Sergio “Nipón” Bazán

“Soy el único villamariense al que Diego Maradona le hizo un gol”

Pasaron 40 años del histórico partido donde Argentinos Juniors, con un juvenil Diego Maradona, jugó ante Alumni de nuestra ciudad. El “10” hizo dos goles y el primero fue a Sergio Bazán, quien repasó aquel día y parte de su historia con El Diario
martes, 24 de diciembre de 2019 · 09:17

Entrevista

Gustavo Ferradans

El arquero puede ser héroe o villano, el salvador de su equipo o el culpable de derrota. A lo largo de la historia del fútbol han sido claves en los triunfos, fundamentales en títulos inolvidables, protagonistas de atajadas memorables, condenados por una derrota y hasta recordados por haber recibido un gol histórico.

La formación de Alumni que jugó ante Argentinos Juniors: Sergio Bazán, Jorge Molina, Miguel Ludueña, Luis Cáceres, Cachi Formía y Pelusa Machado (parados); Negro Argüello, Lorenzo “Kuki” López, José Luis Reinaldi, Henry Rapetti y Bochita Mazzini (hincados)

Para Sergio Bazán uno de los motivos para quedar en la historia del fútbol local será el gol que le hizo un pibe de 19 años, llamado Diego Armando Maradona, la tarde del sábado 22 de diciembre de 1979, que lo convirtió en el único arquero villamariense en haber recibido un gol del Pelusa.

Sergio Bazán fue arquero de Alumni durante casi una década, alternando titularidad con el banco de suplentes, pero eligió estar bajo los tres palos porque “hay algo especial cuando uno elige ir al arco. Muchos están pendientes de uno”, cuenta a El Diario el Nipón, como todos lo llaman.

El apodo surgió cuando era chico. “Nos juntábamos a jugar los sábados, de chicos, cerca de la Escuela Nacional Nº 286. Como tengo los ojos medio achinados, un chico me puso Nipón y me quedó. Todos me llaman así”.

Eso de mirar el partido desde el arco parece, también, ser cosa de familia, porque su hermano Claudio fue arquero en 9 de Julio de Pasco y su sobrino, Lionel “el Cumbia” Luciani, hijo de una hermana, ataja en Deportivo Argentino de nuestra ciudad.

Sergio Ignacio Bazán nació el 4 de diciembre de 1960, tiene tres hijos (Marina, Oscar y Micaela) y dos nietos (Joaquín y Amelia).

 

Sus inicios

A la hora de abordar sus inicios recordó: “Jugaba en el baby en San Martín, pero no me querían porque era petiso. Abel Volta y el Flaco Martino me llevan a All Boys, ahí jugué varios años y luego empecé en la Liga Villamariense”. 

“Casi no hice divisiones inferiores. Arranqué en quinta, casi no jugué en cuarta, y cuando tenía 14 o 15 ya estaba jugando en Primera. Apenas pasé por Reserva y entré en un partido donde echaron al arquero. Empecé en River de Villa María y jugué con muchos de los que habían sido campeones con el equipo de 1973. Eran todos más grandes que yo”, destacó Bazán. 

 

Llega a Alumni

Alumni se preparaba para jugar el Regionalizado del 78 y su entrenador, Hernán Ríos, lo pide para el equipo: “El Negro Ríos me pide para llevarme a jugar al Torneo, que clasificaba al Nacional, de esos años. Era 1978. Yo era el quinto arquero. Estaban Manzanares, Dequino, entre otros. Ríos me había visto atajar en un partido entre River-Alumni, que terminamos 0 a 0, y esa tarde me atajé todo. En 1979 fuimos campeones con Alumni. Yo era suplente de Juancho Viera, que era de Las Perdices. Tenía 19 años”, añadió.

 

El partido inolvidable

La tarde del 22 de diciembre de 1979, Argentinos Juniors jugó frente a Alumni. La historia fue recordada por La Revista de este mes que salió con El Diario el pasado domingo 15.

“Uno no imaginaba en ese momento que estaba jugando con el que sería el mejor del mundo. Hay varias historias de aquel partido con Argentinos Juniors”, dijo.

“Luis Cáceres fue fuerte en un cruce cerca de los bancos. Maradona le dijo algo. Luis marcaba fuerte. Y Diego lo sintió en carne propia”, sostuvo Bazán.

“Fue un partido especial. Con el tiempo me dijeron que si hubiera andado bien, me llegaba a Argentinos Juniors. Ese equipo lo dirigía Miguel ‘Zurdo’ López”, recordó.

“A Héctor ‘Pelusa’ Machado le tocó la peor parte, o la mejor: marcar a Maradona. Lo bueno era que salió en casi todas las fotos cerca del Diego. Terminó haciéndole un foul cerca del área. Mientras se formaba la barrera, algunos jugadores se acomodaron mirando al arco. Grité que se pusieran de frente a la pelota, pero el Pelusa me respondió: ‘¿Estás loco?  Mirá si me voy a perder este golazo’. ¡Y fue gol! Con el tiempo, puse una excusa que se hizo famosa. Dije que no la quise sacar para que todos se acordaran del gol. Si la atajaba, nadie se acordaría”, contó 

“En aquel partido, la Pepona Reinaldi jugó como un refuerzo para nosotros. Antes del partido me había dicho en el vestuario que Maradona pateaba los tiros libres al palo que tapaba la barrera, que estuviera atento. Yo sabía que iba a ir ahí, pero no llegué a sacarla y fue gol”, señaló.

“En el partido, en ese primer tiempo, me hicieron 4 goles y luego salí. Diego me hizo un gol de tiro libre y luego le tapé un mano a mano. Salió eludiendo a un par de Alumni y yo me adelanté. Cuando pateó se la tapé. Recuerdo que Diego me aplaudió. Si bien el partido era parejo, ellos mostraron la ventaja de ser más rápidos y aprovecharon las situaciones. Tapé varias, pero nunca dimensionamos la importancia que tendría en el tiempo”, destacó.

“El partido se me pasó rápido, y pensamos que era como cualquier otro”, rememora el Nipón.

En el segundo tiempo entró Raúl Viera (oriundo de Las Perdices) y Diego le robó una pelota a (Henry) Rapetti, y pasando mitad de cancha se la tiró por arriba del arquero, para sellar un golazo, antes de pedir el cambio e irse al vestuario. Fue el segundo gol del “10” en aquel partido que Argentinos Juniors ganó 5 a 2.

“En ese partido me pasó algo particular. Hice un precalentamiento muy bravo y cuando entré me sentía cansado. Demoré varios minutos en recuperarme, me costaba saltar, moverme, y no me fue bien”, recordó.

“Hoy siento orgullo de haber jugado contra el Diego, el mejor jugador del mundo”, resalta.

Diego venía del Mundial Juvenil de Japón, donde fue la figura. Y tres días antes de jugar ante Alumni, Argentinos había empatado 0 a 0 ante Barcelona FC en un amistoso disputado en España.

 

Sueños no concretados

“Siento que tenía condiciones y tuvo la oportunidad de probarme en varios equipos, como Talleres de Córdoba, cuando estaba Roberto Saporiti. Pero no quedé. En ese momento estaban Guibaudo y Quiroga, en Talleres, y era el equipo que había perdido la final con Independiente en la final del Nacional 77”. 

“Luego me probé en River, Banfield y Temperley. Atajé bien en las pruebas, pero buscaban jugadores más altos. Mido 1,75. Una vez me buscaron de Guaraní Antonio Franco, pero luego Alumni pidió mucho por mi pase y no se pudo dar”, destaca.

“Mi problema era mi baja estatura. Me gustaba usar un buzo azul, que tenía el 1 en la espalda y era marca Fillol. Sentía que jugar con ese buzo me daba fuerzas. Aprendí viendo al Pato Fillol”, añadió.

 

Alumni se va a Córdoba

“En los inicios de Alumni en Córdoba vimos que era otro nivel, nos tocó jugar contra grandes equipos. Belgrano todavía jugaba en la Liga Cordobesa, y contra Estudiantes se hizo un clásico. Contra Estudiantes jugamos un partido en el Chateau (Estadio Kempes) y estuvimos cerca de llegar al Nacional”, contó.

“Tuvimos partidos inolvidables. Aquel equipo de Alumni le cortó el invicto de 38 partidos a Belgrano, donde fui suplente; también le ganamos a Peñarol de Montevideo, que venía de ser campeón de la Libertadores”, agregó.

“Cuando uno llegaba a Alumni, entendía que era el mejor en su puesto. Por esa mentalidad se llegó hasta donde llegó, y se jugó contra los mejores equipos. Uno tenía condiciones y luego iba aprendiendo. Pero lo mental era clave. Eramos mejores que los otros equipos. En todos los años que estuve Alumni siempre trajo otros arqueros, pero yo seguía estando”, destacó.

 

La decisión más difícil

“Por el futbol dejé todo, hasta los estudios. Por ese tiempo vivía del fútbol y luego lo pasé mal. Trabajaba en la Fábrica de Pólvoras, pero cuando llega Miguel Brindisi me pide que me dedique más tiempo a entrenar, que sería titular, y renuncié”, señaló.

“Jugué hasta los 28 años. Me golpeé en 1988, cuando era técnico Mario Requena. Tuve una molestia en la cadera y me atendió el doctor Nolo Merchán. Entrenaba, pero no podía saltar. Me hicieron un estudio en Córdoba. Merchán me dijo que era un problema entre el fémur y la cadera, que me iban a operar, pero que me preparara para no jugar más. Hoy tal vez me hubieran operado y seguía jugando. Pero eran otros tiempos. Tuve que dejar”, concluyó.

 

Sus elegidos

Un técnico: “Tengo tres, el Negro Hernán Ríos, Mario Requena y Yiyo Ramos, cuando jugaba en River.

El mejor jugador de su equipo: “Para mí fue Aureliano Sánchez. Uno de esos jugadores que hoy no se encuentran. Otro gran jugador que pasó por Alumni fue el Loco Carlos Salinas”.

Ser entrenador: “Dirigí dos temporadas el Alumnito. Ese año le ganamos los dos partidos a Alem. También fui ayudante de campo de José Pisaroni, en 1993, cuando Alumni fue campeón. Siempre le inculcaba a los pibes el sentimiento por la camiseta y esperar la oportunidad. Uno de los que hice debutar en Primera fue Fede Ferrer. Me gustaba ser técnico, pero por el trabajo y los viajes, no tenía tiempo para estudiar”.

Lo que el futbol le dejó: “Muchos amigos. En todos los equipos rivales tenía amigos. Hasta hoy me cruzo con algunos y nos damos un abrazo. Con ningún jugador tuve problemas”.

Lo que perdió por el fútbol: “Tuve la mala suerte de golpearme. Ahí me di cuenta de que muchos de los que parecían amigos, no lo eran. Quedé solo y nadie me dio una mano. A Alumni también le costó darme una mano. Creo que los dirigentes quedaron con una cuenta pendiente. No se portaron bien conmigo. Hacía mucho que estaba en el club. Por el fútbol dejé el colegio y hasta mi trabajo. Después de mi lesión tuve muchos problemas, me operaron tres veces de la cadera y tuve que juntar dinero con la venta de bonos. Me quedó una pierna 7 centímetros más corta”.

Un rival: “Me gustaba jugar contra Estudiantes. Contra ellos ganamos y perdimos, tanto en Río Cuarto como en Villa María”.

Un amigo del fútbol: “Marcelo Zucotti, que está haciendo una gran campaña con Unión. Ha hecho un gran trabajo. Lo aprecio mucho. De los rivales, Ismael Etrat era el que siempre se las ingeniaba para hacerme un gol. Otro de mis elegidos ya no está, era el Bochita Mazzini, a quien le tuve un gran aprecio. Era chiquito, pero saltaba muy bien”.

 

Más de
100%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia