Murió Aldo Carassai, uno de los grandes del fútbol nuestro

viernes, 25 de enero de 2019 · 00:00
Padre de Hernán, Javier y Ezequiel Tenía 83 años. Se inició en Rivadavia de Villa María y llegó a jugar en Primera división con la casaca de Gimnasia de La Plata. Fue una estrella de Instituto de Córdoba El fútbol de Villa María está de luto. Aldo Carassai, una de las glorias que dio la ciudad, falleció ayer a los 83 años y sus restos, que son velados en la casa central de la Cochería Itatí (sala “B”), recibirán sepultura a las 9 en el cementerio parque La Naturaleza. Diferentes futboleros y allegados enviaron condolencias a sus tres hijos, todos también ligados al fútbol: Hernán, actual preparador físico y exjugador de Alumni; Javier (máximo goleador en la historia de la Liga de Río Cuarto) y Ezequiel, el Kelo, quien también jugó en Alumni y formó parte del equipo histórico que ascendió al Argentino A. Precisamente, el club de Villa Aurora envió ayer “las más sentidas condolencias a nuestro preparador físico Hernán Carassai, así como a sus hermanos Ezequiel y Javier y demás familiares en este difícil momento, ante la triste noticia del fallecimiento de su padre Aldo”. Junto a la entidad, todos los hombres que conocieron la historia de Aldo lo despiden con dolor porque para muchos fue un verdadero grande, un hombre inolvidable del fútbol cordobés, que se alzó con varios títulos y fue idolatrado durante las décadas del 50 y 60.   Un distinto Aldo se inició en Rivadavia de Villa María, con 11 años, llevado por el amor por la pelota. “Usaba el pañuelo en la cabeza, atado con cuatro nudos, y recuerdo haberlo sufrido tantas veces en los entrenamientos porque yo era el arquero de esa categoría, la quinta”, recordó ayer el periodista Héctor Cavagliato. “Era rápido, bajito, pícaro y un personaje”, agregó. Eran tiempos donde Aldo era el pibe que pasó de la escuelita de su barrio, Rivadavia, al Bianco, donde siempre se mostraba alegre y positivo con sus compañeros. Cuando le tocó debutar en Primera, Carassai ya era un distinto. Sabía jugar muy bien por las puntas y llegaba seguido al gol, todo tan bien que fue convocado a la selección de la Liga Villamariense. El 12 de febrero de 1958, el veloz atacante fue titular en el histórico equipo del combinado de la LVF que enfrentó a la selección de Uruguay. El plantel local contó con Oviedo y Ulloque, A. Manero, Vivián y Martínez; I. Aliscioni, Cortez, Alaniz y Perassi, López, Ortega, O. Ermácora, W. Ermácora, Blas, Carassa, Demaría y Daniel. Apenas se perdió 2 a 1.   [caption id="attachment_38975" align="alignright" width="300"] Esta imagen de Carassai fue capturada por La Voz del Interior cuando repasó los 100 mejores jugadores de la historia de Instituto[/caption] El salto Rápidamente, desde Córdoba pusieron los ojos sobre Aldo, que se fue a Lavalle. “Me sorprendió que me fueran a buscar, pero me ofrecieron un sueldo y fui”, supo relatar Carassai. En la capital provincial, el delantero se erigió en el crack que todos imaginaban, tanto que en su primer partido contra Talleres marcó dos goles y Lavalle venció 4 a 3. Su estadía en Córdoba se vio interrumpida rápidamente cuando llegaron emisarios de Buenos Aires que buscaban sus servicios. Por primera vez, a Carassai le llegaba la chance de jugar en Primera división, con 23 años, con la casaca de Gimnasia de La Plata. Sobre ese salto a Primera, Carassai supo contar: “Al principio no me interesaba Buenos Aires, la verdad, jugaba porque me encantaba, pero me daban un sueldo y era una oportunidad de estar en el fútbol grande”. “En Buenos Aires me presentaron a Jorge Olmos, que era el técnico; hice la primera práctica y ahí nomás me hicieron firmar todo para que me quede. No lo podía creer, estaba totalmente sorprendido”, comentó el Gordo. “Lo único que no me gustó fue que vivía en los vestuarios”, relató, marcando la situación de los clubes de Primera de aquellos tiempos. En ese sentido, Carassai no estuvo demasiado en La Plata, aunque tuvo algunos partidos inolvidables, como aquel 3-1 ante Lanús en el que marcó dos goles, en junio del 59.   Glorioso Cuando retornó a Córdoba, Carassai volvió a vestir la camiseta de Lavalle, que lo recibió con los brazos abiertos, aunque después se lo llevó Instituto, que lo catapultó a la figura de estrella del fútbol cordobés, integrando incluso el seleccionado de La Docta. Con Instituto, Carassai ganó títulos, marcó goles importantes y con formó la dupla histórica con Germán Esquivel, el máximo anotador en la historia de la Gloria. Con Fernando Bellusci como técnico, Instituto armó un equipo histórico que alistaba a Hugo Trucchia, Pablo Dudik, Julio Zapata, Oscar Castillo, Oscar Moreno, Hugo López, Germán Esquivel, Orlando Zavorra, Aldo Carassai, Ramón Farías y Alfredo Cattáneo. El goleador fue Esquivel. La estrella fue el Gordo. Sin embargo, una seria lesión alejó a Carassai de las canchas y nunca más volvió a jugar. Sus hijos siguieron la huella futbolera y agigantaron sus genes porque ganaron títulos y, cada uno a su manera, fueron importantes. Ahora lo despiden sabiendo que últimamente el Gordo había sufrido más de la cuenta. Entonces, que en paz descanse. El fútbol lo va a guardar en el recuerdo.