samuel, defensor de Boca, porque no era un jugador que hablara mucho dentro de la cancha, así como siempre fui yo. El jugaba, metía, no hablaba nada, era muy firme y tiempista.

 

-¿Cuál fue el mejor defensor con el que hiciste dupla de centrales?

-Tuve a muchos grandes compañeros. Con el que me llevé muy bien fue Matías Mansi, en Colón, porque él era un perro de presa que salía a marcar y me dejaba a los delanteros cansados. Uno con el que me gustó mucho jugar, en Matienzo, fue Víctor Góngora, con quien también nos entendíamos mucho al tener el mismo estilo de juego. En el último tiempo, con Federico Falco, en Universitario, nos entendimos muy bien a pesar de que fue poco el tiempo que compartimos y creo que también hicimos una buena dupla.

 

-¿Y el delantero al que te costó más enfrentar?

-Diego Marín. Fue uno de los que más me costó, porque no era rápido, pero tenía una habilidad rara y nunca sabías para que lado te iba a salir. En este último tiempo, Ayrton Páez, al que enfrenté varias veces, fue muy complicado porque también es muy habilidoso y muy veloz con la pelota.

 

-¿Cuál fue el mejor equipo del que formaste parte?

-Fueron varios. Cuando llegué a Ticino tenía un gran equipo, con varios jugadores en sus mejores momentos como Ariel y la Cuisa Berterame, Claudio Crespo, Nacho Negrini, Ismael Rodríguez y Cuchillo Ceballos, entre otros. En Colón también formé parte de un gran equipo apenas llegué y Atlético Ascasubi creo que fue el mejor, en el sentido de que todos nos entendíamos muy bien y por eso ganamos todo lo que logramos.

 

-¿Y el mejor entrenador que tuviste?

-De todos los que tuve siempre rescaté algo, ya sea lo bueno o lo malo. Cada técnico siempre te va enseñando algo y el jugador que diga que ya las sabe a todas no es cierto.

 

-¿Cómo te ves de acá a un año?

-He hablado con Joselito Bernadó y mi idea es, si se puede, seguir ligado a Universitario, tratando de seguir aportando lo mío, pero desde lo dirigencial, para apoyar el trabajo del cuerpo técnico y de los jugadores, ya sea de Primera, reserva o inferiores. El club tiene una gran falencia en ese sentido, porque hay poca gente trabajando y poca experiencia, por eso es que me gustaría seguir ligado de esa manera.

 

-¿Cómo ves a Universitario para el próximo Federal Amateur?

-Con más ganas y más experiencia que el Federal pasado, que fue la primera vez que se jugó y fue muy nuevo para todos, ya sea para la mayoría de los jugadores como para el cuerpo técnico. Se cometieron errores propios de la inexperiencia y así y todo se llegó hasta la última fecha con chances de clasificar. Creo que el año que viene, puliendo algunos errores, se puede llegar a aspirar a una clasificación. Está bueno que se siga agarrando experiencia y que se aspire a llegar un poco más lejos.

 

-¿Te hubiese gustado jugar en Alumni algún Federal A?

-Desde que llegué a Ticino, en el año 2004, muchas personas se acercaron a decirme que me iban a llamar de Alumni, pero nunca nadie me llamó. Si me hubieran llamado, me hubiese gustado ir.

 

-¿Cómo te llevaste con los goles en tu carrera?

-El año en que más hice fue en 2018, cuando convertí cinco, pero habitualmente no hice más de uno o dos tantos por año.

 

-¿Y cuál fue el más lindo?

-El que hice contra Argentino en la final del Apertura 2018, porque veníamos perdiendo y por lo que significó, porque la serie se estaba yendo a un tercer partido y nosotros veníamos de perder dos finales seguidas.

 

-¿Te acordás cómo fue?

-Robé la pelota en nuestra área, corrí hasta el medio, se la di a Barengo, él descargó con Pratti, yo seguí corriendo y Pratti tiró el pelotazo largo, el Pulpo Ñáñez la agarró, no sé qué se me dio a mí por seguir corriendo y cuando se la tocó atrás al arquero fui a buscarla, no sé por qué, él le erró a la pelota y me quedó el gol servido. Gracias a ese gol, a otro de Barengo y a Simón Mellano, que estuvo intratable, pude lograr mi primer título en Universitario, algo que anhelaba mucho.

 

-¿Alguna anécdota para destacar?

-Cuando estaba jugando en Villa Ascasubi, en el año 2012. El 9 de diciembre jugábamos la segunda final del Clausura de locales contra 9 de Julio de Río Tercero. Con Silvina, mi esposa, teníamos programada la cesárea para el nacimiento de nuestro primer hijo, Bautista, para el día siguiente. La noche anterior, estando concentrado para el partido, llamé a Silvina y me dijo que tenía la panza dura, pero que me quedara tranquilo porque quizás era que había comido mucho. Me dormí tranquilo y cuando desperté el domingo me llamó para decirme que estaba con contracciones y que se estaba yendo a la clínica. Hablé con el DT, le dije que me iba, me preguntó si iba a volver para jugar a las 18 y le respondí que ojalá que sí. Le pedí el auto a un compañero de Bell Ville con el que había viajado y me vine a Villa María. Llegué a las 12, Bautista nació a las 12.15, estuve un rato con ellos, con los nervios lógicos de “debutar” como padre, comí un poco de fideos en la clínica y a las 15, luego de que mi mujer me dijera que ella y el bebé estaban bien, me fui para Ascasubi. Le avisé al DT que estaba yendo, llegué con los compañeros por hacer la entrada en calor, me cambié, jugué el partido y salimos campeones por penales. No pateé ninguno porque en los minutos finales del partido, por los nervios que pasé todo el día, me empezaron a temblar las piernas.

 

-¿Bautista es muy compinche tuyo con el fútbol?

-Sí. Eso fue lo más lindo que viví en la última etapa como jugador. Después del gol que hice en la final contra Argentino fue como que se le prendió la llama del fútbol, empezó a ir de nuevo a una escuelita a la que había dejado de ir y en este último año estuvo conmigo en cada práctica y en cada partido, ya sea de local o visitante, por la Liga o por el Federal. El plantel lo adoptó como uno más del grupo. Hace poco le festejamos el cumpleaños y me pidió invitar a los jugadores de Universitario, obviamente le dije que sí, pero lo tuve que hacer en una cancha de fútbol porque después armó un partido de grandes contra chicos.

 

-Y la nena, Indiana, ¿te sigue con el fútbol?

-No tanto, porque le gusta más pintarse o jugar a las muñecas, pero cuando veía al hermano entrar a la cancha conmigo ella también quería hacerlo.

 

-¿Tu esposa que rol tuvo en tu carrera?

-Fue un pilar muy fuerte para mí. Si ella no me hubiese bancado en el día a día, o me hubiese puesto algún “pero”, creo que hubiera dejado mucho antes de jugar. Por suerte tuve todo su apoyo y dejé de jugar cuando quise hacerlo, por lo que estoy más que agradecido con ella.

 

-¿Y tus padres (Sonia y Daniel) qué importancia tuvieron?

-También fueron incondicionales. Desde chico me apoyaron, nunca me exigieron y me dejaron hacer lo mío. Cuando terminé el secundario les pedí que me bancaran un año para poder jugar y lo hicieron sin dudarlo. Siempre me acompañaron a todos lados, sea donde sea que haya jugado.

 

-¿Te dejó muchos amigos el fútbol?

-Sí. Creo que esa es una de las cosas más lindas que tiene este deporte. Más allá de todo lo que uno pueda ganar, lo que te deja el fútbol, si sos buena gente, es una gran cantidad de amigos y eso es lo que más importa.

 

-Naciste en Córdoba, ¿Cómo llegaste a jugar a estas latitudes?

-En 2003, cuando cumplí 21 años, Instituto me dejó libre. En ese momento pensé en decirle basta al fútbol e iba a dedicarme a estudiar, pero el presidente de Atlético Ticino, que era mi tío, me llamó para jugar en el club y me embalé. En esa época entrenaba en Córdoba toda la semana y los viernes hacía fútbol en Ticino, me quedaba el fin de semana en la casa de mi abuela y los domingos jugaba.

 

-¿Cómo reaccionaron tus familiares de Ticino cuando jugaste en Ricardo Gutiérrez de La Palestina en 2009?

-Fue medio bravo, porque era el clásico rival de Ticino. A mucha gente no le gustó, pero con los que hablé supieron entender por qué lo hice. Por ir a jugar a Ricardo Gutiérrez me dieron el trabajo que tengo en la actualidad, en la Municipalidad de Villa María. Tenía 26 años y necesitaba tener un ingreso fijo, porque hasta ese momento hacía algunos trabajos informales y mi mayor ingreso provenía del fútbol.

 

-¿Qué le dirías a los pibes que están dando sus primeros pasos en el fútbol y que sueñan con llegar a vivir de este deporte?

-El mismo mensaje que, sin hablar demasiado, traté de dejarles a los pibes que están jugando en Universitario. Que dentro de la cancha jueguen con respeto, sin pelear con nadie y sin pegar una patada de mala leche, que no falten a entrenar si no es por algún motivo que lo justifique, que se cuiden y que si tienen aspiraciones de llegar a vivir del fútbol que lo respeten, haciendo todos los sacrificios que tiene que hacer alguien que quiera triunfar en el fútbol.

La trayectoria

-1998 a 2000:

Unión San Vicente (1 título).

-2000:

Talleres de Córdoba (1 título).

-2001:

 Unión San Vicente (1 título).

-2002:

 Instituto de Córdoba.

-2004 a 2005:

Atlético Ticino (1 título).

-2005 a 2007:

Colón de Arroyo Cabral

(3 títulos).

-2008:

Matienzo de Monte Buey.

-2009:

Ricardo Gutiérrez de

La Palestina.

-2010:

Matienzo de Monte Buey

(1 título).

-2010 a 2013:

Atlético Ascasubi (6 títulos).

-2013 a 2019:

Universitario (2 títulos).

 

 

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