Entrevista / Pedro Calderón

El entrenador inolvidable

Fue el primero en sacar campeón a Argentino y también fue un jugador querido en Alumni. Se alejó del fútbol antes de lo pensado porque quiso cerrar un ciclo. Pero el fútbol no lo olvida
viernes, 4 de octubre de 2019 · 09:00

Don Pedro Calderón, así como lo llaman los futboleros por la calle, lleva 23 años sin dirigir un equipo  ni tener un papel protagónico en este deporte. Sin embargo, fue tan inolvidable su paso por la Liga Villamariense que no hay persona que no le reconozca.

No es para menos. Calderón fue el técnico que por primera vez llevó a Argentino a lo más alto del fútbol doméstico, marcando un hecho histórico. Pero también fue un hombre respetuoso y respetable, algo que se consigue poco en estos tiempos.

“La gente del fútbol todavía me ve y me trata de usted. Pero yo también”, admite Pedro, en diálogo con El Diario.

Así fue desde un principio, cuando Calderón surgió como futbolista en Alumni.

-¿Qué edad tenía?

-Yo debuté a los 16 años e hicimos todo junto a Campana (Raúl Martínez) y otros jugadores de la misma camada. Estuvimos más de diez años.

-¿Y con menos de 30 ya empezaba a dirigir también?

-Cuando llegó Hernán Ríos me tocó ser su ayudante. Pero la verdad, yo le alcanzaba las pelotas. Lo mismo era un placer muy grande. Yo estaba dirigiendo en las divisiones inferiores y, cuando llegó Ríos, Enio Hidalgo (por entonces presidente del club) nos junta a todos, nos presenta y luego me llama para decirme que el técnico quería que me quedara trabajando con él. Ahí aprendí mucho. Lo que sabía ese hombre, no lo sabía nadie. Cambió todo el fútbol de la Liga.

-¿Por qué se fue de Alumni?

-Un día me vienen a hablar Chiche Ermácora y Jorge Daniel para jugar en River. Ya tenía 29 años, casi que no podía seguir jugando más. Incluso al poco tiempo de estar en River, les dije que no quería seguir, entonces me dieron la posibilidad de dirigir en la primera, aunque yo venía trabajando también con los chicos de inferiores. Tres años estuve en River. Y un día me vinieron a hablar Pablo Bello y Martínez Iglesias y me convencieron para dirigir en Sarmiento.

-¿Ahí armó un buen equipo?

-Ahí me gustó porque como yo siempre tuve buena relación con Alumni, la renovación de Ríos me permitía traer algunos jugadores muy buenos que por ahí no tenían lugar con él.

-¿Qué jugadores pudo llevar?

-Lo llevé a Liai, el Tula Bertino, Eduardo Cipolat, Roach, tenía a Bonzi, Perazzi... Armamos un buen equipo y recuerdo que los de Alumni no se habían dado cuenta que, apenas llevamos los refuerzos, teníamos que jugar contra ellos.

-¿Y cómo les fue?

-Fue muy gracioso porque nos dominaron todo el partido, pero faltando dos minutos para el final, al Nipón Bazán se le pasó una pelota por abajo y se lo ganamos 1 a 0. No lo podían creer.

 

El paso al Lobo

-¿Cómo se dio su llegada a Argentino?

-Fue en el 83. Me fueron a hablar Elvio González y el padre del contador Jordan.

En ese tiempo, Argentino únicamente hacía inferiores con Abel Volta. Estaba muy bien, pero llegó el momento que tenían que hacer primera, así que me llamaron para armar un equipo competitivo. Ese año había que empezar en el ascenso.

-¿Y cómo hizo?

-Volví a hablar con la gente de Alumni y pude conseguir que fuera Pelusa Machado, un jugador muy importante para nosotros. Necesitábamos a jugadores así porque el ascenso en la liga era muy duro. Venían equipos fuerte de Ticino, de La Palestina... Pero al final ascendimos.

-¿Qué recuerda del campeón del 90?

-En esos años teníamos partidos bravos con Colón. Era muy difícil salir campeón en la liga, pero creo que lo mejor que tenía nuestro equipo es la disciplina dentro y fuera de la cancha. Trabajamos sin problemas con Ernesto Echegaray (ayudante de campo) y Ernesto Mercadal (preparador físico) y el equipo se hizo fuerte.

En ese momento Calderón saca un recorte con El Diario de entonces y empieza a repasar la formación, que para Argentino quedará grabada por siempre, tratándose de los primeros en colocarse la corona: “Adrián Demarchi llegó de Alumni (recuerda el DT); después Pablo Osés de cuatro, Carlitos Saire, el Yoyó Berterame, que además de ser un gran jugador es una gran persona, y Claudio Marinelli; en el medio el Puma Rodríguez, un gran jugador; el Gallego Venteo y el Zurdo Magnone; y me gustaba siempre jugar con 4-3-3, así que arriba iban Fabián Echegaray, que era joven pero si la encontraba picando la mandaba a guardar; Sergio Suárez y Rubén Daghero, que se cansó de hacer goles”. Ese equipo jugó el último partido, ante Silvio Pellico, aunque ya se había coronado antes.

-Fue un equipo que marcó un antes y un después de Argentino...

-Creo que sí, ya que si bien el club ya venía mostrando que estaba bien, se generó algo muy lindo. Después de Alumni, creo que todo el mundo quería jugar en Argentino. Fíjese que teníamos unos delanteros muy buenos, goleadores como Daghero o Travolta Cortese, y venían otros detrás.

Calderón dirigió al Lobo hasta el ‘96. También fue técnico de Colón de Arroyo Cabral y, en el 91 dirigió al seleccionado de la Liga Villamariense, donde llevó la base del Argentino campeón y reunió a otros grandes futbolistas locales.

-Pedro, siendo todavía joven en el 96 ¿por qué no dirigió más?

-Porque creo que cerré un ciclo. Dije “ya está”. Fui jugador, ayudante de campo, técnico de inferiores, técnico de cinco equipos de la Liga, del seleccionado de acá... Había cumplido.

-¿Qué le dio el fútbol y que todavía disfruta?

-Lo mejor fue el respeto y la amistad con la gente. Hoy tengo con mi familia un negocio en el barrio San Justo, vendo materiales de construcción, carbón y leña. Y la mayoría de los clientes son gente que me conoce del fútbol. Eso para mí quiere decir mucho.

En ese contexto, a los 78 años, Pedro tiene mucho más que historias.

Un jugador - Querido, Campana

“Raúl Martínez, popular Campana, hacía todo bien en la cancha. Para mí  fue el mejor de Villa María. Era completo, lo que pasa es que le faltó disciplina. Recuerdo que una vez fue a Argentinos Juniors cuando estaba el Zurdo López de técnico. Hizo una prueba con su hermano, el Ratón Martínez, y con el Pelusa Guyón (arquero). En la prueba ganaron como 6 a 1, pero cuando definieron quién se quedaba y quién no, Campana, que tenía 16 años, estaba seguro, pero los otros dos no porque ya tenían como 20 años. ¿Qué hizo Campana? Les dijo: ‘Si ellos se vuelven yo también’ Y se volvió.

Me dolió mucho hace poco enterarme de su muerte”.

 

Un equipo - Aquel River...

“El River que ganaba todo cuando yo era jugador en Alumni era admirable. Me tocó enfrentarlo, pero lo admiraba. Jugaban de memoria, tocaban de primera y daba gusto verlos. Hasta recuerdo a los nombres: Aguilar, Azcona, Vivián, Eduardo Requena, Gabetta, Flores, Chiche Ermácora, Luis Berterame, Jorge Daniel, Restovich... Con muchos jugué después yo”.

 

Un técnico - El revolucionario

“Hernán Ríos revolucionó a la Liga. Ese hombre sabía todo y eso le dio a Alumni un impulso muy grande para el futuro.  Enseñaba hasta cómo tenían que vestirse los jugadores”.

 

Una anécdota - Amistoso de lujo

“Cuando jugaba para River de Villa María, el club organizó un amistoso con la primera Boca para inaugurar las tribunas de la Placita. Y Boca vino con Magdalena, Marzolini, Más, Simeone, Menéndez... Nos ganó 2-1, ahí nomás. Y nosotros habíamos empezado ganando”.

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