Opinión/ Peligra el ingreso al Regional Amateur

Fútbol bajo el par

Mientras las demás ligas ya tienen aseguradas sus plazas nacionales, la Villamariense sigue con sus penurias. Un presidente con más onda en el golf y un Alumni abatido reflejan el presente
viernes, 29 de noviembre de 2019 · 11:13

Escribe Juan Manuel Gorno

En otra muestra más de la decadencia del fútbol local, la Liga Villamariense figura entre las que hoy se encuentran descartadas para un torneo nacional, ya que hasta ayer no presentó la documentación correspondiente que solicitó el Consejo Federal de AFA.

Tarde y con datos que le restaban completar, el presidente de la entidad madre del fútbol doméstico, Claudio Martínez, trataba en la víspera de solucionar un problema que acarrea desde hace meses, mientras otras ligas de la provincia como las de Río Cuarto, Córdoba, San Francisco y hasta la Béccar Varela, Río Tercero y Dolores, ya fueron homologadas y cuentan con sus plazas en el Torneo Regional.

Fiel a su estilo, Martínez no apelará todavía a quienes representan a las ligas de Córdoba (a excepción de la capitalina) en el Consejo Federal, pero confía en una ayuda del titular de la Liga Cordobesa, Hemeterio Farías, para que el agua no llegue al río.

Concretamente, la LVF no cuenta con la habilitación porque falta documentación de algunos clubes. Y el tiempo empieza a ser tirano, ya que entre el próximo martes y el miércoles se reunirán en la sede del Consejo los encargados de homologar las últimas carpetas.

Esta homologación no requiere de documentación extraña. Se pide, para las ligas, el certificado de personería jurídica, memoria y balance actualizados, lista de autoridades y el listado de clubes afiliados; y en cuanto a los clubes, entre otros papeles, están las listas de buena fe mediante el nuevo sistema comet, personería jurídica y no mucho más.

A pesar de haber subido el número de empleados en la Liga (contrariando el clima de crisis que se vive), Martínez no logró reunir toda la documentación porque también hay clubes que no se pusieron al día.

En ese contexto, ahora corre peligro la participación del último campeón local en el Regional Amateur (en este caso, Universitario), mientras tampoco se analiza la invitación de Alumni, como se presagió en un principio.

“Si la liga no está homologada, la invitación a Alumni no corre”, afirmaron desde el Consejo Federal.

“Si Villa María cumple, quizás Alumni esté en consideración, pero así como viene la situación, es difícil”, cuentan los administrativos del ente de AFA.

El año pasado también estuvo en duda la participación de Universitario hasta último momento, pero luego se pudo solucionar mediante gestiones que fueron por afuera de la liga (desde lo político), más allá que luego Martínez se adjudicó la ganada.

Para muchos resulta inadmisible que ligas más chicas ya tengan sus plazas confirmadas, todo en regla y sin problemas, mientras acá la preocupación pasa por cuestiones mínimas, que no llegan siquiera a dimensionar el papelón.

En cualquier otra liga con la historia como la doméstica, sería un escándalo.

 

Desgaste

De aquel candidato que prometía financiar a los clubes con publicidad y darle más preponderancia a la región a este presidente que se florea en un cargo que le quedó grande, la figura de Martínez parece desgastada.

Quien escribe y otros periodistas de la ciudad ya hemos conocido su estilo preponderante que lo llevó a tener un círculo cerrado con pocas luces. Y en ese ámbito se maneja de tal forma que no solo se distanció enojado de los gobernantes de turno, sino también con algunos pares que lideran el fútbol provincial. De hecho, si le preguntan a Néstor Beltrame (vocal de la Zona Centro Interior del Consejo Federal de AFA), dirá que la relación es casi nula. Y lo mismo puede pasar con el representante de las ligas de Córdoba en el Consejo, Walter Mellano, presidente actual de la Béccar Varela, a quien Martínez todavía ni llamó en esta situación de incertidumbre.

Es conocido también su distanciamiento con los últimos dos presidentes que tuvo la liga, donde la participación a nivel nacional de sus instituciones no era tan traumática como ahora. De hecho, a falta de dos meses de un certamen -como sucede actualmente-, los clubes antes se ocupaban de buscar refuerzos, no de cortar clavos.

En su manera de dividir (lo contrario de un dirigente, que debe unir para armar algo más fuerte), el mandamás del fútbol local también decidió en su momento alejarse de la Federación Cordobesa, a donde ahora vuelve como lo hicieron otras pocas ligas que habían confiado en su rebeldía.

Paradójicamente, hoy Martínez tiene más relación amena con la gente del golf, ya que abrazó este deporte desde que es titular de la LVF. Y lo hizo con tanta pasión que algunas veces prefirió faltar a los actos del fútbol porque tenía un desafío con los hoyos.

Lejos quedó aquel dirigente que paseaba humildemente y sin problemas por la sede de Alem; tan lejos que cuando asomó como posible integrante de la última comisión directiva, debió darse de baja ante el repudio generalizado.

Pero no todas son pálidas. A su favor está la incorporación del fútbol femenino, uno de los hechos más importantes de la liga, que tendrá su primer campeón en los próximos días.

En esto sí cumplió Martínez el pedido desde AFA.

 

¿Qué jugamos?

El calamitoso estado de nuestro fútbol actual no estriba únicamente en su cabeza, aunque sea la máxima responsable.

Desde hace décadas hubo dirigentes que pusieron a Alumni como el rival a vencer en todo sentido (por diferentes situaciones). Y esa historia se repitió ahora y cambió de nombre: algunos apuntan a que Universitario es el mal de males, entonces la división siempre termina siendo entre pares locales, mientras Río Cuarto tiene a Estudiantes golpeando las puertas de la Superliga.

En esa órbita, aquí la única soga que se tira es la que va para abajo y el fútbol, más allá de los buenos profesionales que tiene, se equipara cada vez más en la mediocridad.

Alumni es un reflejo de esa miseria. Tanto luchó con sus cuestiones internas y hasta con sus enemigos íntimos que terminó deambulando entre los que ni siquiera clasifican a la otra instancia del fútbol doméstico.

Ni siquiera pasaron 15 años del ascenso al Argentino A.

 

Por un debate

Mientras se gesta un cambio sustancial de infraestructura deportiva, por el famoso canje, el gobierno de turno -electo por cuatro años más- analiza que el deporte profesional, pero sobre todo el fútbol, no ofrece demasiado entusiasmo para algo más grande.

¿De qué servirá un estadio nuevo si no hay futuro?

“Hay que debatir qué se hace, no se puede estar dependiendo de arrestos individuales como pasó en Alumni o sucede hoy en Ameghino”, opinan algunos funcionarios.

Habrá que ver si el debate madura. Todos conocen el diagnóstico, pero nadie se ofrece para la cura. 

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