Angel Manuel Sosa / Presidente del Jockey Club
“Somos un club donde nos escuchamos entre todos”
Juega al rugby y es abogado. Tiene 33 años y ha sido parte de la camada de jugadores que más alegrías le han dado al Hípico, entre otros logros estuvo el título obtenido en 2009. Es el primero de esa generación que llega a la presidencia del Jockey. Es además el dirigente más joven de la ciudad queEscribe Gustavo Ferradans
Angel Manuel Sosa días atrás fue elegido como presidente del Jockey Club. Con apenas 33 años se convierte, probablemente, en uno de los dirigentes más joven que ha ocupado ese cargo, en los más de 90 años que tiene la entidad, además de ser el más joven que preside un club villamariense. El Jockey cuenta con 300 socios activos y unos 700 socios jugadores de hockey y rugby, sin contar la gente vinculada al turf. Esas son 700 personas que asisten al club semanalmente, que lo compromete a mejorar su infraestructura.
Sosa es el primero de los integrantes de la generación de jugadores que fue campeón en la Unión Cordobesa en 2019, que llega a la conducción del club, luego de ocupar la mesa ejecutiva durante dos años, en el cargo de secretario general.
El joven dirigente dialogó con El Diario, donde abordó diferentes temas de una entidad que ha ido en crecimiento constante en los últimos tiempos.
-Sos el primero de la camada campeona de 2009 que llega a la presidencia, aunque tres de aquel grupo ya han sido integrantes del cuerpo técnico.
-Es un dato interesante, pero es propio del rugby que mucha de la gente que lo practica queda vinculado a su club. Nosotros fuimos parte de una camada, competimos durante una década al máximo nivel que se podía a nivel nacional. Fuimos campeones del Oficial, estuvimos en cuartos de final del Nacional, campeones de la Región Centro, subcampeones del Torneo del Interior. Fue una camada que tuvo éxitos deportivo, pero que más que nada se educó y se formó en el club, desde que éramos chicos. El rugby fue nuestra vida, eso hizo que muchos sigan vinculados al club. Son muchos los de aquel grupo que hoy forman parte del cuerpo de entrenadores.
-¿Hay alguna razón para entender esta relación que se mantiene en el tiempo y que particularmente se observa en el rugby y no en otros deportes?
-En el rugby hay un arraigo por el club. La generación del ´72 muchos siguen estando en el club. Bicho Dominici o Negro Morales, que sigue haciendo la comida de los jueves del plantel superior y los terceros tiempos de los juveniles. Es propio de los formadores que tuvimos y como se trata de formar a los más chicos. Para nosotros el objetivo de cada chico que viene al club es que llegue a Primera división y cuando se acaba la etapa de jugador aprende que tiene que seguir colaborando para cumplirles el sueño a otros chicos de llegar a Primera. Y se puede aportar desde una oficina, como entrenador o como dirigente, para que el club siga creciendo. Tiene que ver con los valores que se inculcan, la solidaridad, el compromiso o el trabajo en equipo, cosas naturalizadas en el rugby, que sigue siendo un deporte ciento por ciento amateur. En otros deportes los entrenadores cobran, acá son todos amateur y terminan colaborando con el club. Todos al club lo sentimos como algo propio.
-¿Cómo llega esta oportunidad de ser presidente?
-En los últimos años estuve vinculado al club como secretario. En la organización del club hay una Comisión Directiva de once miembros y una mesa ejecutiva de tres, que integran el presidente, el tesorero y el secretario. Hace un par de meses atrás un grupo me propuso ser presidente. Para mí es un desafío muy grande y había que encararlo; lo hablé con la gente de las otras disciplinas, el turf y el hockey. Puse a disposición mi tiempo y mi vocación dirigencial. Fue una propuesta interesante de mostrar aires renovadores, nuevas voces, gente y dirigentes. Es un proceso natural de recambio que debe tener cada club, con gente comprometida. Se conformó una lista consensuada con todos los espacios del club, somos pocos y no podemos pelearnos entre nosotros y hay que tratar de potenciarnos. En ese contexto surgió esta lista del que estoy orgulloso por encabezarla, porque los integrantes son personas inteligentes y muy formadas, que siente y quieren al club y tiene vocación de trabajo.
-Recibís un club que goza de buena salud. Equilibrado económicamente, organizado, con proyectos. ¿La herencia recibida motiva a seguir trabajando?
-Yo estoy convencido que el club no es una gestión, ni una persona, somos todos. El Jockey desde hace muchos años viene trabajando muy bien, porque todos pensamos que el club tiene que crecer, todos aportamos desde nuestro lugar para que crezca. Esa visión que tiene el club de progresar, de crecer, de brindar infraestructura a las disciplinas se ve todos los días. La gente que vuelve al club luego de dos o tres años, se sorprende por todo lo que está creciendo y eso tiene que ver con un grupo de personas comprometidas.
-¿Qué se propone esta nueva comisión?
-Somos un club donde nos escuchamos entre todos. El primer desafío cuando se conformen en los próximos días las distintas subcomisiones (rugby, hockey y carreras), juntarnos y ver las necesidades de cada una. Tenemos en carpeta cinco o seis proyectos, para seguir aportando infraestructura y herramientas a todas las disciplinas, para que sigan creciendo. Será con esos dirigentes que acordaremos un orden de prioridades, para seguir brindando más y mejor infraestructura deportiva, médica y social.
-El turf genera un gran aporte a cada comunidad. Hay mucha gente que trabaja y vive de la actividad.
-El aporte del Jockey a la comunidad no es solo deportiva y social, sino también económica. Somos un club que busca generar auto sustentabilidad, que genera trabajo a través del turf o de las agencias de juego. Esto es todo un desafío porque siendo un dirigente amateur, tiene que tomar decisiones como si fuera una empresa. Del club dependen muchas familias y eso implica una responsabilidad. Las disciplinas generan trabajo directo e indirecto. En el club hay 150 caballos, donde hay vareadores, cuidadores, etcétera. Lo que genera lo convierte en un motor de la economía. El turf es un generador de la economía nacional, ya que dependen de él 600 mil personas. Son pocas las ramas de la economía generan esto. Súmale el aporte en las otras disciplinas. El club saca unos 10 colectivos algunos fines de semana, contando hockey y rugby. Son 10 choferes a los que le generamos trabajo. Hay viajes que una parte es subsidiado por la Unión Cordobesa, pero es un desafío.
-El club también ha demostrado un compromiso social
-El club no quiere quedarse solo con lo social y deportivo. Queremos ser un actor social barrial. El club está instalado en un espacio grande de la ciudad, rodeado por tres o cuatro barrios y no podemos ser ajenos a esa realidad. Empezamos a trabajar con un merendero (dos veces por semana al que asisten 40 o 50 chicos) y un banco de alimentos. No somos ajenos a la situación económica social y el club cree que no puede hacer oídos sordos a lo que pasa. Tenemos la responsabilidad social de hacernos cargo y trabajar. El objetivo de esta gestión será potenciar el trabajo social y ser un actor preponderante de Villa María, y no solo en lo deportivo, sino en el acompañamiento y contención de los que menos tienen.
-¿Y la relación con otras entidades?
-Estoy convencido que el deporte de Villa María se tiene que juntar y tiene que encarar el desarrollo de todas las actividades deportivas en conjunto. Hace 5 o 6 meses hicimos una reunión donde participaron varias disciplinas. Una reunión de camaradería para escuchar otras realidades. Los clubes podemos tener realidades deportivas distintas, pero muy parecidas desde el contexto de club, y problemática que nos tocan a todos, como las adicciones o el transporte que entre todos podemos abordarla en conjunto. Los dirigentes tenemos que nutrirnos de las experiencias de los otros, para que los errores que alguno cometió, a lo mejor no se vuelven a cometer más porque te dijeron como se solucionaban. En eso los clubes tenemos que juntarnos más y tener una vida más institucionalizada, pero en conjunto.
-¿Hay algo que quieras decir?
-Me gustaría invitar a toda la gente, exjugadores, exdirigentes, a la familia que de la gente que va al club que se acerquen y nos acompañen. Es importante que todos se comprometan con el club. Que los que se formaron ahí devuelvan algo de su experiencia, que siempre es necesaria. También agradecerles a los socios por haber confiado en este grupo de trabajo que se ha comprometido a transformar el club hace mucho tiempo, y que se sigue desarrollando. Las puertas del club están abiertas para todos.
Yo soy
Angel Manuel Sosa
Nació el: 9 de agosto de 1986 (tiene 33 años).
Abogado. Es asesor letrado en el Ministerio de Trabajo de la Provincia.
Casado con: Marcela De Zárate.
Dos hijos: María Paz (2) y Angel Manuel (4). “El nombre de mi hijo viene de la tradición familiar, es el cuarto integrante con ese nombre, empezando por mi abuelo”.
Una curiosidad: no hay registro en el club, pero probablemente sea uno de los presidentes más joven que ha tenido Jockey Club.
Jugador de rugby: desde los 13 años. Ha sido integrante del plantel que se consagró campeón en 2009. “Me llevó a jugar Víctor ‘Polaco’ Matcovich”.
El club tiene 300 socios activos y unos 700 socios jugadores de hockey y rugby, sin contar la gente vinculada al turf, que asisten al club semanalmente, que lo compromete a mejorar su infraestructura. Si se tiene en cuenta el turf, cerca de 200 familias están vinculadas directa o indirectamente con la actividad en nuestra ciudad.
“Para nosotros el objetivo de cada chico que viene al club es que llegue a Primera división y cuando se acaba la etapa de jugador aprende que tiene que seguir colaborando para cumplirles el sueño a otros chicos de llegar a Primera. Y se puede aportar desde una oficina, como entrenador o como dirigente, para que el club siga creciendo”.
